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27 DE JUNIO. A 44 AÑOS DEL GOLPE DE ESTADO ¡Sin democracia, nunca más!

El pueblo uruguayo se manifestó contra el inminente golpe. Luego protagonizó la huelga general y varios años de resistencia, hasta la recuperación de la democracia El pueblo uruguayo se manifestó contra el inminente golpe. Luego protagonizó la huelga general y varios años de resistencia, hasta la recuperación de la democracia

Al cumplirse el 27 de junio de 2003 tres décadas del golpe de Estado de 1973, se realizó una ceremonia en el Palacio Legislativo con la participación de parlamentarios de ambas cámaras que eran legisladores cuando se abolieron las instituciones. Uno de ellos fue Carlos Baráibar, dirigente y legislador de Asamblea Uruguay. Extraemos pasajes de su intervención en aquella ceremonia. Se trata de conceptos que seguirán manteniendo vigencia y que en este 27 de junio de 2017 entendemos oportuno reafirmar.

“DOS DEMONIOS”, UNA FALLIDA INTERPRETACIÓN
“El golpe tuvo diversas causas, que incidieron de diferente manera y, en varios casos, se alimentaron entre sí. Pero a treinta años del golpe sigue siendo necesario desarticular la divulgada y reiterada interpretación de que el golpe de Estado del 27 de junio de 1973 fue la consecuencia de los enfrentamientos entre la guerrilla y las instituciones, o de la subversión contra el Estado constitucional. Luego del restablecimiento democrático, y ante la evidencia de los desbordes (para emplear una expresión leve) del gobierno dictatorial, surgió, alimentada por aquella visión simplificada de la teoría de los ‘dos demonios’”.
“Tenemos el deber de decirle a las generaciones jóvenes, que no vivieron aquellos momentos pero que con frecuencia reciben una visión deformada de la historia, que cuando se derribaron las instituciones hacía más de un año que en el país no había enfrentamientos armados, y que la organización guerrillera había sido desarticulada en lo militar, sus principales cuadros estaban presos o en el exilio, y no existía ninguna forma de organización política actuante, en la legalidad o en la ilegalidad, que respondiera a cualquiera de los movimientos que protagonizaron acciones armadas hasta, como máximo, mediados del año 72”.
EL PLAN CÓNDOR
“El golpe de Estado se dio en un cuadro internacional muy especial. Tras el golpe de Brasil de 1964 -que abrió el camino a las dictaduras en la región, sin olvidar que Stroessner oprimía Paraguay desde hacía años-, se registraron golpes en Chile -para derrocar al gobierno democrático y socialista de Salvador Allende, surgido de las urnas-, en Argentina -donde también se perpetrarían durante años los más atroces ataques a los derechos humanos-, y en nuestro país, que tuvo el triste récord de haber sido en la región la dictadura con mayor cantidad de presos políticos con relación a la población. Por el Penal de Libertad pasaron cerca de tres mil presos, como mil en la cárcel de mujeres de Punta de Rieles, más los cientos que no llegaron a estos establecimientos penitenciarios y permanecieron en los cuarteles, a los que hay que sumar los recluidos en Punta Carretas, luego dejada como cárcel política, y los que estuvieron en Cárcel Central y otras dependencias policiales”.
“Documentos emanados de los propios Estados Unidos, donde no hace mucho se desclasificaron archivos oficiales, muestran y demuestran la coordinación entre las dictaduras del Cono Sur y los organismos de inteligencia y militares de aquel país como parte del llamado Plan Cóndor y de los objetivos planteados en los documentos de Santa Fé, de triste memoria”.
“Además, si el golpe se dio contra un movimiento armado, ¿por qué se clausuró este Parlamento? ¿Por qué se ilegalizaron todos los partidos políticos? ¿Por qué se mató a Zelmar Michelini, a Héctor Gutiérrez Ruiz y a muchos otros compatriotas? ¿Por qué se encarceló al general Liber Seregni? ¿Por qué se persiguió y se detuvo a Wilson Ferreira Aldunate? ¿Por qué se proscribió a los tres presidentes que tuvo nuestro país después del restablecimiento de la democracia? ¿Por qué se hizo desaparecer a personas? ¿Por qué hubo secuestro y desaparición de niños?”
“Vaya que hubo movilizaciones populares, manifestaciones, huelgas, paros, en rechazo a la política antipopular del gobierno de la época y en defensa de la democracia y por soluciones a la crisis. Pero no hubo una sola organización sindical, estudiantil o política que haya podido ser acusada de algún acto de violencia en el que resultara, no ya muerto, ni siquiera herido, algún integrante de la institución militar o de la policial que, dejando de lado su obligación constitucional, enfilara sus armas contra las instituciones, comenzando por esta casa, símbolo de la democracia”.

PREÁMBULOS DEL GOLPE
“… el golpe -que fue contra los uruguayos y sus instituciones, que fue contra todos los partidos, en particular contra sus expresiones más progresistas, y que apuntó especialmente contra el Frente Amplio, surgido poco tiempo antes como una gran esperanza de cambios- no se puede justificar por otra cosa que no sean los verdaderos propósitos que condujeron al 27 de junio y a todo lo que vino después”.
“Vivimos muy especialmente aquellos momentos, porque yo era diputado en aquella legislatura. Soy, como algunos pocos senadores actuales, uno de los miembros de aquel Parlamento amenazado pero desde el cual, sin embargo, se aprobaron iniciativas que luego lamentarían todos. Sin afán polémico, pero con mucho orgullo, nuestra bancada (del Frente Amplio), en bloque, tiene el honor histórico de haber levantado la mano contra la ley de seguridad del Estado y contra todas las iniciativas que, según lo entendimos y la vida confirmó, allanaron el camino de la dictadura.
“No obstante, seguramente todos pudimos cometer errores, pero me apresuro a salirle al cruce a otra afirmación: decir que todos somos responsables. No. No debe soslayarse la responsabilidad directa de quienes dieron y apoyaron el golpe, desde dentro y desde fuera del país, que por supuesto fueron los grandes culpables y cuyas responsabilidades no se pueden comparar con las de ninguna otra persona, por mucho que se haya equivocado”.

