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Mahía: Crítica del Congreso del FA a EEUU en AL es una visión “parcial”; no toma en cuenta procesos internos de países

El FA está llevando adelante el programa de gobierno que se comprometió con la gente. El FA está llevando adelante el programa de gobierno que se comprometió con la gente. lr21.com.uy

El VI Congreso del Frente Amplio (FA) actualizó este fin de semana el documento Principios y valores compartidos, que resume los principios y valores que unen a los partidos y sectores de la coalición de izquierdas. En el capítulo Uruguay en el mundo globalizado la fuerza política es particularmente crítica con EEUU y su papel en el mundo, lo que generó diferencias internas.
Para profundizar en la discusión de este punto conversamos en la entrevista central de En Perspectiva con el diputado del Frente Líber Seregni, José Carlos Mahía. 
El VI Congreso del Frente Amplio (FA) actualizó este fin de semana el documento Principios y valores compartidos, que resume los principios y valores que unen a los partidos y sectores de la coalición de izquierdas.
En el capítulo Uruguay en el mundo globalizado, la fuerza política, que se define a sí misma como “antiimperialista” y “antioligárquica”, es particularmente crítica con EEUU. Entre otras cosas, señala:
“Solamente en la última década, el imperialismo norteamericano intervino militarmente en una gran cantidad de países, en todos los casos dejando un saldo de destrucción material, millones de desplazados, muerte de civiles, imposición de gobiernos a la fuerza y sobre todo saqueo de los recursos naturales. […]
En América Latina Estados Unidos busca romper con el proceso de unidad de los pueblos y gobiernos. Hoy, aparte del objetivo histórico de derrotar a la revolución cubana, se trata de aislar y satanizar a Venezuela.
El imperialismo no ha dudado en utilizar todos los mecanismos a su disposición. Frente al fracaso del ALCA, ha buscado realizar acuerdos bilaterales (TLC y sucedáneos), o las ofensivas diplomáticas con el fin de beneficiar a los países cuyas oligarquías hacen los deberes del Imperio. De agresión indirecta o directa, como puede ser su intento de utilizar el Comando Sur, con el objetivo de generar ejércitos profesionales pequeños pero fieles o directamente, el apoyo a los golpes de Estado en todas sus formas (Honduras, Paraguay, Brasil)”.
Durante los debates, sin embargo, no prosperó una declaración de respaldo al Gobierno de Nicolás Maduro que había sido presentada por militantes de las bases vinculados al Partido Comunista (PCU).
En las últimas semanas, la crisis en ese país y el escenario internacional en general vienen ocupando un lugar importante en las discusiones internas del FA.
En la entrevista central profundizamos sobre las repercusiones que tiene el texto aprobado este fin de semana. Y, de paso, conocemos cómo se prepara el oficialismo para la interpelación al canciller Rodolfo Nin Novoa que el diputado colorado Ope Pasquet llevará a cabo mañana.
Para eso nos acompañó el profesor José Carlos Mahía, dirigente de Asamblea Uruguay (AU), uno de los vicepresidentes del FA y actual presidente de la Cámara de Diputados.

EMILIANO COTELO (EC) —El VI Congreso del Frente Amplio (FA) actualizó este fin de semana el documento Principios y valores compartidos, que resume los principios y valores que unen a los partidos y sectores de la coalición de izquierdas.
En el capítulo “Uruguay en el mundo globalizado”, la fuerza política, que se define a sí misma como “antiimperialista” y “antioligárquica”, es particularmente crítica con Estados Unidos. Entre otras cosas, señala:
“Solamente en la última década, el imperialismo norteamericano intervino militarmente en una gran cantidad de países, en todos los casos dejando un saldo de destrucción material, millones de desplazados, muerte de civiles, imposición de gobiernos a la fuerza y sobre todo saqueo de los recursos naturales. […]
En América Latina Estados Unidos busca romper con el proceso de unidad de los pueblos y gobiernos. Hoy, aparte del objetivo histórico de derrotar a la revolución cubana, se trata de aislar y satanizar a Venezuela.
