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NIN: Programa del FA no es contradictorio con integración a Alianza del Pacífico

En los últimos años no ha habido una ofensiva de inserción internacional más importante que la de este gobierno En los últimos años no ha habido una ofensiva de inserción internacional más importante que la de este gobierno La Republica

“Yo no sé si leen mal o no quieren leer, porque al final uno está cansado de escuchar siempre que nos apartamos del FA, que somos poco menos que unos traidores comerciales o programáticos. Y no hemos hecho otra cosa que ceñirnos a esto. Además –también lo digo–, con el aval del presidente de la República”

NOTA: Se han intercalado algunos subtítulos a la siguiente versión de En Perspectiva.

El viernes pasado en Cali, Colombia, en una reunión de la Alianza del Pacífico, el canciller Rodolfo Nin Novoa anunció que Uruguay quiere dejar de ser un miembro observador para pasar a ser un Estado Asociado. La noticia recibió aplausos de la oposición y críticas de varios legisladores oficialistas que entendieron que de este modo el ministro se aparta del programa del Frente Amplio.
¿Qué responde el canciller? ¿Qué ventajas puede tener la integración a la Alianza del Pacífico? ¿Cómo se evalúan los riesgos de ese paso? En la entrevista central, el ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, respondió a estas y otras cuestiones.

EMILIANO COTELO (EC) —La estrategia de inserción internacional que impulsa la Cancillería viene siendo un tema de debate en el Frente Amplio (FA) desde que comenzó este gobierno. Esta semana la discusión sumó un capítulo más, porque el ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, anunció que Uruguay quiere ser un Estado asociado de la Alianza del Pacífico (AP).
El viernes en Cali, Colombia, Nin Novoa participó en una cumbre de este bloque, integrado por Perú, Chile, México y Colombia. Allí manifestó la intención de Uruguay de dejar de ser miembro observador para pasar a Estado asociado, a fin de “disminuir barreras y obstáculos al comercio” y “apalancar” el crecimiento económico del país.
La noticia desató el elogio de figuras de la oposición, pero al mismo tiempo críticas de varios dirigentes frenteamplistas que reclamaron que ese paso no puede darse sin estudios sobre su impacto económico. Pero además advirtieron que con esta decisión la Cancillería se está apartando del programa de gobierno presentado por el FA en las últimas elecciones.
¿Qué dice el canciller sobre estas críticas? ¿Cómo fundamenta esta novedad que se conoció el viernes?
Vamos a conversarlo directamente con el ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa.
¿Ya está de vuelta en Uruguay?
RODOLFO NIN NOVOA (RNN) —Ya estoy de vuelta en Uruguay.
EC —Después de Cali fue a Madrid, ¿no?
RNN —Sí, un día. Llegué el sábado y el lunes ya estaba volviendo, porque la reunión entre el Mercosur y la Unión Europea a través de sus ministros el Mercosur y de la comisaria de Comercio de la Unión Europea, la sueca Cecilia Malmström, fue el lunes. Y allí avanzamos, hablamos, intercambiamos, actualizamos los procesos que se están dando. En estos momentos en Bruselas hay una reunión de intercambio importante, que es la consecuencia de una programación bastante intensa de reuniones a lo largo de todo este año, que comenzó en febrero. Salvo el mes de agosto, que es cuando Europa prácticamente se para, va a haber una reunión todos los meses alternadamente entre Europa y el Mercosur en alguna ciudad del Mercosur. Estamos con la finalidad de ver si podemos a fin de año inicialar –poner las iniciales– el acuerdo y tratar de concretarlo a la brevedad.
EC —Inicialar, ese podría ser el paso que se dé este año en este asunto que viene tan pero tan postergado.
RNN —Tan postergado. Pero ha tenido un avance muy importante en los últimos tiempos. Recuerdo que en la primera reunión bilateral entre Uruguay y Brasil, con el presidente Vázquez y la expresidenta Rousseff, se impulsó la idea de darle un fuerte envión a las negociaciones entre ambos bloques. Y así lo hicimos, porque Argentina, si bien no había cambiado el gobierno todavía, también aceptó ese envión, y Paraguay ya estaba desde antes decidido y entusiasmado para retomar las conversaciones con la Unión Europea. Creo que ha habido un avance muy importante. Faltan cosas, obviamente, no voy a ocultar que el capítulo agrícola es el más difícil de todos.
