Jueves, 11 07 2019
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Acuerdo

Acuerdo Unión Europea - Mercosur. Una excelente oportunidad

Como es sabido, hace pocos días, se dio a conocer el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur tras 20 años de negociaciones

Alfredo Asti, diputado de Asamblea Uruguay/Frente Liber Seregni/Frente Amplio

Es un acuerdo histórico y marca el punto más importante de lo que ha sido una permanente preocupación y ocupación de nuestros tres últimos Gobiernos: lograr que el MERCOSUR fuera la plataforma de lanzamiento de la región al mundo.

Fracasada la experiencia multilateral de la Organización Mundial de Comercio (OMC), los acuerdos bilaterales o plurilaterales entre bloques y países se han vuelto imprescindibles.

En estos años Uruguay ha mejorado mucho su inserción internacional, ampliando y diversificando sus mercados (solo en 2018 se abrieron 11 mercados para productos agropecuarios), pero ha avanzado poco en la baja de aranceles, que en muchos resultan en problemas de competitividad.

La Unión Europea (UE) ya es el segundo destino comercial tanto del Mercosur como de Uruguay y era hasta ahora el bloque que mayor cantidad de aranceles imponía a la oferta exportable nacional.

Si bien el proceso final para concretar el convenio empezó en 2016, con la presidencia temporal de Uruguay en el Mercosur, es claro que la oportunidad del acuerdo se da en una coyuntura a nivel global muy especial que hizo que los negociadores de la UE flexibilizaran sus posiciones y además que los Gobiernos de Argentina y Brasil, por sus problemas internos, priorizaran el acuerdo y así desenfocar la atención de sus actuales fracasos.

En todos los casos la incertidumbre y contradicciones globales son incentivos para la concreción de estos acuerdos, en particular para la UE es de destacar el peso de la consideración del actual clima comercial dado por el Brexit con la salida del Reino Unido de la Unión, el proteccionismo de Trump, la Guerra comercial entre China y USA, entre otros, que muestra la conveniencia de acordar con gran parte de América Latina, una región con más de 295 millones de habitantes y un PIB anual, a cifras 2017, de U$S 4.74 billones y alcanzar así a un mercado común de 800 millones de personas y un comercio por más de U$S 90.000 millones en bienes y servicios.

Es cierto que restan una serie de pasos a seguir que hacen que pueda tardar alrededor de 2 o 3 años su concreción. Son los pasos lógicos a seguir en una secuencia donde hay muchísimos actores en juego, a nivel internacional y a la interna de cada país.

Con respecto a las posiciones de los países europeos en torno a este asunto, si bien es cierto que algunos países como Bélgica y Francia muestran reparos hacia el acuerdo por presiones de algunos sectores de sus economías domésticas, no es menos cierto que otros siete países del bloque, entre los cuales se incluyen Alemania, España y Portugal; han manifestado su voluntad expresa de avanzar en el acuerdo, destacando los beneficios que éste conlleva.

Este acuerdo abre la posibilidad de consolidar la colocación internacional de la producción agropecuaria nacional (carne, arroz, miel, cueros, citrus, merluza, etc.), no sólo aumentando su volumen, sino sumando valor agregado a la misma; una senda que Uruguay ya comenzó hace muchos años con la incorporación de tecnologías para la trazabilidad ganadera y la inocuidad alimentaria, conforme a las normas que exige, precisamente, la Unión Europea.

A su vez, otros rubros pujantes como la industria del software y las TIC´s, y en general toda la producción con valor agregado por propiedad intelectual, podrían verse beneficiados con un mayor acceso al mercado europeo.

Como sostuvo Nin Novoa, se ha trabajado de forma mancomunada y solidaria con todos los socios del Mercosur, atendiendo las problemáticas y sensibilidades de todos los países, lo que permitió llegar a un acuerdo muy equilibrado trabajando solo sobre posiciones arancelarias predeterminadas (sin listas negativas) y acordando plazos de aplicación diferenciales a nuestro favor.

Los negociadores uruguayos (del MEF, Cancillería y Uruguay XXI), lograron proteger intereses defensivos de nuestro país, , excluyéndose del acuerdo normas que afecten nuestra legislación interna como la permanencia de los regímenes excepcionales de Zonas Francas y Admisión Temporaria, los derivados de compras públicas, propiedad intelectual, actividad de ANCAP y otras EEPP, etc. y teniendo una consideración especial a favor del MPYMES.

Con el acuerdo Uruguay accederá de modo preferencial a 58 países con 97% de sus productos de exportación, con un impacto anual de 100 millones de dólares. Además, cuando se abre un mercado tan importante, implica también una potencialidad para recibir inversiones mucho mayores que hasta el presente.

Habrá que esperar, con cauteloso optimismo, sin cruzarse de brazos, y siguiendo de cerca los avances en los próximos meses. Prepararnos mucho y bien para competir mejor en oferta de calidad, porque hay mucho para ganar.

Referencias

Diputado ALFREDO ASTI