El imperialismo no ha dudado en utilizar todos los mecanismos a su disposición. Frente al fracaso del ALCA, ha buscado realizar acuerdos bilaterales (TLC y sucedáneos), o las ofensivas diplomáticas con el fin de beneficiar a los países cuyas oligarquías hacen los deberes del Imperio. De agresión indirecta o directa, como puede ser su intento de utilizar el Comando Sur, con el objetivo de generar ejércitos profesionales pequeños pero fieles o directamente, el apoyo a los golpes de Estado en todas sus formas (Honduras, Paraguay, Brasil)”.
Durante los debates, sin embargo, no prosperó una declaración de respaldo al gobierno de Nicolás Maduro que había sido presentada por militantes de las bases vinculados al Partido Comunista (PCU).
En las últimas semanas, la crisis en ese país y el escenario internacional en general vienen ocupando un lugar importante en las discusiones internas del FA.
Vamos a averiguar qué cambió con lo aprobado este fin de semana. Y, de paso, vamos a conocer cómo se prepara el oficialismo para la interpelación al canciller Rodolfo Nin Novoa que el diputado colorado Ope Pasquet llevará a cabo mañana.
Para eso nos acompaña el profesor José Carlos Mahía, dirigente de Asamblea Uruguay (AU), uno de los vicepresidentes del FA y actual presidente de la Cámara de Diputados.
Aclaremos en primer lugar qué es el documento que se discutió el sábado.
JOSÉ CARLOS MAHÍA (JCM) —El documento es una continuación del cuarto intermedio que hubo en diciembre, que tenía una parte referida a reforma constitucional y algunos contenidos posibles de una posible iniciativa de reforma constitucional, y por otro lado lo que inicialmente se denominó una actualización ideológica, que después devino en principios y valores comunes.
Quedaron una cantidad de asuntos para considerar, y durante el verano y tiempo después, las bases, las estructuras del FA y demás trabajaron en el documento y este pasa a ser uno de los aspectos orientadores del FA en cuanto a valores y principios generales.
EC —Entendido el marco, vamos al capítulo 2, titulado “Uruguay en un mundo globalizado” y el cambio que se le hizo al parágrafo 39. El documento ya existía, ahora se lo modificó. Yo leía recién cómo quedó el texto. ¿Qué significa exactamente esa referencia internacional y sobre todo el planteo de denuncia con respecto a Estados Unidos?
JCM —Básicamente el texto señala una responsabilidad específica de Estados Unidos en dos conceptos. Por un lado en lo que refiere a su incidencia y su actuación en zonas como Medio Oriente y demás, donde hubo intervenciones militares muy notorias, con consecuencias también muy claras desde el punto de vista humanitario, que obviamente no solo se atribuyen a Estados Unidos, sino también a otros actores, pero que es claro que sucedió. Y la otra es la que refiere a la intención de Estados Unidos de incidir en procesos de América Latina en cuanto a la unidad y las orientaciones ideológicas o políticas de los gobiernos de América Latina. En lo que refiere a la primera parte, nosotros teníamos una visión que podía ser compartible, parcialmente pero compartible…
EC —Cuando dice nosotros, se refiere a AU y el Frente Líber Seregni (FLS).
JCM —En su totalidad.
EC —El FLS abarca AU, Nuevo Espacio (NE) y Alianza Progresista (AP). ¿Cuál era la postura del FLS?
JCM —Básicamente compartimos que en esas zonas del mundo hay una incidencia compleja y negativa de Estados Unidos, y agregamos: y de otras potencias, que tiene como principal víctima la población civil. Pero en el caso de la incidencia de Estados Unidos en América Latina sentíamos que la formulación que estaba en el texto que se terminó aprobando no reflejaba la realidad que se vive en este tiempo en el continente y con respecto a esos países.
EC —Algunas de las críticas que se escucharon a este texto desde fuera del FA pero también desde adentro, de algunos dirigentes, hablaban de un “lenguaje sesentista”. ¿Usted tiene esa impresión?
