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Cambiar hasta las raíces

Un 2017 lleno de desafíos que afrontaremos con las mismas ganas y el mismo espíritu de construir un país que incluya y acerque Un 2017 lleno de desafíos que afrontaremos con las mismas ganas y el mismo espíritu de construir un país que incluya y acerque Nico Correa

BALANCE Y PERSPECTIVAS
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Hacer un balance de 2016, siendo una fuerza política de izquierda en el gobierno, es un enorme desafío. Porque nunca estaremos conformes mientras haya un uruguayo excluido, o un derecho por conquistar. Pero hacer un balance es necesario, saber que aún falta pero que estamos cambiando el país profundamente.

Hacer un balance de 2016, siendo una fuerza política de izquierda en el gobierno, es un enorme desafío. Porque nunca estaremos conformes mientras haya un uruguayo excluido, o un derecho por conquistar. Pero hacer un balance es necesario, saber que aún falta pero que estamos cambiando el país profundamente.
Repasemos: este año, como fuerza política, reafirmamos nuestra concepción democrática mediante nuestras internas, participamos de un congreso ideológico, batallamos, polemizamos, tuvimos de las buenas y de las malas también.

Pasó un nuevo año con cientos de conquistas por defender. En acuerdos y desacuerdos enfrentamos juntos los desafíos y soñamos el Uruguay del futuro.

La fuerza de la naturaleza nos encontró en Dolores y en el departamento de Maldonado. Allí se puso en juego la solidaridad y el trabajo, en seis meses se reconstruyó una ciudad, pero sobre todo se acompañó a quienes en pocos minutos quedaron sin nada reafirmando, desde el hacer, el compromiso con quienes más lo necesitan.

La solidaridad, el compromiso y el trabajo, son valores que se defienden y que cobran fuerza en las políticas de vivienda en general y en el estímulo al cooperativismo en particular. En todo el país miles se encontraron para hacer realidad sus sueños.
Un país en movimiento es un país en obra. Ejemplos como la inversión de más de 16 millones de dólares en las obras de los intercambiadores de Ruta 1, la reconstrucción de rutas y puentes afectados por las tormentas y el proyecto de mejora de la red ferroviaria demuestran que una de las prioridades es y será la mejora de la infraestructura.

La crisis de la región nos sopló en la nuca, crisis económica, política e institucional, pero el país fue más fuerte y se cerró el año con crecimiento económico, más puestos de trabajo y aumento en la capacidad de consumo de todos los uruguayos.

Se vivieron 13 años continuos de crecimiento del salario real y de las pasividades por encima de los precios producto de la Negociación Colectiva. A diciembre de 2016, el 84% de los 115 ámbitos de negociación del sector privado lograron acuerdo. Se superó el objetivo de cursos de formación del Instituto Nacional de Formación Profesional (INEFOP) para 2017 cerrando con 46.000 personas capacitadas en todo el país. Todo en acuerdo tripartito entre trabajadores, empresarios y gobierno.
Mientras nos pedían cobrar al grito, se trabajó con seriedad en profesionalizar la policía. Se creó el Programa de Alta Dedicación Operativa (PADO) y se inició así un proceso de descenso en las rapiñas, copamientos y homicidios. Con 1.000 efectivos en Montevideo y su área metropolitana, el PADO posibilitó bajar la cantidad de delitos en 28 zonas. En 2016, también se concretó la instalación de 1.600 cámaras de vídeo en todo el país, a las que se sumarán 2.200 en Montevideo y 1.100 en Canelones en el transcurso del próximo año. La modernización del servicio de atención de emergencia 911 permitió mejorar los tiempos de respuesta, pasando de 30 minutos a menos de siete en promedio. Además se inició un proceso de adquisición de recursos para la vigilancia ciudadana desde el aire.

Con la prioridad en garantizar el derecho a la vida se establecieron políticas como la de Alcohol Cero, que con un conjunto de otras acciones permitió reducir un 14% los uruguayos fallecidos en accidentes de tránsito.

El derecho a la salud dejó de ser una expresión de voluntad, para convertirse en un derecho concreto, que se traduce en acciones y prestaciones a las cuales todos tienen acceso, pudiendo cada uno libremente elegir el lugar donde atenderse.

Desde hace 9 años existe un Sistema Nacional Integrado de Salud, que fue el resultado de un largo proceso de acumulación social, institucional y política, financiado a través de un Seguro, construido con aportes a través de la Seguridad Social, que permite que cada habitante aporte según sus ingresos. Son más de 2 millones cuatrocientos mil aportantes al Sistema de Salud, y por tanto con derechos concretos en materia de prestaciones sanitarias.

Se extendieron las fronteras, la Plataforma Continental, pasó de tener 200 a 350 millas, alcanzando uno de los logros más importantes del país en esta materia. Ahora Uruguay cuenta con más territorio marítimo que territorio en tierra firme. A su vez, se avanza en la investigación de recursos marinos y se fortaleció el trabajo científico en la Base Artigas de la Antártida.

El turismo en Uruguay genera 100 mil puestos de trabajo, aportando ingresos por 7,7 % del Producto Bruto Interno (PBI). En 2016 se superó la cifra histórica de turistas (tres millones) y el récord histórico de visitantes argentinos (dos millones). Se diversificó la oferta turística, y se desarrollaron políticas para hacer accesible el disfrute del tiempo libre y la recreación a través de los programas de viajes para adultos mayores, trabajadores, jóvenes, estudiantes y quinceañeras. Así se benefició principalmente a sectores de la población de bajos recursos y pequeños poblados. 90.000 personas disfrutaron de diferentes rincones de nuestro país en 2016, demostrando que vale la pena reforzar estas acciones.

