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Caja militar: Payssé fundamentó voto favorable de AU al proyecto: “Nos hubiera gustado una reforma de mayor impacto”

La integración de los militares a la sociedad uruguaya es fundamental para la fortaleza democrática La integración de los militares a la sociedad uruguaya es fundamental para la fortaleza democrática La República

Con votos del Frente Amplio, 16 en 29, el Senado dio media sanción al proyecto que de reforma del Servicio de Pensiones y Retiros Militares (comúnmente llamado “caja militar”). La senadora de Asamblea Uruguay Daniela Payssé, que como toda la bancada del Frente Amplio votó la iniciativa, realizó precisiones sobre la posición de su sector, favorable al tributo a las altas pasividades castrenses, que se excluyó del texto aprobado. Se transcribe la intervención central que sobre el tema realizó la legisladora de la 2121.
Señora presidenta: a nosotros nos hubiera gustado una reforma de mayor impacto. Lo dijimos en la interrupción que nos concedieron anteriormente y lo queremos reiterar al comienzo de esta exposición. Nos parece que esta reforma es benévola. La señora senadora (Constanza) Moreira decía que es generosa, y lo puedo agregar. También creemos que es imprescindible y que tiene un impacto gradual. A nosotros nos hubiera gustado que no se extendiera tanto en el tiempo y que la tríada que conforman el tiempo de transición, las tasas de remplazo y los topes hubiera tenido más audacia.
ME HUBIERA GUSTADO PODER ABORDAR LA REFORMA CON MÁS AUDACIA
No creemos que la insostenibilidad económica y financiera del sistema actual y el déficit que genera tengan que ser revertidos únicamente por una mirada económica, sino también por aspectos que tienen que ver con la justicia social. Para el Frente Amplio la justicia social seguirá siendo un rumbo y un principio que continuaremos observando con mucha convicción, porque está en nuestro ADN.
Decía que me hubiera gustado poder abordar la reforma con más audacia, y muy brevemente me voy a referir al tránsito de la reforma de la seguridad social, que no se agota solo en las jubilaciones. Ya desde las luchas independentistas o desde los primeros años de vida independiente, señora presidenta, se hablaba de jubilaciones para empleados públicos y militares, de pensiones para sus familiares, etcétera; en el ámbito privado, las instituciones de socorro mutuo cubrieron algunos aspectos iniciales de una seguridad social que en aquella época era incipiente. Recién a fines del siglo XIX con la creación de la Caja Escolar, y a principios del siglo XX con la de la Caja de Jubilaciones y Pensiones Civiles, la militar, la bancaria, la notarial, la de industria y comercio, la de profesionales, y otras como la policial, la rural, la doméstica, etcétera, se comenzó a avanzar en un sistema de jubilaciones y pensiones. Esto tuvo un hito importante en la creación del Banco de Previsión Social, que dio inicio a un proceso de unificación y universalización de todo este sistema, que originalmente estaba muy disperso.
SE REFORMARON TODAS LAS CAJAS PARAESTATALES, SALVO LA MILITAR
La dictadura generó un duro interregno en esta materia con el Acto Institucional n.º 9, porque suprimió el Banco de Previsión Social e intervino las demás cajas, excepto la militar y la policial. Fue a partir de 1985 que se reinstitucionalizó el BPS; luego, en 1995, se aprobó la Ley n.º 16713 sobre la Seguridad Social, que se modificó en 2008, durante el primer gobierno del Frente Amplio. Entre 2001 y 2008 se reformaron todas las cajas paraestatales, salvo la militar, que si bien tuvo algunos pequeños ajustes, señora presidenta, a grandes rasgos aún mantiene un sistema de retiro basado en un estilo común que existía en nuestro país, en el que se incorporaban aumentos de grado –también para los funcionarios públicos–, se exigían pocos años trabajados y se otorgaban beneficios extras al jubilarse.
CONTRIBUIMOS A MEJORAR A SECTORES MAYORITARIOS DE LAS FF.AA.