JCM —Parecida. El propio Fidel Castro muchas veces dijo que algunos de los problemas que tenía su revolución cubana no debían achacarse al imperialismo, sino a situaciones internas del propio proceso político. En este caso, la decisión que tomó el Parlamento de Brasil, sobre la cual hemos tomado postura pública, o la que tomó el paraguayo o lo que pasó después –el intento nuevamente en Paraguay, ahora con otros alineamientos–. En nuestra opinión la realidad es mucho más rica y tiene factores internos de cada uno de esos países, de senadores y diputados brasileños, del Parlamento paraguayo, de mucho mayor incidencia que una acción directa de Estados Unidos. Capaz que dentro de un año, o dos o tres o 20 o 50, aparece un documento desclasificado del Departamento de Estado que les da la razón a terceros.
EC —El texto dice: “En América Latina, Estados Unidos busca romper con el proceso de unidad de los pueblos y gobiernos. Hoy, aparte del objetivo histórico de derrotar a la revolución cubana, se trata de aislar y satanizar a Venezuela. El imperialismo no ha dudado en utilizar todos los mecanismos a su disposición”, y menciona “el apoyo a los golpes de Estado en todas sus formas”, y ahí se mencionan también Honduras, Paraguay y Brasil. Es lo que usted venía comentando.
JCM —Esa es la referencia que yo hago. No tengo dudas de que Estados Unidos mantiene sus intereses hegemónicos en el mundo y también en América Latina. Es más, es muy claro que en la política exterior de Estados Unidos, en distintos campos, el énfasis mayor no ha estado en los últimos 10, 15 años en América Latina, sino en otras regiones del mundo. Pero en términos concretos nos parece –FLS– que la realidad es más rica que esto y que los énfasis deberían formularse en la propia situación de los países latinoamericanos.
EC —Por ejemplo, en cuanto a la terminología, ¿para ustedes lo que ocurrió en Honduras, en Paraguay, en Brasil son golpes de Estado?
JCM —Sobre eso ya nos definimos como FA. Hemos hablado en algún caso –no voy al caso a caso– de golpe de Estado parlamentario y demás. Creo que en el caso de Brasil, y en el de Paraguay tambien, estaba dentro de las medidas constitucionales, pero todos conocemos los términos y las condiciones en que se hizo en el caso de Brasil: un presidente de la Cámara de Diputados –que hoy está preso– promovió un juicio contra una presidenta honesta y generó el proceso de destitución de una manera bastante fast-track. Y en el caso de Paraguay fue similar, el proceso que se hizo con Lugo fue de un día o de horas. Formalmente había medidas que estaban en la Constitución, sustancialmente se las llevó al extremo y por eso las definimos como tales.
EC —En definitiva, está claro que el FLS tiene unas cuantas diferencias con este texto que se votó el sábado.
JCM —Sí, claro.
EC —No lo acompañó.
JCM —No, no lo acompañamos, por lo que acabo de decir.
EC —Pero salió, esta redacción salió y quedó incorporada a las definiciones generales de principios compartidos por todo el FA.
JCM —Quedó en los principios generales. Eso no es algo que nos inhiba ser parte del FA ni nada que se le parezca. Cuando uno tiene un congreso que anda en las 1.300 personas como el de diciembre, o uno como este, con 800, 900 personas, es claro que, primero, tenés un partido político que es el más fuerte del Uruguay, que hace este tipo de eventos de estas características. Y segundo, es natural que dentro de todo lo que se define algunas cuestiones obedezcan a correlaciones de fuerzas que circunstancialmente se ubican en este plano. Hubo otras que intentaban representar a otros y no quedaron.
EC —¿Qué mayoría se necesitaba para sacar esas redacciones?
JCM —Dos tercios.
EC —Vayamos al capítulo Venezuela, a cómo se debatió durante el congreso en su sesión de este sábado. Por un lado había una línea, una referencia en el pasaje que acabo de leer, mínima, cuando se denuncia a Estados Unidos, se dice “se trata de aislar y satanizar a Venezuela”. Pero por otro lado se presentó una moción que procuraba que se diera respaldo de todo el FA al gobierno de Nicolás Maduro. Cuéntenos.
