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Los ciudadanos y la clasificación de los residuos

María Sara Ribero (AU/FA) María Sara Ribero (AU/FA) Parlamento

MARÍA SARA RIBERO - INTERVENCIÓN EN EL SENADO

Como se informó en nuestro Boletín del pasado martes, cubriendo una suplencia del senador Enrique Pintado, ese día asumió en la cámara alta María Sara Ribero, ex directora de la Intendencia de Montevideo y suplente de Ana Olivera en el anterior gobierno departamental, militante y fundadora del FA y de AU. Intervino en la media hora previa sobre la responsabilidad de los ciudadanos en el destino que cada uno le da a los residuos generados en su domicilio. La siguiente es la versión taquigráfica de sus palabras.
Señora presidenta: este mes del medio ambiente –o año del medio ambiente– nos motiva a todos, y he traído a esta media hora previa un tema que se relaciona con él y sobre el que debemos reflexionar. Si bien presenta múltiples facetas, me centraré solo en aquellas en las que he trabajado más. Me refiero a la cuestión de los residuos y lo cultural, así como a la de los residuos y lo social, aunque sabemos que esta problemática es mucho más amplia.
Varios de los senadores presentes saben que mi vida política ha estado estrechamente vinculada a los temas departamentales. De hecho, con varios senadores hemos compartido jornadas en diferentes reuniones del Congreso de Intendente y demás.
La responsabilidad de los Gobiernos departamentales –a la que aludió la señora senadora Aviaga– y lo que sufren los Gobiernos locales con este tema es algo que nos tiene que llamar a permanente reflexión, con el objetivo de generar cambios positivos.
El tema de los residuos ha sido siempre un desafío para todos los Gobiernos departamentales. Sin duda, la responsabilidad del Estado –me voy a referir ahora a Montevideo– se refleja en lo que ha sido la inversión continua en cuanto al sitio de disposición final de residuos, o en lo que tiene que ver con la planta de tratamiento de lixiviados, con las cámaras de captura de gas y con la planta que transforma residuos orgánicos en compost. Obviamente, también hay que tener en cuenta la inversión que se realiza en equipamientos, en contenedores y en camiones para levantar los residuos.
El tema es que los residuos tienen valor y hay gente que vive de ellos. Entonces, ¿cuál es nuestro aporte? Hay un aporte de cada uno de nosotros, que somos los generadores de esos residuos. Cuando viajamos por el mundo nos asombramos al ver la limpieza de tales o cuales lugares, pero parece que cuando volvemos a nuestro país eso deja de sorprendernos.
Obviamente, hay una preocupación grande del Gobierno departamental y un trabajo en conjunto con los ocho municipios de Montevideo –que colaboran fuertemente–, pero toda esta inversión y el esfuerzo realizado no alcanzarán para lograr una transformación si no se genera en cada uno de nosotros un cambio cultural con respecto al manejo de los residuos, a la cantidad que generamos y a cómo mezclamos todo.
Ponemos mucho énfasis en la esperanza de que el trabajo en las escuelas y en los liceos, con los jóvenes, generará un cambio, pero debemos adelantarnos. Ese cambio debemos forjarlo nosotros, en nuestras propias casas. Si los residuos llegan todos mezclados, servirán para poco, y la vida útil de las plantas de disposición final será muy exigua.
Tenemos la experiencia de cuatro plantas de clasificado donde trabajan 128 exclasificadores, que tienen un empleo formal, cobertura de la seguridad social, y cuya vida cambió a partir de esa actividad. Ahora bien, estas plantas se nutren de los residuos clasificados que lleva la Intendencia. Poco importa si los clasificadores llegan a los contenedores en bicicleta, en carro tirado por caballo, en motocarro, o lo que sea; lo que tenemos que considerar es que el ser humano se mete dentro de esos contenedores a seleccionar. Esto es lo que debemos cambiar, seleccionando nuestros residuos.
Para terminar, quiero agregar que en la planta del Cerro trabajan mujeres clasificadoras, y esto ha significado un cambio notable en sus vidas. Una de ellas nos contaba que cuando se encontraba con su carro clasificando basura, se cruzaba con la maestra de sus hijos y, como le daba vergüenza que esta viera en qué trabajaba, se metía dentro del contenedor.
Son pequeñas experiencias. Nadie piensa que con estas cuatro plantas cambie la situación, pero son aportes como para seguir pensando en el tema y ver si es posible generar cambios. Sí tiene que darse un cambio cultural, donde nos hagamos cargo realmente de aspectos que son de nuestra responsabilidad.
Solicito que la versión taquigráfica de mis palabras sea enviada a la Intendencia de Montevideo y a los ocho municipios de Montevideo.
Muchas gracias.

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