EC —Para variar.
RNN —Para variar, sí, para no perder la costumbre. Porque Europa tiene mucha ayuda doméstica, tiene algún temor, porque indudablemente el Mercosur, que es un gran productor de alimentos, lo hace de una manera muy eficiente y por lo tanto puede llegar con productos de alta calidad a bajo costo, por las condiciones naturales con las que producimos esas materias. Ahí hay dificultades, pero me parece que va a haber un acuerdo. Además Europa está interesada particularmente en tener este acuerdo con el Mercosur.
EC —¿Por qué hay un interés particular ahora?
RNN —Porque después de que asumió Trump y se bajó primero de la AP –en la cual Europa no está–, y después del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), que era el tratado con Europa, Europa también está buscando en estos momentos, en el fondo hay una discusión sobre proteccionismo o libre comercio. Y el libre comercio también se entiende en términos de libre comercio justo, libre comercio en toda su extensión. Yo discutí en Europa sobre este tema, porque las cuotas no son libre comercio, las cuotas son comercio administrado. Para hablar de libre comercio hablemos de libre comercio, porque no es muy justo que un país abra su mercado y el otro pague una cuota. En eso estamos.
EC —Según decía la comisaria Cecilia Malmström, los capítulos más difíciles, en los que las posiciones todavía están lejos, son agricultura, el sector fitosanitario y las denominaciones de origen.
RNN —Sí, las indicaciones geográficas sobre todo. Ahí lo que hay que hacer es intercambiar las listas y ver cuáles son las indicaciones geográficas que cada bloque reclama. Cuando hicimos el tratado con Chile presentamos una serie indicaciones geográficas, el tannat por ejemplo, ese tipo de cosas.
EC —Sí, el champagne en el caso de Francia.
RNN —El gruyère en el caso de Suiza, ese tipo de cosas. Hay que presentar las listas y ver cómo se maneja después el pago de las partidas, si es que hay que pagarlas, o en las importaciones, en el intercambio. Lo que no se puede es usar esos nombres que son parte del acuerdo de indicaciones geográficas. Me parece que ahí puede no haber mayores problemas, es intercambiar las listas y ponerse a trabajar sobre eso.
EC —¿Y lo fitosanitario?
RNN —Lo que decimos en cuanto a lo fitosanitario, lo dije yo particularmente, es que no puede haber obstáculos fitosanitarios que no estén basados en una rigurosidad científica muy alta. No se puede poner una barrera paraarancelaria aduciendo cuestiones sanitarias o fitosanitarias que no son zoonosis, que son enfermedades de maquillaje, como por ejemplo el […] cítrico en la naranja o la aftosa en la carne vacuna o la peste aviar o la peste porcina, esas cosas que tienen un tratamiento sanitario que impide su divulgación y su extensión, pero que no se pueden usar al barrer. Es decir, aplicar criterios científicos para analizar los procesos fitosanitarios o las regulaciones fitosanitarias.

PARECERÍA QUE HAY GENTE QUE NO LEE EL PROGRAMA DEL FA
EC —La AP es una iniciativa de integración regional conformada por Chile, Colombia, México y Perú, creada el 28 de abril de 2011. Tiene como objetivos construir, de manera participativa y consensuada, un área de integración profunda para avanzar progresivamente hacia la libre circulación de bienes, servicios, capitales, personas y economía; impulsar un mayor crecimiento, desarrollo económico y competitividad de las economías de sus integrantes, y convertirse en una plataforma de articulación política, integración económica y comercial, y proyección al mundo, con énfasis en la región Asia-Pacífico.
¿La AP también se ha visto impactada por decisiones del presidente Trump? ¿Por el hecho de que Trump apartó a Estados Unidos del TTIP la AP cobró un nuevo protagonismo?