Cuando siguen diciendo que “mantenemos vagos” se ha comprobado que las políticas sociales, educativas y de trabajo que se han impulsado permiten que crezcan las oportunidades para los que hace 15 años eran excluidos de las políticas públicas y marginados socialmente. Se trabaja todos los días para achicar esa deuda histórica, asumiendo la responsabilidad de reducir los daños y generar oportunidades para la resiliencia. Años atrás, el 60% de los niños nacían en la pobreza lo que afectó su vida en forma definitiva. Hoy se redujo esa cifra al 20%, y porque ese número sigue siendo alto se fortalecieron programas como Uruguay crece Contigo y las políticas de capacitación laboral y educativa. En junio de este año, 25.000 personas se presentaron para participar de la edición 2016 del programa sociolaboral Uruguay Trabaja en todo el país.

La educación pública en Uruguay, en todas sus etapas, cuenta con más de 830.000 alumnos y 67.000 docentes, además de 11.000 funcionarios no docentes que trabajan en más de 2.853 centros educativos en todo el país. El año que se cierra los recibió a todos en mejores condiciones ya que se concretó un esfuerzo por mejorar la infraestructura, con 74 nuevos locales, 138 ampliaciones y la instalación de más de 600 aulas prefabricadas. En 2017 se trabajará con un nuevo concepto “centros de continuidad educativa y territorial” en 25 instituciones de diferentes lugares del país, una estrategia diseñada para reducir uno de los principales problemas educativos, la fuga de estudiantes en el paso de primaria a secundaria. Se trata de centros de enseñanza contiguos que contarán con espacios comunes: comedor, bibliotecas, gimnasios, y abrirán sus puertas a la comunidad.
En los últimos años se hicieron grandes esfuerzos por mejorar el salario y dignificar la tarea docente. Hoy la educación llega como nunca a todo el territorio nacional e incluye a sectores sociales cada vez más amplios.
Más de 600.000 niños estudian a diario con las computadoras del Plan Ceibal, mientras que el 99% de las escuelas y liceos, y la totalidad de los centros de UTU tienen conexión a internet. En más del 60% de los hogares con menores ingresos, la Ceibalita es la única computadora.
Con el Frente Amplio Uruguay cambió. En los últimos 14 años la producción se multiplicó por dos. El país se consolidó como una opción de inversión y cientos de trabajadores volvieron a ver en la industria una oportunidad de empleo. No solo se trata de crecer, la industria que se construye incluye a todas las formas de organización del trabajo. Por eso, se apoya el desarrollo de cientos de micro, pequeñas y medianas empresas en su camino de crecimiento y proyección hacia nuevos mercados.

Este año vimos como aquel sueño de la independencia energética se convirtió en una realidad tangible. En 2016 más del 90% de la energía eléctrica generada provino de fuentes renovables. Mientras tanto se llevó adelante una nueva revolución, que cambia las formas de vivir, comunicarse y producir. Uruguay cuenta con 22.700 kilómetros de fibra óptica. Hoy el 75% de los hogares uruguayos, en lugares cada vez más alejados acceden a Internet con conexiones de banda ancha y se ampliaron sensiblemente las posibilidades de conectividad en espacios públicos.

Uruguay crece y se diversifica, con un sector agropecuario que representa el 78% de las exportaciones y genera 241 mil puestos de trabajo directa e indirectamente. El 17% de la población activa trabaja vinculada a la producción agropecuaria. Una de las conquistas del Frente Amplio es la de los derechos de los trabajadores y asalariados rurales, y durante 2016 se avanzó en el acceso a tierras para la producción familiar con la discusión parlamentaria para ampliar el alcance de la Ley de Colonización.

Tierra para el que trabaja y un ambiente saludable para producir y vivir, son algunos de los compromisos. Este año se avanzó en la integración del tema ambiental como una dimensión estratégica en los procesos de desarrollo, que junto a la mirada social y económica permitirán alcanzar la lógica de un desarrollo sostenible. En 2016 se avanzó en la elaboración de un Plan Ambiental Nacional para el Desarrollo Sostenible que se culminará el año próximo. Se aprobó y comenzó a implementarse la Estrategia Nacional de Biodiversidad, que integra a la gestión ambiental una visión basada en ecosistemas y promueve la conservación y el uso sostenible de la diversidad biológica en los sectores productivos. Se avanzó en garantizar a la población el derecho a servicios y bienes ambientales, por ejemplo en los planes de acción para la cuenca del Santa Lucía, donde 19 de las 23 industrias fueron reconvertidas, reduciendo sensiblemente nutrientes que vierten a la cuenca.

No quedan dudas, estamos cambiando el país profundamente, con uruguayos que viven en ambientes más saludables, con acceso a derechos fundamentales como la educación y la salud, y mayores perspectivas de trabajo y crecimiento laboral, además de políticas de vivienda fortalecidas. A su vez, Uruguay presenta cifras macro y microeconómicas que lo posicionan en la región y en el mundo como un país en el que vale la pena vivir.

Nos espera un 2017 lleno de desafíos que afrontaremos con las mismas ganas y el mismo espíritu de quienes estamos signados por la misma consigna, construir un país que incluya y acerque, que garantice derechos a los de hoy y a los que vendrán, que estimule sueños y proyectos.

frenteamplio.org.uy

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