Usted está aquí:Entrevistas y Columnas/Enrique Pintado: “Falta mucho debate y estamos jugando demasiado para la tribuna”

Enrique Pintado: “Falta mucho debate y estamos jugando demasiado para la tribuna”

“Tenemos que ir hacia una nueva esperanza” “Tenemos que ir hacia una nueva esperanza” El Observador

SIN ASTORI EL FRENTE DE LA ECONOMÍA “NO SÉ SI HUBIÉRAMOS DURADO TRES GOBIERNOS”

El senador Enrique Pintado está convencido de que su Frente Amplio surgió en 1971 como la esperanza y que pudo cumplir con las expectativas en los tres períodos de gobierno que lleva desde 2005. “Mejoramos la calidad de vida de mucha gente, solo que ahora no estamos siendo capaces de cumplir con las nuevas demandas que nosotros mismos generamos”, evalúa. Y por ello tiene claro el norte: “Tenemos que ir hacia una nueva esperanza”.

Su sector, Asamblea Uruguay, que lidera el ministro de Economía, Danilo Astori, también necesita un nuevo impulso. Allí también Pintado defiende lo logrado en materia económica. El liderazgo de Astori “sumó muchísimo” a los gobiernos de Tabaré Vázquez y José Mujica, dice. Y va más allá. “No sé si hubiéramos durado tres gobiernos si no se manejaba la economía con su racionalidad”.