RNN —Sí, efectivamente, tengo esa percepción. Ya hubo una acción concreta del gobierno chileno en el mes de marzo, una vez que en enero el presidente Trump había anunciado la desvinculación de Estados Unidos de aquel proceso. El gobierno de Chile reunió a los cancilleres y a los ministros de Economía de los países restantes del TTIP. A partir de ahí comenzó un proceso de diálogo, de intercambio, que deriva en la intensificación de los contactos de la AP, con los países observadores y con los Estados asociados cuando se crea esta figura, el mes pasado, que es condición de Estado asociado para algunos países.
EC —El TTIP, tal cual se proyecta, es un TLC con países de un lado y del otro de la cuenca del Pacífico. La AP es de países de este lado, del lado latinoamericano, pero ahora, justamente, a partir de ese tropezón que tuvo el TTIP, está incorporando o dando pasos para incorporar por ejemplo a Australia, Nueva Zelanda, Singapur, etcétera.
RNN —Y Canadá. Los invita a participar, los incorpora como Estados asociados. Hay que decir que el programa del FA, al que tanto se apela –parecería que hay gente que no lo lee o que se olvidó de él o que lo malinterpreta–, cuando uno lo mira –y yo ando permanentemente cuidando este aspecto, cuáles son las definiciones en materia de integración y ver qué es lo que dice–, tiene dos párrafos que son armónicos uno con el otro. El primero habla de Aladi y de que la red de acuerdos existentes entre los miembros favoreció un conjunto de cronogramas de desgravación que ya han llegado a la liberación arancelaria, etcétera. Y a continuación dice: “Asimismo se reconoce que el espacio comercial de la Alianza del Pacífico, al que Uruguay pertenece como miembro observador, la pertenencia plena –esto no es posible porque la pertenencia plena es solamente para los países fundadores, los otros son Estados asociados– a este mecanismo solo será posible en la medida en que no confronte con nuestros objetivos de integración y negociación en el Mercosur”.
Algunos legisladores que han preguntado “¿el Mercosur sabe?, ¿se le pidió permiso?, ¿han hablado con el Mercosur para que Uruguay solicite la posibilidad de ser Estado parte de la Alianza del Pacífico?” no sé si no leen los diarios o leen lo que quieren, porque desde el 7 de abril, en la reunión del Mercosur en Buenos Aires, tuvimos una reunión con la AP y allí los cuatro países del Mercosur firmamos una hoja de ruta para avanzar en un proceso de convergencia. Y la hoja de ruta es bien clara, habla de intensificar las cadenas de valor, la acumulación de origen, la facilitación del comercio, la cooperación aduanera, la promoción comercial y de las pymes. Para mí esto es muy importante, porque el Uruguay es un país que está lleno de pymes y el problema que tienen las pymes es su internacionalización y la posibilidad de salir al mundo. La falta de información, las dificultades aduaneras en algunos casos y la regla de origen, etcétera, es lo que impide que nuestras pymes, que son 140.000 y que contribuyen con el 40 % del producto bruto interno (PBI) y con el 60 % del empleo, puedan expandirse, agrandarse, mejorar su posición frente al mundo.
EC —Usted se está refiriendo a una cumbre del Mercosur de abril.
RNN —De abril de este año.
EC —¿Qué fue lo que se dispuso allí con respecto a la AP?
RNN —Hay un comunicado conjunto –se ve que leen los comunicados de la Cancillería y de la Presidencia y a algunos los dejan de lado, y a unos les ponen mucho énfasis y al otro no le dan mucha importancia– que dice: “Los ministros de Relaciones Exteriores y los ministros responsables del comercio exterior y producción del Mercosur y la Alianza del Pacífico, reunidos en el Palacio San Martín, sostuvieron un encuentro para dar a conocer los avances de cada proceso, así como […] acciones de interés común en el ámbito de la integración económica regional. Los ministros intercambiaron opiniones sobre la coyuntura internacional y coincidieron en la importancia de responder a los retos actuales a través de la intensificación de los acuerdos a favor del libre comercio y la integración”. Y sigue. Estábamos los cuatro ministros de Relaciones Exteriores y algún ministro de comercio exterior reunidos allí y emitimos este comunicado y fijamos estas pautas.