JCM —En realidad es la moción que no fue. Esa moción estuvo circulando pero nunca fue presentada formalmente, porque el congreso se trabajó bien antes de llevarse adelante, por eso no sacudió fuerte al Frente.
EC —¿Qué quiere decir con que se trabajó bien en lo previo?
JCM —Significa que primero hubo un trabajo de comisiones derivadas de la Mesa Política que fueron avanzando sobre las mociones que venían del congreso anterior. Segundo, hubo análisis de la propia Mesa. Tercero, del secretariado político del FA, y cuarto, hubo un diálogo muy fluido entre los distintos sectores, al menos los que tienen más peso político, y en la estructura de distinta manera, para llegar a un congreso cuya conducción política generara un documento del mayor consenso posible. Por esa razón, cuando tomamos un conocimiento lateral de esta moción –ningún partido político la presentó, no la presentó ninguna base–, se analizó en la Comisión de Relaciones Internacionales del FA y luego no estuvo a consideración del congreso. Esa podría ser la historia de la moción que nunca se presentó. Obviamente, para nosotros que mañana tenemos una interpelación en la materia era un elemento que no era conveniente generar en el debate interno.
EC —Está claro que el FA está dividido con respecto a qué actitud tomar frente a este gobierno de Venezuela en este momento.
JCM —Ha habido posiciones distintas, sin duda. Recordemos que la propia Mesa Política del FA laudó en la materia y hubo sectores que votaron en contra, bases en contra o que se abstuvieron. Es un dato de la realidad. Y también que como consecuencia de cómo ha ido evolucionando o involucionando –como se lo quiera mirar– la situación en Venezuela, se han ido generando distintas visiones en el propio FA.
EC —Sí salió esta frase que aparece en el texto reformado del parágrafo 49, que dice que Estados Unidos “trata de aislar y satanizar a Venezuela”.
JCM —Es parte de la moción que refería,y quedó así.
EC —No se habla de lo interno de Venezuela.
JCM —Por eso puse el ejemplo de Paraguay y de Brasil, porque nos parecía más notorio; incluye esto también, por supuesto. Nos parece una visión parcial. No quiere decir que Estados Unidos no tenga –de hecho tiene– una posición muy contraria a todo lo que sucede en Venezuela desde el tiempo de Chávez y demás. Pero nos parece que aislar la situación de Venezuela, sus contradicciones, su situación, es un error. Por eso no lo votamos.
EC —En este contexto tiene lugar mañana la interpelación al ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, que impulsa el diputado Ope Pasquet por la cuestión Venezuela, por la postura de Uruguay ante la situación de Venezuela. ¿Cómo vienen manejando ese escenario en lo interno?
JCM —Estamos preparando, como corresponde, la presentación del ministro. Hemos tenido varias conversaciones. Es una interpelación un tanto atípica, porque si uno se lleva por lo que ha declarado o las posiciones de la oposición en la materia, no han sido lejanas de las definiciones que ha tomado el gobierno con respecto a la situación de Venezuela. Podrán estar un poquito más allá o más acá, pero no hay una decisión fuerte.
EC —Entrevistamos al diputado Pasquet hace pocos días, y él señalaba que espera “que Nin Novoa diga que el Poder Ejecutivo se ha convencido de que en Venezuela estamos ante una dictadura con parches seudodemocráticos y que no pretenda convencernos de que estamos ante una democracia con problemas”.
JCM —Cada uno se genera las expectativas que quiere en esta vida. Lo que tenemos son acciones de gobierno, y hay cuestiones que competen a la fuerza política y cuestiones que competen al gobierno. Al gobierno le compete llevar la política exterior del Estado, y en ese sentido creo que hemos tenido una posición equilibrada. Esta posición equilibrada ha señalado cuestiones relacionadas con derechos humanos, la necesidad de que haya un calendario electoral y que se cumpla, y ha señalado con toda claridad el respaldo al propio canciller por parte del presidente y el Consejo de Ministros. Ha sido firme y ha actuado también en líneas generales en el contexto de buena parte de los países de América Latina. Creo que se ha hecho honor a la historia de larga duración de la política exterior uruguaya.