DERECHOS HUMANOS, OBJETIVO SUPERIOR
“Rechazo ciertas interpretaciones bastante superficiales, que creen o quieren hacernos creer que poniendo en la misma bolsa a víctimas y victimarios se salda el pasado, se lauda con facilidad sobre uno de los períodos más difíciles y terribles de nuestra historia”.
“… estas reflexiones sobre aquel período deben llevarnos a una profunda revalorización de la democracia y de la vigencia de los derechos humanos, que deberemos concebir integralmente. Porque los derechos humanos no abarcan sólo los derechos cívicos y políticos, o el derecho a la vida y a que no se lo torture que tiene un detenido, o el derecho a opinar o a elegir, sino también el derecho a no crecer mendigando, a no morir por enfermedades curables, a no pasar necesidades, a tener un techo, a poder acceder a un medicamento…”
“Finalmente, permítaseme rendir un homenaje a nuestro pueblo, sin cuya resistencia, que comenzó con la épica huelga general y la manifestación del 9 de julio del 73, y sin cuya crecientemente organizada contraofensiva a partir de la gran victoria del plebiscito de 1980 hubiese sido inconcebible una salida democrática. Recordemos el surgimiento de las primeras expresiones sindicales; las elecciones internas de los partidos Colorado, Nacional y Unión Cívica y el voto en blanco de los frenteamplistas en 1982; la imponente multitud del 1º de Mayo de 1983 -reclamando ‘trabajo, libertad, amnistía y democracia’- y el surgimiento del PIT, luego PIT-CNT; el ‘río de libertad’ del 27 de noviembre de aquel año; la reorganización gremial estudiantil, el acto del Franzini; el del 1º de Mayo del 84; el recibimiento a los exiliados; el regreso de Wilson y sus repercusiones; la salida de los presos y el reencuentro de la gente en la calle; las vicisitudes del Pacto del Club Naval, que más allá de polémicas se hizo en un cuadro de movilización popular creciente y de un ya incontenible afán de libertad de la inmensa mayoría de los uruguayos; lo que en aquel momento significó la Concertación Nacional Programática (CONAPRO), calificada como ‘el Parlamento de la transición’; hasta llegar a las elecciones del 84, sin Seregni, sin Wilson, sin muchos dirigentes frenteamplistas proscritos y algunos todavía presos, pero que abría una nueva etapa y el regreso a la institucionalidad.

EL FRENTE AMPLIO Y SU APORTE FUNDAMENTAL A LA DEMOCRACIA
“Y un homenaje a todos los partidos democráticos de este país, porque en todos ellos la mayoría de sus dirigentes, cuadros y adherentes mantuvo en alto la antorcha de la libertad, iluminando el largo camino que durante once años de oscuridad, al decir de Seregni, nos hizo ver esa luz puntual al final del túnel.
“Y permítaseme finalmente  una referencia especial a mi fuerza política, no animada por ningún exclusivismo, sino en una razón de profunda justicia. Porque así como colorados y blancos tienen derecho a reivindicar grandes páginas de su historia, o de la historia del país en las que una u otra colectividad hizo flamear banderas de libertad, progreso y dignidad, nadie podrá escribir la historia de estas últimas décadas del Uruguay sin señalar -y, yo diría, sin destacar especialmente- la contribución decisiva que, en la gesta democrática de todo nuestro pueblo y de todos los partidos en los años que hoy evocamos, tuvo el Frente Amplio. Gesta simbolizada por la peripecia emocionante de su Presidente, afrontando con dignidad y lucidez una década de prisión para salir brindando aquel gesto de patriotismo que lo ha ubicado ya entre los más relevantes ejemplos de grandeza que ha dado nuestro país, y protagonizada masivamente por miles y miles de militantes -y también de quienes ni siquiera eran militantes en sentido estricto- que sufrieron la cárcel, el exilio, el mantenimiento de la acción política y de los vínculos con el resto de la población, pese a la dureza de la clandestinidad, la persecución, los peligros de permanecer en el país, la pérdida de sus trabajos, el riesgo permanente, muchas veces la muerte en las peores circunstancias: la de la desaparición y la tortura.
“No se podrá encontrar ningún acto desarrollado por el Frente Amplio contra la dictadura -que para muchos uruguayos tuvo como destino, al decir de don Carlos Quijano, ‘el encierro, el destierro o el entierro’- que no haya tenido como objetivo luchar por las libertades públicas, por la vigencia de la Constitución y el pleno desarrollo de nuestra democracia, que tiene a este Parlamento como un ámbito relevante.
“Pero, después, desde la salida democrática, el FA y los frenteamplistas vuelven a dar ejemplos de patriotismo y de grandeza. No salen de aquel túnel a lamerse sus muchas heridas, sino a luchar para consolidar la democracia y para que nunca más haya dictadura”.
Carlos Baráibar finalizó su intervención en aquella ceremonia parlamentaria de 2003
afirmando: “¡Sin democracia, nunca más!”

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