EC —Usted remarca que hay una vinculación formal entre Mercosur y AP que procura incluso la intensificación, ir escalando en ese vínculo.
RNN —Por supuesto, es eso. Y el programa del FA no es contradictorio con eso, como se dice. Han llegado a decir que el tema de la AP se había excluido del documento programático del Frente, y yo lo acabo de leerlo y claramente no lo excluye e ninguna manera.
EC —No excluye la incorporación a la AP como Estado asociado, siempre que ocurra en el marco del Mercosur, en acuerdo con el Mercosur.
RNN —El acuerdo con el Mercosur se empezó a conformar el 7 de abril en Buenos Aires.
EC —Pero en esa reunión de Buenos Aires, de cuya reunión final usted acaba de leernos algunos párrafos, ¿se habló de esta posibilidad concreta, la de que países del Mercosur pasen a ser Estados asociados en la AP?
RNN —No, porque la AP todavía no había definido el estatus de Estado asociado.
EC —Ese estatus es reciente, es de ahora, del mes de junio. Pero usted dice que es coherente, que es un ambiente propicio para el paso que acaba de dar Uruguay.
RNN —Exactamente, que es solicitar. Después ellos tienen que definir muchas cosas sobre el procedimiento. Porque ellos acaban de invitar a estos cuatros países que eran parte del TTIP y que además tienen entre ellos tratados ya formalizados. Ellos tienen que ahondar un poco en la definición de lo que es un Estado asociado y ver cuáles son las condiciones. Una de las condiciones es que uno pueda entrar por invitación o solicitud a ser parte de la AP, no miembro pleno. Esa solicitud se resuelve entre los miembros plenos, entre estos cuatro países de América Latina, y a partir de ahí se envían los términos de referencia para ser analizados.
La condición para hacer esa solicitud de Estado asociado es que el Estado solicitante o invitado tenga altos estándares de negociación o de acuerdos con los países originarios. Y Uruguay, a través de la Aladi y de otros convenios, tiene altísimos estándares de apertura comercial con esos países. Con Chile tenemos el 100 % de las líneas arancelarias desgravadas totalmente, absolutamente, y lo que hicimos ahora es ampliar ese acuerdo para darles a los servicios y a algunas otras cosas, por ejemplo a las pymes, al medioambiente, a las normas laborales, un rango importante en este proceso de apertura.

ALGUNOS DESPRECIAN EL TLC CON CHILE DICIENDO QUE ES UNA MODA
EC —Cuando dice “lo que hicimos ahora” con Chile, se refiere al tratado de libre comercio (TLC) que está a consideración del Parlamento.
RNN —Sí, que algunos desprecian olímpicamente diciendo que es una moda. No es ninguna moda, es favorecer a los trabajadores, a las mujeres, a las pymes, a los investigadores, a las empresas, para que puedan intercambiar productos con Chile de una manera mucho más fluida y que se pueda ingresar a ese mercado; dificultades arancelarias ya no hay porque no tenemos ningún arancel entre ambos países.
EC —Usted estaba mencionando cómo es hoy la vinculación de Uruguay con los países miembros de la ap.
RNN —En el marco de la Aladi, con Perú y con Colombia tenemos el 82 %, uno el 72 % uno y el otro el 88 %, de desgravación arancelaria en nuestras producciones. Y con México tenemos un TLC; hace unos 20 días tuvimos una reunión con el canciller y con el ministro de Economía de México para profundizar ese TLC y para tratar de darles más oportunidades a nuestras pymes, a nuestras empresas y a nuestros trabajadores, en definitiva. O sea que los con los cuatro países de la AP tenemos altos estándares de integración. Y esa es una de las condiciones –porque si no las negociaciones se vuelven muy largas– o uno de los requisitos para ser invitado o para solicitar el ingreso. Desde ese punto de vista me parece que la situación de Uruguay es ideal para hacerlo, y lo que hicimos fue anunciar la intención de hacer esa solicitud. La haremos por escrito, la haremos formalmente, en fin, pero Uruguay cumple con los requisitos no solamente de los procesos de integración de América Latina, sino también del programa del FA, ese que tanto nos enrostran diciendo que nos apartamos de él.