Ahora, si el campo es el debate con el FA o con alguno de sus sectores, me parece que la instancia de una interpelación que es hacia la política exterior de un gobierno no debería ser instrumento para llevar adelante algo que tiene mucho más la apariencia de querer que se expliciten en sala las diferencias que ya existen y que todos conocemos de la fuerza política sobre la materia y/o el respaldo o no y la especulación que hay al Poder Ejecutivo y al ministro que otra cosa.
EC —¿Usted ve una jugada política en esta interpelación?
JCM —Tengo esa suspicacia, como se dice en las crónicas, basada en hechos reales. Porque si usted ve las declaraciones que en los últimos meses han hecho distintos actores de la oposición sobre lo actuado por el canciller y el Poder Ejecutivo, si ve además la actuación de la Cancillería, que ha tenido un diálogo privilegiado con la oposición en algunos temas, en forma bilateral, y mide este instrumento, no ofende la inteligencia de la gente cuando dice que lo que se quiere explicitar es lo que hablábamos en el bloque anterior y no lo que refiere a las políticas públicas en materia exterior.
EC —Lo cierto es que el llamado a sala coloca al FA en un brete y ustedes lo saben perfectamente, están tratando de procesarlo y manejarlo. Porque la sesión va a terminar con una votación, y usted, por ejemplo, que pertenece al FLS, seguramente impulsará una declaración final en la que se consideren satisfactorias las explicaciones brindadas por el ministro. Pero capaz que no todos sus compañeros del FA están dispuestos a votarla, porque mientras la oposición critica a Nin Novoa porque la Cancillería habría sido demasiado contemplativa con el gobierno de Nicolás Maduro, hay grupos dentro del oficialismo que cuestionan al ministro por la postura crítica que ha manifestado con respecto a la administración Maduro. Por ejemplo, cuando dijo, ya hace años, que en Venezuela existía una democracia autoritaria, o por esto que ha estado en debate sobre si coordina o no, ha coordinado o no con la embajada de Estados Unidos para agredir al gobierno bolivariano.
JCM —Eso último es un despropósito que contestó con toda claridad el propio presidente de la República. Es un agravio gratuito que recibe no solo el canciller, sino el gobierno del Frente.
EC —Está bien, pero hay grupos del FA –pienso en el PCU, en sectores del MPP– que cuestionan el hecho de que Uruguay haya terminado firmando determinadas declaraciones a propósito de Venezuela con gobiernos como el de Paraguay o el de Brasil, que cuestionan firmemente.
JCM —Vamos a ver qué pasa, pero partimos de la base de que va a haber un respaldo de la fuerza política al Poder Ejecutivo y a su ministro, no tengo dudas.
EC —¿Esa sería la fórmula que permitiría juntar a todo el FA: “respaldo al Poder Ejecutivo y a su ministro”? ¿Están pensando en un texto así?
JCM —No estuve por dentro del debate de la bancada del FA en las últimas horas, pero parto de la base de una cosa muy básica que capaz que es necesario reforzar. Pero la gente tiene que tener claro que todas las decisiones que ha tomado el canciller Nin Novoa tuvieron explícito respaldo del presidente Tabaré Vázquez.
EC —Eso lo ha dicho más de una vez en estos días el canciller Nin: “Yo no invento la política exterior”.
JCM —Es así, la política exterior es la del Poder Ejecutivo, que se desarrolla en este caso a través del canciller, porque es lo que corresponde.
EC —¿Y qué quiere decir este mensaje? ¿Que a los que sigan cuestionando les correspondería entonces animarse a discrepar y a denunciar al propio presidente Vázquez?