Por tanto, quiero desmitificar aquello de que esta caja o servicio de retiro tiene que tener un tratamiento especial por las características del trabajo porque, como bien lo dijo el senador Yerú Pardiñas –y dio ejemplos gráficos–, especificidades hay en todas las áreas, señora presidenta, y hay una cantidad que son tan importantes como la vinculada con la defensa. Las características que sí son inherentes al carácter militar, pero no excluyentes –que se tuvieron en cuenta históricamente para algunas otras áreas–, no creo que deban aceptarse como tales porque sí. A mi juicio, esto sí genera privilegios y, humildemente, creo que los privilegios son contrarios a la justicia social o implican injusticia social.
Decía el senador Pardiñas –y lo comparto– que esto es una cuestión de los más y los menos, y yo creo que acotando privilegios a sectores minoritarios –como lo señalaba la senadora Moreira– estamos contribuyendo a mejorar la característica o circunstancia de los sectores que son mayoritarios en el ámbito de la defensa, de las Fuerzas Armadas. Un ejemplo –lo decía la senadora Moreira, y no solo lo comparto sino que lo tenía anotado para plantearlo– es la salarización de algunas partidas, que van a ayudar a esa base que es la que todavía está bastante sumergida. En realidad, tocar privilegios es eso; no es tocar lo que no son privilegios. Entonces, los que patean son los privilegiados que sienten que pierden algunos privilegios; no son los que no los tienen.
En la historia de la seguridad social, en esta Casa, ¿no se suspendieron privilegios que hablaban de una injusticia social terrible, como el famoso artículo 383 de las jubilaciones de los políticos? Y, en esa ocasión, ¿alguien mencionó que había derechos adquiridos y que los que veníamos después íbamos a tener que ser beneficiarios del famoso artículo 383 y de esa jubilación privilegiada? Hoy los legisladores nos jubilamos –como se dijo y bien lo sabemos– con los topes de la Caja Civil y no importa el salario que tengamos o que hayamos tenido, porque hay un tope. ¿Por qué? Porque el sistema asumió que había una injusticia social que había que revertir.
Por eso, no quiero dejar pasar lo que se dice alegremente acá en el sentido de que estamos tocando derechos adquiridos. ¡No! Estamos revirtiendo un sistema que es injusto y vamos a seguir trabajando con énfasis para seguir avanzando en lo que es la justicia social. Una justicia social que queremos incorporar como rumbo en este proyecto de ley –que reitero que a mi juicio es tímido– pero que, como se dijo, se verá a largo plazo, porque los efectos de esta reforma se van a ver de aquí a 20 años, promedialmente. Sin embargo, el problema lo tenemos hoy, el déficit lo tenemos instalado hoy, la insostenibilidad la tenemos instalada hoy, y cuando se es Gobierno hay que pensar en el hoy y con prospectiva. Pensando en el hoy asumimos la votación de lo que fue el proyecto de ley relativo al impuesto a los altos retiros militares, que oportunamente naufragó en la Cámara de Diputados, y que era de carácter transitorio pero detenía la sangría que se venía gestando –y que se seguirá gestando, porque basta ver las gráficas y observar hacia dónde va la sangría–, como bien lo definió el compañero Juan Castillo como miembro informante.
LOS MINISTROS DE DEFENSA NO SON EL MANDO DE LAS FF.AA.
Quiero reivindicar que los ministros de defensa no son los representantes de las Fuerzas Armadas, y no deben serlo; son el mando de las Fuerzas Armadas, al igual que lo es el presidente de la república, tal como lo indica la Constitución. Tal vez para otros partidos políticos o en otras épocas de la historia de nuestro país los ministros de defensa estaban considerados como representantes de las Fuerzas Armadas, pero no lo son. Insisto: son el mando. Eso es apegarse al republicanismo y también al sistema democrático.