EC —Veo que venía con la artillería pronta para responder a las críticas, porque no llegué ni a formularle, ni a plantearle cuáles han sido las críticas que usted recibió dentro del FA, y ya empezó a exponer por qué este paso es coherente o no viola, no trasgrede el programa.
RNN —¡Claro, absolutamente! Yo no sé si leen mal o no quieren leer, porque al final uno está cansado de escuchar siempre que nos apartamos del FA, que somos poco menos que unos traidores comerciales o programáticos. Y no hemos hecho otra cosa que ceñirnos a esto. Además –también lo digo–, con el aval del presidente de la República.
EC —Para pasar de Estado observador a Estado asociado el país tiene que firmar un protocolo comercial adicional. Este documento, según nos explicaban expertos en comercio exterior, no es otra cosa que un TLC, muy similar al que se firmó con Chile y que está considerando el Parlamento. ¿Cuál es la ventaja? ¿Por qué se va por este camino?
RNN —Se va por este camino porque se quiere ampliar nuestras posibilidades de inserción internacional. Y ampliar las posibilidades de una buena inserción internacional es eliminar las barreras y los obstáculos que tiene el comercio entre los países primero de América Latina, que también es un compromiso y un objetivo del propio partido de gobierno a través de su programa de gobierno, de sus bases programáticas. Tenemos la experiencia de México, con México hemos venido aumentando nuestras exportaciones desde que hicimos el TLC, que también es de alcance parcial, es una especie de comercio administrado, porque hay cuotas y hay algunas restricciones, que nosotros y el gobierno mexicano estamos analizando y dispuestos a mejorar. Pero hoy exportamos US$ 293 millones a México y le compramos US$ 197, hay US$ 98 millones de saldo favorable a nuestra balanza comercial.
El otro tema importante son las inversiones. Usted recién dio una noticia que me pareció bien interesante y que yo no había leído porque llegué ayer, sobre la fábrica Nestlé.
EC —Sí, una planta de Nestlé en el departamento de Canelones.
RNN —La inversión son US$ 200 millones en el […] y va a dar 170 empleos directos. Por cada millón de dólares invertidos se crean ocho empleos. Me parece muy importante el tema de las inversiones y por eso el gobierno tiene tanta expectativa con una inversión grande como la de UPM, porque da empleo a los uruguayos, da empleo a nuestros trabajadores, que es lo que queremos. Y después discutimos, en todo caso, las relaciones laborales. Pero lo primero, como ayer escuché decir al presidente del PIT-CNT, Fernando Pereira, es el empleo, tener empleo, generar empleo, cuidar los empleos.

NO ES NINGÚN HOBBY
EC —Una de las críticas más fuertes que recibió la noticia de la Cancillería del viernes vino del diputado del Partido Socialista Roberto Chiazzaro.
RNN —No me extraña, siempre ha estado en contra de todas estas cosas.
EC —No es el único, también el sector Casa Grande, que orienta la senadora Constanza Moreira, tiene posturas similares, y varios legisladores del Movimiento de Participación Popular (MPP) se han expresado en el mismo sentido. Hay un problema Cancillería-FA o Cancillería-buena parte del FA que es constante.
RNN —Sí, pero con los documentos programáticos me parece que tengo razón. Lo que acabo de leer y es bien claro.
EC —Pero Chiazzaro iba por otro lado, mencionaba lo del programa del FA, pero iba para otras partes también. Decía “da la impresión de que la Cancillería tiene el hobby de adherir a tratados de libre comercio sin un estudio serio”.