JCM —Lo que estoy diciendo es que lo que se ha hecho en política exterior en todos los planos, también en el referido a Venezuela, es la expresión del Poder Ejecutivo en su conjunto y tiene el respaldo expreso del doctor Tabaré Vázquez. Quien lo quiera interpretar que lo interprete como quiera, yo no me voy a poner en ese lado, pero eso es estrictamente así, no tiene dos lecturas. Por eso me parece que los hechos se van a dar de tal manera que el canciller va a expresar lo que ha hecho en su política de Estado y no debe, en mi opinión, contestar cosas que no le competen en el lugar donde está.
EC —Pero ¿cabe la posibilidad de que diputados del FA lo cuestionen en sala, le planteen preguntas incómodas? Parecía que usted estaba hablando de esa posibilidad.
JCM —No, no me imagino a ningún diputado del FA haciéndole pregunta incómoda alguna al canciller. Sí marcando los matices y los puntos de vista distintos que hay en la fuerza política. Yo no voy a pedir –ni lo acepto para mi sector ni para mi espacio político– que el FA ponga un esparadrapo en la boca de nadie y diga “estos no pueden hablar”. Ni me pasa por la cabeza. El asunto es la unidad de acción. Como frenteamplistas hemos defendido siempre la universidad y la diversidad, ha sido parte de nuestra identidad. Diversidad de puntos de vista y unidad de acción. Para eso es el trabajo político que estamos haciendo. E insisto, porque para mí es muy importante, parece de Perogrullo pero es necesario decirlo: el canciller es el canciller del gobierno y del Estado, no es el canciller del FA. Entonces las discusiones con el FA son con el FA, las discusiones con el gobierno son con el gobierno. Por eso hice la precisión con respecto a las características de esta interpelación.
EC —De la audiencia vienen mensajes como este: “El gobierno es de todos, no del FA”.
JCM —Es lo que acabo de decir. Por eso entiendo que es básico que se entiendan las reglas de juego. Me llama mucho la atención este tipo de interpelación, porque me sugiere mucho más un buscapié con lo que sucede y las posiciones públicas del FA que algo referido a las acciones concretas del Poder Ejecutivo y del canciller.
En el congreso también se aprobó una nueva redacción del párrafo 62 del capítulo sobre inserción internacional del documento Principios y valores compartidos. El párrafo 62 estipula que los acuerdos internacionales que afecten la soberanía del país “deben ser discutidos por la ciudadanía”. El FLS votó este texto.
Es parte del anterior, es una moción bastante larga. Lo que hemos hecho en una parte de esta mañana ha sido un análisis específico.
EC —Ahora saltamos al párrafo 62.
JCM —Lo digo que para que quien no está mirando los textos tenga claro que estamos analizando las partes centrales de algunas mociones.
EC —Las que generaron más debate, casualmente.
JCM —En este caso me voy a poner en el plano de interpretar lo que efectivamente votó el congreso. Me imagino que tiene que ver con cuando se tomen algunas decisiones fuertes como puede ser…
EC —… ¿el acuerdo de inversión con UPM?
JCM —No, en este caso interpreto que tiene que ver con mecanismos que ya existen y que por ejemplo refieren a las audiencias públicas. A ese tipo de capítulos, a esas cosas específicas, a instrumentos que ya existen. Para nosotros el congreso del Frente tuvo la virtud, entre otras, de que se cerró en términos generales en un clima de unidad muy fuerte y además cerró una etapa de un congreso que venía, en nuestro caso, de la presidencia en que me toca estar como vicepresidente junto con Javier, Sandra, Blanca y Gonzalo, que es la que venía pautada de tiempos anteriores en el propio Frente. Ahora se nos abre una perspectiva distinta, que es la de proyectar al FA para otros desafíos. Estamos en eso.
EC —Una de las preguntas es cuánto impacta este texto ya aprobado en esta gestión de gobierno. Veía, por ejemplo, declaraciones del diputado del Partido Socialista Roberto Chiazzaro, que dijo que esa cláusula busca “cortar con la nueva modalidad imperante que establece que los tratados comerciales entre países deben negociarse en secreto. Antes de firmar, se debe consultar a la sociedad civil, sobre todo a los sectores industriales implicados. No puede ser que se envíen al Parlamento tratados que nadie conoce”, indicó.
