Jueves, 29 09 2016
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Asamblea Uruguay

Hacia un país posible - Del documento fundacional de Asamblea Uruguay, 19 de mayo de 1994

Extractamos del documento fundacional de Asamblea Uruguay el capítulo III que se refiere a Asamblea Uruguay, su concepción, sus objetivos y el porqué de su fundación.

Asamblea Uruguay fue fundada dentro del FA el 19/05/1994

Este documento fue leído el 19 de mayo de 1994, fecha que se celebró el lanzamiento de Asamblea Uruguay en el teatro El Galpón

“Quisiéramos que todos, y especialmente nuestros compañeros y compañeras del Frente Amplio, comprendieran cabalmente lo que sentimos.

El corazón y la conciencia nos dictan los pasos que hoy comenzamos a dar. Y antes que cualquier otra cosa, nos permitimos invitar al trabajo y la esperanza.

Estamos seguro de que se alimentan mutuamente. Sólo con trabajo intenso y sin desmayos estaremos en condiciones de escucharnos unos a otros, aprender juntos, multiplicar nuestra capacidad de análisis y traducir esta labor en las propuestas que el país necesita y el Frente Amplio tiene la obligación de ofrecer.

Y es en nuestro compromiso firme con esas propuestas que habrá de volver a crecer la esperanza.

La de los frenteamplistas ante todo. La de los uruguayos como pueblo que siente que puede haber otro camino, necesita seguir creyendo que encontrarlo es posible y aspira a empezar a transitarlo cuanto antes.

Lamentablemente, las palabras están demasiado gastadas. Las palabras de todos. Todas las palabras. Hoy sólo quedan los testimonios plasmados en hechos y en conductas.

Nos proponemos ofrecerlos permanentemente, como verdadera señal de identidad de esta organización que nace. Estamos seguros que –tarde o temprano-la vida nos dará oportunidad de brindarlos.

Y será así que las palabras volverán, algún día, a tener el valor que nunca debieran haber perdido, comunicando -además de su belleza intrínseca –coherencia, certeza y confiabilidad.

Es a través de los hechos y las conductas que nos proponemos demostrar que es posible todo lo dicho antes sobre Uruguay y el Frente Amplio.

Para lograrlo, la claridad y la transparencia de procedimientos constituirán un punto intransferible de partida. No se puede hacer política con gestos públicos que contradigan las actitudes que se asumen en privado. El doble discurso no sólo tiene corto vuelo, sino que termina por corromper todo propósito, por mejor intención que aliente en el mismo.

La utopía está viva. Nacemos para ayudar a que cambiemos todas las formas de hacer política. Para que la solidaridad sustituya al enfrentamiento y a la indiferencia.

Para que la generosidad desplace al egoísmo. Para que la conducta colectiva cierre el camino a los proyectos exclusivamente sectoriales o individuales.

Así es que podremos los frenteamplistas sentirnos cada día más unidos, por encima de las diferencias. Y ya no habremos de temer a estas últimas. Nos sabremos fuertes en el respeto hacia las ideas de todos. Nos sentiremos seguros porque compartiremos con todos el compromiso de dirimirlas con tolerancia, democracia y disciplina.

Nos vimos obligados a iniciar esta experiencia para asegurar para asegurar que la contribución que deseamos hacer al Frente Amplio pueda ser recibida.

Queremos que así sea porque confiamos mucho en nuestro aporte. Estamos aquí para sumarlo al esfuerzo de todos y no para hacerlo competir con el de otros, que valoramos –en el acuerdo o la discrepancia- tanto como el nuestro.

No es cuestión de ganar o perder entre nosotros. Es cuestión de tener la valentía de de dar sin pedir, convencidos que el resultado final es la apuesta a la alegría que buscamos y que esa apuesta es la vencedora.