RNN —Los estudios vienen después, cuando tengamos los términos de referencia, cuando sepamos cuáles son los capítulos. ¿Qué vamos a estudiar sobre cuestiones que no estén definidas en los términos de referencia? Vienen los términos de referencia, ahí estudiamos y vemos. Cuando hicimos el ensayo de TLC con China definimos que si lo hacíamos con el Mercosur el crecimiento del PBI de Uruguay iba a ser 3 puntos, y si lo hacíamos solos podía ser 1 punto. Hubo un análisis de todos los ministerios –que está allí a disposición de quien lo quiera, y lo hemos difundido en algunas comisiones del Parlamento–, allí está establecido cuál es el impacto. El impacto es de crecimiento. Después vemos cuáles son cada uno de los sectores en los cuales impacta más o impacta menos. En todo tratado de esta naturaleza uno no puede solo pedir y no dar nada.
EC —Pero a propósito de los estudios, decía Chiazzaro…
RNN —No es ningún hobby, tengo otros hobbies mucho más interesantes que andar trepado en los aviones y discutiendo, durmiendo en los aviones, discutiendo de un día para el otro con ministros TLC o inserción internacional.
EC —Él mencionaba el caso del propio TLC con Chile que está a consideración del Parlamento. Allí, dijo, “no hay estudio, o yo no conozco un estudio de impacto”.
RNN —Lo que pasa es que ahí el tema no es comercial, es más programático, porque el estudio de impacto estuvo, lo hicieron cuando se desgravó el 100 % en el proceso de integración de Aladi. El estudio de impacto está después en el saldo de las exportaciones, en la generación de empleo, en las inversiones. Porque en esos tratados entran capítulos como la protección de inversiones, el estímulo a la protección de inversiones, evitar la doble tributación, todas esas cosas que nos han permitido que Chile tenga inversiones por casi US$ 500 millones en Uruguay. De esa manera es que podemos avanzar.
Pero si de antemano, antes de conocer cuáles son los temas que vamos a discutir, antes de conocer cuáles son los temas que vamos a debatir, a intercambiar, ya vamos a decir que hay que hacer un estudio de impacto, me parece que ese estudio de impacto estaría muy flaco y no tendría mucha consistencia.
EC —Chiazzaro y otros dirigentes del FA han dicho lo siguiente. Primero, algo similar a lo que usted ya mencionó: que con varios de los países miembros de la AP Uruguay ya tiene acuerdos de complementación económica bastante profundos o incluso TLC. “Y pese a ello –agregaba Chiazzaro– el intercambio con esos países es bajo. Lo que se agregaría ahora sería especialmente los capítulos de servicios y propiedad intelectual, donde casualmente Uruguay corre riesgos. Entonces, si suma las dos cosas, ¿cuál es la ventaja?, ¿cuál es el negocio para nuestro país?”.
RNN —Con Chile no pusimos el capítulo de propiedad intelectual en la discusión y no hay marcas, no hay patentes, ese capítulo no está, porque nos pusimos de acuerdo en que no estuviera. Como no está el de telecomunicaciones. Todo depende –eso es lo que a veces alguna gente no entiende– de que se empiece a discutir a partir de los capítulos que uno quiere discutir. Y cuando vengan los términos de referencia Uruguay dirá “sobre esto podemos discutir, esto lo vamos a reservar”. Me parece que el proceso de negociación, el ejercicio de negociación no se puede aventurar hasta tener cosas concretas sobre las cuales discutir.

NOS ADHERIMOS AL TRATADO DE PROPIEDAD INTELECTUAL
EC —Por ejemplo, a propósito del TLC con Chile, la propia Asociación de Laboratorios Nacionales ha hablado de posibilidades de problemas. El presidente, Alfredo Antía, advertía que “si Uruguay adhiere al TLC el régimen de patentes puede volverse mucho más duro, afectando a la industria nacional de medicamentos genéricos y haciendo aumentar su precio”.
RNN —Es exactamente al revés. La información es otra, con todo respeto. La información es adherir al PCT, que es el tratado de propiedad intelectual, al cual adhieren 148 países. No puedo creer que haya 148 países que estén equivocados y el Uruguay sea el que está en lo cierto.
EC —Ellos han advertido que la obligación de aprobar ese proyecto viene en conjunto con el TLC con Chile.