JCM —Me parece que no se ha actuado así, no estoy de acuerdo. En términos generales. Primero, no es esta administración la que ha hablado de TLC y demás, es de antes de la llegada del FA, por ejemplo el que habilitó el propio Mercosur con México y que le ha dado grandes resultados al país, incluso en esta etapa. Hace dos semanas estuve en México y estuve con el canciller de México en particular, con el presidente de la Cámara de Senadores y con la Comisión de Relaciones Internacionales, y hay una expectativa seria de que podamos ampliar, no digo que sea bajo la forma de TLC, pero profundizar algunos aspectos referidos a la actual vinculación con México desde ese punto de vista.
Segundo aspecto, creo que, por su naturaleza, es imposible que tratados que tienen un formato de natural reserva tengan el mecanismo que pide el compañero Chiazzaro.
EC —¿Y lo que dice el texto que se aprobó?
JCM —Creo que refiere a lo que he señalado, a instrumentos hoy vigentes, no a armar una especie de foro sobre cuestiones que tienen un orden de tratamiento que son básicas.
EC —Quiere decir que este parágrafo alude simplemente a instrumentos como las audiencias públicas por ejemplo en materia de impacto ambiental…
JCM —… o urbanístico y demás. Creo que se refiere a eso. El otro formato es casi inaplicable.
EC —El otro formato sería el de la discusión con la ciudadanía mientras se está negociando.
JCM —Me parece que eso es un formato inviable. Además implicaría, si se aplicara en esos términos, renunciar a una política exterior que básicamente lo más importante que tiene que hacer es lograr una mejor inserción internacional del país captando más inversiones para generar más trabajo y tener mejores posibilidades de colocarlo el trabajo que se genera acá en más países. Esa es la parte económica. Eso genera la mejor calidad de vida de la gente y la mejor política social. Entonces renunciar a instrumentos que tengan en determinadas etapas la privacidad y la reserva necesarias para hacer posible esto es francamente un error e ir al extremo de la interpretación de esto que se aprobó en el congreso.
EC —Pero puede llegar a darse esa discusión sobre qué quiere decir este párrafo.
JCM —Las discusiones sí pueden darse, no tenga dudas. Pero creo que no tuvo ese sentido. En el fondo hay un problema de confianza.
EC —Efectivamente, más de una vez lo que hay en estas discusiones dentro del FA es un tema de confianza. Un tema de confianza con la Cancillería, por ejemplo, con el Ministerio de Economía.
JCM —No, con la línea general, ese es el punto. Estoy convencido y sé que el gobierno del FA está llevando adelante el programa de gobierno que se comprometió con la gente. Hay algunos sectores que quizás quieran ir a partes más específicas o no tengan la convicción de ese camino. Pero cada cual se hará cargo.
EC —Una puntualización: este documento, en particular el capítulo 2, “Uruguay en un mundo globalizado”, pero en general, el de Principios y valores compartidos, ¿ya entra en vigencia al haberse votado el sábado? ¿Ya es hoy obligación?
JCM —Como obligación, son obligatorios los del 71 a la fecha. Me parece que acá hay que hacer una digresión importante. Una son las orientaciones generales de principios y valores, otra tiene que ver con un programa concreto. Y creo que eso estuvo subyaciendo en la discusión de alguna gente en el propio FA. Acá el debate más de fondo va a ser a fines de 2018 cuando analicemos la propuesta de programa 2020-2025 y las candidaturas a la presidencia del FA.
EC —Pero esos principios y valores compartidos ya están hoy arriba de la mesa, ya son vigentes y por lo tanto pueden ser esgrimidos a la hora de un debate sobre un acuerdo, una posición internacional.
JCM —No tenga dudas. Sobre él vamos a tener quizás visiones distintas en su materialización, pero estoy convencido de que no podemos confundir debate programático con de principios. Esto son líneas generales y el debate programático de cara al futuro está reservado para 2018. No fue este último.

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