No nacemos con límites fijados de antemano. Nos sentimos independientes respecto a todos los sectores que conforman el Frente Amplio e invitamos a todos aquellos que compartes esta condición –sin exclusión alguna- a transitar juntos por este camino de reafirmación frenteamplista.

Pero también asumimos aquí el compromiso irrenunciable de trabajar al servicio de todos los sectores ya constituidos. Porque no seremos solamente un sector más, ni actuaremos con ese espíritu.

Si lo hiciéramos, de nada serviría este intento. Nos sentimos capaces de fundarnos y capaces de renunciar por anticipado a anteponer nuestros criterios y nuestras aspiraciones a los de la colectividad a la que pertenecemos.

Ayudaremos con el mayor esfuerzo posible a nuestros candidatos comunes en la difícil responsabilidad que han asumido, de modo de contribuir al resultado victorioso que todos queremos.

Nuestro programa es el de todos. Pero habremos de aportar permanentemente a su profundización y su enriquecimiento, a la luz de las grandes necesidades nacionales a las que nos referimos antes.

Para asegurar esa contribución, queremos construir una experiencia política nueva, con gente nueva y con renovación generacional. Nuestra expresión electoral será coherente con estos principios, y también será unitaria.

No seremos coordinadores de grupos ya existentes. Apostamos, en cambio, a la creación de una gran corriente colectiva con frescura y alegría. Nuestra casa estará siempre abierta para recibir el aporte de todos aquellos uruguayos dispuestos a mantener viva la esperanza.

Queremos llegar a todos los rincones del país, asegurándoles presencia en este intento. A los compañeros de todo origen, sabremos escucharlos y respetarlos en sus vivencias y sus propuestas acerca de la cotidianeidad que conocen mejor que nadie.

No queremos aparatos rígidos. Tampoco una estructura que no sea la del Frente Amplio. Aspiramos a que ella refleje las inquietudes que hoy se palpan en la sociedad, de modo de acortar rápidamente la distancia entre la política y la gente.

Las nuevas formas de hacer política enfrentan hoy el importante desafío de encontrar el mejor equilibrio entre el proyecto colectivo y la soberanía personal. En este camino, sabemos que el comité de base es una parte demasiado importante del alma del Frente Amplio.

No estamos dispuestos a contribuir a su muerte. Por el contrario, queremos darle vida, fertilizando su condición esencial: punto de encuentro de los frenteamplistas y centro de proyección hacia el resto de la sociedad.

Puesto que arrancamos realmente desde cero, iniciamos nuestro trabajo con una conducción y una organización provisorias. Pero también con un capital valiosísimo: el encuentro permanente y cotidiano con la gente.

Valorando este encuentro como la piedra fundamental de esta construcción, invitamos a todos lo que comparten este camino a la constitución de unidades políticas de base, de modo que en ellas se genere participación y, a través de ella, se trace el camino de las decisiones.

Es que el trabajo en dichas unidades no puede quedar subordinado a los temas de organización.

Sin desmerecer la importancia de estos últimos, se trata de asignar prioridad al análisis y a la definición de nuestra conducta política. Los criterios para impulsar la formación de estas unidades tienen que quedar abiertas a la amplia gama de sensibilidades compartidas que tenemos los uruguayos en general y los frenteamplistas en particular.

Comenzamos esta experiencia en la certeza de que la vida es cambio y, este último, el único sendero posible hacia la victoria.

Sin embargo, este proceso –que es colectivo o no es- tiene que gestarse dentro de cada uno de nosotros. Si lo que queremos es dar y hacer no se apoya en la fuerza que sólo puede dar un corazón convencido y abierto, el intento fracasará.

Pero si ese corazón late fuerte y escuchamos su voz, no habrá dificultad que nos detenga o nos desvíe.

Salud compañeros y compañeras del Frente Amplio. Aquí estamos para trabajar juntos por un país mejor y más justo, por la gran casa que entre todos los uruguayos tendremos que construir para que nuestros hijos tengan albergue seguro y posibilidades de realización humana.”