RNN —No, no, ahí hay mala fe. Porque no es obligación, lo que se dice es “se propenderá a integrarse al PCT”. Y el PCT tiene un camino separado, ya hay un proyecto de ley en el Parlamento, que se votará o no se votará. Pero la intención, la finalidad de integrarse al PCT es proteger a nuestros investigadores. Me llama mucho la atención que gente que se dedica a estudiar no quiera proteger aquello que investiga. ¿Sabe dónde patentan los inventos los uruguayos? En Israel, porque si el acuerdo no se hace por el PCT lo tienen que hacer por el Tratado de París, del año 1928, y para hacerlo usted tiene que presentarlo en cada uno de los países en los cuales está interesado en que ese invento, ese descubrimiento que usted hizo se proteja, en el idioma de ese país. Tiene que ir país por país, y en el quinto país que sepa que hay un invento dando vueltas se lo roban porque no fue presentado allí. Lo que hace el PCT es resguardar por seis meses el invento, mientras se lleva a cabo la parte burocrática. Usted inventa algo, lo presenta en el PCT, ahí lo resguardan, y usted sigue trabajando sobre la viabilidad comercial, etcétera, pero sigue siendo suyo.
Son dos cosas distintas, en el tratado con Chile lo que hay es una definición programática de ir hacia el PCT, que se puede ir ahora, dentro de cinco años o dentro de 20 años, no importa. Lo importante es definir si vamos a ingresar al PCT a través del proyecto que enviamos en conjunto con el Ministerio de industria.
EC —Le menciono otra de las objeciones del diputado Chiazzaro: “La negociación para entrar como Estado asociado en la AP maneja términos muy similares a los incluidos en el TISA”, el acuerdo por el comercio de servicios en el que finalmente Uruguay decidió no participar.
RNN —No conozco. Si le digo que todavía faltan definir muchos de los elementos que van a hacer posible la incorporación de otros países, no sé de dónde saca el diputado Chiazzaro esa información. Ni siquiera la AP la tiene.
EC —¿Cuáles son los próximos pasos en la relación con la AP? ¿Qué es lo que viene?
RNN —Lo que viene ahora sería la solicitud de ser Estado asociado, en virtud de los altos estándares que tenemos en el marco de Aladi con los cuatro países de la Alianza, que la Alianza defina si nos acepta. Y si nos acepta, nos enviará los términos de referencia, los veremos, los discutiremos, y si nos sirven nos pondremos como Estado asociado, y si no seguiremos por la vía de Aladi, de los acuerdos de complementación económica que para el año 2019 están todos los bienes desgravados. Pero también queda esta otra parte, la doble tributación, la armonización aduanera, las ventanillas únicas para el comercio exterior, las cadenas de valor, las denominaciones de origen, las indicaciones geográficas, las normas laborales, las normas de medioambiente.

YO DISCUTO Y HABLO TODO LO QUE QUIERAN
EC —Ayer a esta misma hora entrevistábamos a Nicolás Albertoni, experto en negocios internacionales, que ha planteado en las últimas semanas su preocupación por que Uruguay está quedando retrasado en inserción internacional, en la medida en que se demoran, por este tipo de diferencias de que hablábamos antes entre Poder Ejecutivo y FA, las posibilidades de acuerdos de integración, mientras otros países, con los que competimos, van avanzando y van sumando TLC o similares que los colocan en mejor postura que la nuestra.
En un momento de ese reportaje, en el que Albertoni reconoce los esfuerzos que lleva a cabo la Cancillería en esta dirección, teniendo en cuenta todos estos debates, dice: “Hay una clara desconexión entre lo que quiere hacer parte del gobierno y lo que se deja hacer por el resto, en este caso el Poder Legislativo. Creo que tiene que haber un diálogo más, desde el vamos, desde los procesos”. ¿No es necesario algo de eso? ¿No está fallando la comunicación Cancillería o Poder Ejecutivo-Poder Legislativo, en particular bancada del FA?