Entrevista de Daniel Lema y Raúl Santopietro

—La semana pasada se quejó porque votaron un proyecto sobre riego con el acuerdo de todos los partidos y no estaban los medios de comunicación y por lo tanto no era noticia. ¿Lo inusual es que estén de acuerdo?
—No es inusual, por el contrario, es lo común. El problema es que hay una degradación general que hace que miremos más la separación que el estar juntos. El fútbol se traslada a otras esferas de la sociedad, empieza en algunas partes el culto a la destrucción del otro. No le echo la culpa a la prensa de las macanas que nos mandamos. El problema es que nosotros dirigimos la sociedad, se supone que estamos un paso adelante y después nos lamentamos. La gente no relativiza. Yo puedo tener un debate con Luis Alberto Heber y después tomarme un café y hablar de la vida.
—Hay quienes no lo entienden y se preguntan: ¿cómo puede ser que se digan las cosas que se dicen y luego tomen un café?
—Pero vos tenés una discusión con un tío y después seguís y tomás un mate con él. No rompés relaciones. Yo lo que aprendí de chico es que cuanto más seguro estás de lo que pensás, menos miedo tenés a conversar con el que piensa diferente. Esto no quiere decir que antes no había líos. En el 71, la gente idealiza, pero nuestras discusiones juveniles eran con argumentos, con cadenas y con piñas.
—¿Falta debate de fondo o hay mucha tribuna?
—Falta mucho debate y estamos jugando demasiado para la tribuna. Tampoco creo que de un lado estamos los buenos y del otro están los malos. Esto está muy entreverado. Yo sé que ganar la elección es importante, pero yo quiero ganar la elección para transformar el país. El problema es cuando ganar la elección se transforma en el fin solo y único.
—¿Siente que hay un desprestigio en la política, en especial de los parlamentarios?
—Sí. Hay una confusión que no ayudamos a aclarar: parece que los únicos políticos que existen son los parlamentarios, como si el gobierno y su elenco no fueran políticos, ni los dirigentes de los partidos. Es probable que nosotros contribuyamos, porque no me gusta ponerme en el lugar de “todos me atacan” y yo no tengo ninguna responsabilidad; seguramente algo contribuimos a generar esa imagen.
—La situación del vicepresidente Raúl Sendic, ¿no generó una mayor discusión entre los partidos y afectó el relacionamiento?
—Sin duda que lo afectó mucho. Pero no es solo el caso Sendic. A mí me han dicho que la mía fue la peor gestión de la historia. Me lo dice Heber, que después al otro día se junta conmigo. Es un problema de él que cree que gana votos en la interna, pero no fue candidato a presidente como él quería. Tenemos tres períodos en el gobierno y el que piensa que salís indemne está equivocado. Hay desgaste, tenemos que defendernos mucho más. Y obviamente, cuanto más tiempo estás, más errores cometés.
—Y después de tres períodos de gobierno, ¿qué tiene para ofrecer el Frente Amplio en la próxima elección?
—Esa es una pregunta que me desvela. No alcanza con hacer lo correcto, que es lo que estamos haciendo al cuidar la economía, pero eso no enamora a nadie. Tenemos que ir hacia una nueva esperanza. La esperanza nació en el 71, llegó al gobierno y se cumplió porque mejoramos la calidad de vida de mucha gente, solo que ahora no estamos siendo capaces de cumplir con las nuevas demandas que nosotros mismos generamos. Y eso es lo que hay que generar. El tema es que cuando estás discutiendo todo, todos los días, es complicado ver más allá. Cada gobierno que llega se pone a revisar todo lo que hizo el anterior.
—Incluso siendo del mismo partido.
—Con el mismo partido es un poco menos, pero hay también. Ahora, ¿cómo vamos a formar las nuevas generaciones en este mundo de la robotización? Eso tenemos que transformarlo en generar un nuevo sueño, una utopía a alcanzar, hay gente trabajando en eso, pero falta síntesis. Hay que darles más pelota a intelectuales que dicen cosas incómodas.
—¿Cómo se debaten estos temas en medio de acusaciones de corrupción de un lado y del otro?
—El debate hay que llevarlo al lugar donde no se vote, porque cuando lo llevás a donde se levanta la mano es natural la tendencia de no querer perder ni a la bolita. Y hay más espacio de lo que la gente cree. Las redes parecen el mundo y que ahí se agota, pero son los mismos miles que andan en la vuelta. La mayoría de la gente está en otras cosas y en todas las épocas fue así.
—¿Cuánto afecta al Frente Amplio los cuestionamientos a Sendic?
—Con ese tema no me sale otra cosa que la solidaridad política y humana, porque hay cosas que se está definiendo en la Justicia. Después, sobre la gestión todo el mundo sabe que tuvimos discrepancias, pero eso no te hace ni peor ni mejor que nadie. Ahora, el ensañamiento está complicado. Yo creo, como dice algún politólogo, que hay que tener ojo con el efecto contrario, porque parto de la premisa de que no hay muertos en política. Si tenés la convicción y la tranquilidad de que no hiciste nada, la gente te renueva el contrato tarde o temprano. Pero tampoco tener una actitud corporativa porque no se trata de defender cualquier cosa.
—En el episodio del título, el Frente Amplio lo defendió de forma categórica, pero con el uso de tarjetas corporativas cambió la actitud.
—No sé, todas las cosas son hijas de su momento. No quiero ir más allá de la cuestión humana. Tampoco quiero centrarme en Raúl porque no es lo único que hay que discutir. Todos nos hemos vuelto más cautelosos. Hay que ir despacio.
—Se lo ve muy cercano a Mujica. ¿Sigue siendo militante de Asamblea Uruguay?
—Sigo siendo de Asamblea Uruguay a muerte y del Frente Líber Seregni, abrazado a esa idea de una izquierda racional que necesita acercarse a la gente desde lo emotivo.
—Astori es muy racional.
—Sí, pero la contribución que ha hecho Danilo en estos años… No sé si hubiéramos durado tres gobiernos si no se manejaba la economía con su racionalidad. Danilo me dijo que me iba a llevar muy bien con Pepe y fue así. Yo a Pepe lo quiero, pero una cosa son los afectos y la amistad y otra decir me voy al MPP.
—¿Cómo se revierte la pérdida de fuerza en el Frente Líber Seregni?
—Nosotros le aportamos una racionalidad al Frente que suma muchísimo y sin duda sumó a los gobiernos de Tabaré y al de Pepe, pero pagamos costos, con un descenso electoral. Eso sí, no es culpa de los otros que no nos voten. En la interna no nos fue mal, pero hay que darle una mayor organizacionalidad, abrir la puerta para que independientes de otro sector que se quieran sumar lo hagan y que surja sin padrinazgos.
—¿Astori será candidato?
—Lo tendremos que decidir más adelante y el compañero dijo que no tomará decisión hasta el año que viene. No creo en la decisión administrativa, que la renovación surja en las urnas. Todo el que tenga respaldo debe competir y no lo podemos limitar, no importa la generación ni la edad.

Rate this item
(0 votes)