ELIMINAR PRIVILEGIOS ES DE JUSTICIA, NO ES UN CASTIGO
También se dijo acá que este tema hay que discutirlo por lo alto. Creo que la discusión, a no ser por algunas expresiones, viene llevándose por lo alto. Ahora bien, en los medios, señora presidenta –¡uh!–, integrantes de esta Cámara de Senadores están diciendo que esto no es una reforma, sino que es un castigo. Sin embargo, voy a seguir sosteniendo –y lo quiero seguir afirmando porque estoy totalmente identificada con esto– eliminar privilegios es de justicia, no es un castigo.
LA INTEGRACIÓN DE LOS MILITARES A LA SOCIEDAD ES FUNDAMENTAL
Señora presidenta: la integración de los militares a la sociedad uruguaya es fundamental para la fortaleza democrática, y creo que todos estamos de acuerdo con esto. El mantenimiento de un colectivo de la sociedad cerrado en sí mismo, autosuficiente, autónomo y con alto poder, a mi modesto juicio no va en ese sentido. Es vital para el Frente Amplio todo, es vital para la sociedad y para la democracia que los militares dejen de pertenecer a una estructura cerrada, que los atiende en todos los aspectos desde su ingreso a la institución hasta su muerte: educación, salud, familia, alimentación, vivienda, jubilación, etcétera. Es importante que su integración a la vida en sociedad alcance los mayores niveles posibles.
La caja militar –como la llamamos vulgarmente, aunque ese no es su nombre– siguió manteniendo un sistema que, simplemente, respondía a criterios de jubilación antiguos –como dije antes–, de otras épocas, más que a esa especificidad, que también mencioné pero quiero recalcar.
Durante la dictadura, la autonomía militar respecto de la sociedad tuvo, en general, un fuerte incremento que el sistema político todavía no ha terminado de revertir. Y esa autonomía –como ya dije– podría ser proclive a resultados que no queremos, porque si algo queremos es su integración. Ahora bien, no basta solo con condenar algunos exabruptos o manifestaciones extemporáneas de algún intendente, de algún edil o de alguien que represente alguna institucionalidad en el interior del país; no basta con condenar algún discurso fuera de tono democrático de algún integrante de los servicios de retirados. ¡Por supuesto que hay que condenarlos!, pero también hay que hacer una transformación estructural que integre a las Fuerzas Armadas a la vida de esta sociedad, porque nosotros no queremos excluidos; no queremos que las Fuerzas Armadas sean un ente tan autónomo que su integración no sea posible.
EXCESO DE BENEVOLENCIA O FALTA DE UN IMPACTO MÁS FUERTE
Para nosotros, señora presidenta, el proyecto de ley del Poder Ejecutivo sigue siendo más ventajoso para los militares que las sucesivas reformas que se hicieron en las otras cajas con respecto a sus asociados, por decirlo de alguna manera. Eso es así, para empezar, porque la estamos abordando diez años después que las otras reformas, lo que ya es una clara reafirmación de lo que estoy diciendo. Además, cuando recibimos el proyecto de ley acordado por el Poder Ejecutivo vimos que ese atraso de diez años, sumado a lo que dije anteriormente sobre el exceso de benevolencia o la falta de un impacto más fuerte, hace que sigan manteniéndose privilegios con respecto a lo que puede ser el retiro o la jubilación de otros uruguayos y uruguayas.
Ya tengo un entrevero grande, porque hay quienes plantean que estamos aprobando un proyecto de manera totalmente apresurada, mientras que los hechos me están demostrando que no es así. Esta es la última reforma estructural en materia de seguridad social que el Gobierno del Frente Amplio está abordando y, a mi juicio, de manera más lenta, por decirlo de alguna forma.
QUERÍAMOS ALGUNAS SEÑALES DE MAYOR IMPACTO
Acompañamos este proyecto de ley –que sufrió algunas modificaciones, señora presidenta– y, obviamente, vamos a votarlo. Estábamos dispuestos a introducirle algunas señales de mayor impacto, pero los acuerdos alcanzados son estos y entendemos que la no reforma implica una situación mucho peor que una mala reforma, o una que no nos satisfaga en su totalidad.