RNN —Dos cosas previas. Cuando a Albertoni le preguntan en el reportaje primigenio, el que dio lugar a mi contestación, “¿Uruguay está dando los pasos correctos en inserción internacional”, dice: “No, no está estancado, sino retrocediendo”. Quiero decir que las cosas que dice a continuación son cosas que nosotros ya sabemos y que hemos esgrimido reiteradamente, que es la necesidad de ponernos a tono con los países competidores que firman TLC y acceden a los mercados a los que accedemos nosotros con mejores ventajas arancelarias.
Sinceramente, creo que en los últimos años no ha habido una ofensiva de inserción internacional desde el punto de vista económico más importante que la de este gobierno. Porque cuando yo defino, cuando yo comento, cuando yo digo las cosas que estamos haciendo, la gente a veces hasta se sorprende, porque estamos negociando con la Unión Europea, con el EFTA, con Corea del Sur, con Canadá, con Japón, con la ap. Algo que nunca se había hecho antes, tener tanta ofensiva en esta materia.
EC —Las gestiones se hacen, la pregunta es cuánto se concretan.
RNN —Ahí ya es político, ahí ya no es un especialista en comercio internacional sino una apreciación de carácter político. Que yo respeto mucho, que es parte de una realidad, pero que también es parte de una dificultad que tenemos por concepciones diferentes respecto a la inserción internacional de Uruguay. Pero le quiero advertir: en general son siempre los mismos referentes los que hacen estas apreciaciones sobre la inserción internacional. Lo he hablado con ellos en muchas oportunidades, quizás falte más; a veces uno no tiene tiempo para estar permanentemente consultando todas las cosas. Yo me guío por el programa, llevo adelante las cosas que hay que hacer y después el Parlamento tiene que resolver, y que resuelva y nosotros acataremos lo que se resuelva. Yo voy a la Mesa Política del FA o al Secretariado, voy a la Agrupación de Gobierno, voy a la Comisión de Asuntos Internacionales de Diputados, voy a la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado, convoco a los referentes políticos de todos los partidos a la Cancillería para discutir algunos temas… en fin, creo que hacemos todo lo posible. Pero si algunas personas tienen un concepto definido de que Uruguay no debe integrarse a estas cosas, eso no tiene solución.
EC —Usted percibe esa actitud por lo menos en algunos sectores del propio FA.
RNN —Sí, no sé si algunos sectores o algunos integrantes de algunos sectores.
EC —Lo cierto es que después terminan teniendo incidencia, peso. El TISA quedó por el camino, por ejemplo.
RNN —Sí, pero el TISA desapareció, no existe más.
EC —Pero usted fue un impulsor fuerte.
RNN —Impulsor fuerte no, lo que quería era continuidad institucional. Porque cuando asumimos el gobierno no es cuestión de salir a barrer con todo lo que se hizo. Miembros del gobierno anterior que impulsaron el TISA y que fueron al TISA después salieron a decir que había que salirse, cuando todavía no habían empezado las negociaciones con Uruguay, porque el TISA venía desde antes.
Es una visión que cada uno tiene, si nos vinculamos con el mundo o nos encerramos acá dentro. Creo que si usted pregunta nadie dice eso, dicen “no, nosotros no queremos encerrarnos, queremos hacer las cosas bien en beneficio de Uruguay”. Y yo también quiero hacer las cosas bien en beneficio de Uruguay, lo dije el día que asumí como ministro. Nuestro objetivo es defender los intereses nacionales, y los intereses nacionales se defienden a través del trabajo nacional, y el trabajo nacional beneficia en primer lugar a los trabajadores. Ese es nuestro objetivo.
EC —Pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿qué se puede hacer para mejorar esa vinculación con el oficialismo, con el propio partido, para que los procesos fluyan de manera más ágil?
RNN —Es una cuestión de concepción, de visualización de la inserción internacional. Yo discuto y hablo todo lo que quieran, pero si hay una visión determinada y que no podemos… En algún momento algunos llegaron a decir que no podíamos acercarnos a la AP porque los países de la AP tenían un TLC con Estados Unidos. ¿Y eso qué tiene que ver? Entonces ahí hay cuestiones también… Por eso yo decía en Europa que el problema es cuando el comercio se ideologiza, cuando la ideología empieza a meter su influencia en estos aspectos.

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