El Estado va a seguir teniendo un fuerte déficit durante muchos años, señora presidenta, para sustentar este sistema de retiros que, a nuestro juicio, es injusto. Pero, curiosamente –ya se dijo aquí pero quiero repetirlo porque lo comparto–, esas expresiones de quienes una y otra vez hablan de un déficit fiscal excesivo –integrantes de la oposición, mayoritariamente–, jamás las vi acompañadas de preocupación por el nivel de déficit fiscal que ocasiona la circunstancia de la contribución a los retiros militares; pareciera que eso no preocupa.
EL IMPUESTO A LAS ALTAS JUBILACIONES QUEDÓ POR EL CAMINO
Algunas cosas que nos hubiera gustado que estuvieran las voy a obviar; algunas otras fueron contempladas. Incluir la historia laboral nos parece una buena cosa y el proyecto de ley del Poder Ejecutivo no lo tenía incorporado; a su vez, otras modificaciones quedaron por el camino, y tienen que ver con la profundización en esa triada que expliqué anteriormente. Señora presidenta: el impuesto a las altas jubilaciones, como dije, quedó por el camino. La propuesta no se logró porque no contó con los votos de la oposición y tampoco con el de un integrante de nuestra bancada en la Cámara de Representantes. En esta Cámara el proyecto de ley se aprobó con los votos de la fuerza de gobierno. Esa es una realidad que no podemos negar.
DETENER ESA SANGRÍA QUE AÑO A AÑO OCASIONA DÉFICIT
Pero esto ya lo mencioné anteriormente, cuando dije que se necesita un abordaje estructural con prospectiva, pero que sea ya –hoy, ayer– para detener esa sangría que, año a año, ocasiona déficit, y también recordé que eso era de carácter transitorio.
También aquí se intentó juntar la reforma del Sistema de Previsión Social Militar con la de la ley orgánica. En el juego dialéctico se dijo que la reforma de la ley orgánica de las Fuerzas Armadas debía estar precediendo a la modificación del sistema de retiros. Quiero recordar que la caja policial fue reformada y que su ley orgánica también lo fue y esos procesos se hicieron en el orden en el que se está haciendo ahora esta reforma, pero con más diferencia de años entre una y otra. Primero se reformó el sistema de retiros y luego la carta orgánica.
La reforma de la carta orgánica militar –que ya está presentada, puesto que fue enviada por el Poder Ejecutivo y se comenzará a tratar en la Cámara de Representantes– no nos inhibe de tratar y aprobar este proyecto de ley. Nadie puede decir que se genera un conflicto o que la secuencia debe ser, inevitablemente, que primero se trate la reforma de la carta orgánica y después la de los servicios de retiros. No hay nada que así lo indique.
CONTINUAR EL PROCESO DE REFORMA DE LA SEGURIDAD SOCIAL
Quiero terminar, señora presidenta, diciendo algo que para mí es fundamental y que tiene que ver con el hecho de que integro la fuerza de gobierno que presentó un programa a la opinión pública. Bajo los lineamientos de las Bases programáticas para el tercer gobierno nacional del Frente Amplio decíamos –voy a entrecomillarlo–: «Continuar el proceso de reforma del Sistema de Seguridad Social de forma tal que todos sus componentes converjan en base a los principios de universalidad, solidaridad, igualdad, suficiencia y participación social, así como de equidad y viabilidad fiscal». Reitero: «así como de equidad y viabilidad fiscal».
Recién en el año 2015 se inició el complejo y conturbado proceso de trabajar en el proyecto de ley que hoy estamos poniendo a consideración. Fue en mayo de 2017 que el proyecto de ley fue enviado al Parlamento y hoy lo estamos considerando. Si bien esta reforma del sistema de retiro militar se aproxima a lo que puede ser un sistema general de jubilaciones, dista mucho –¡muchísimo!–, señora presidenta, de que quede incorporado en esta propuesta el concepto de justicia social que hoy estamos considerando. Siguen manteniéndose una serie de diferencias que aún lo mantendrán como el más privilegiado de todos.

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