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La regulación de la interrupción voluntaria del embarazo ha reducido la mortalidad materna

Lucía Rodríguez, diputada (s) de Asamblea Uruguay/Frente Amplio Lucía Rodríguez, diputada (s) de Asamblea Uruguay/Frente Amplio maluciaro@gmail.com

POR LUCÍA RODRÍGUEZ*

 


En mi calidad de diputada suplente tuve la oportunidad de compartir un mensaje durante la Media Hora Previa de la sesión de la Cámara de Representantes del 5 de abril, en el que me referí al impacto en nuestro país de la regulación de la práctica del aborto sobre la reducción de la mortalidad materna. Mi intención fue contribuir a la reflexión acerca de cómo los avances legislativos en derechos inciden favorablemente en la vida cotidiana de las personas. Comparto la versión taquigráfica de mis palabras en aquella oportunidad.

Señor presidente: a partir de la divulgación de un reciente informe del Ministerio de Salud Pública, en el que se destaca que Uruguay tiene la menor tasa de mortalidad materna de América Latina y el Caribe, quiero reflexionar acerca del vínculo entre la reducción de la mortalidad materna y la regulación del aborto en Uruguay.

Una edición del International Journal of Gynecology & Obstetrics, publicada en agosto de 2016, destaca a Uruguay como el segundo país con menor mortalidad materna en toda América, superado solo por Canadá. En esa publicación se señala que, de acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Uruguay ha reducido la mortalidad materna un 59,5% en los últimos veinticinco años. En dicho informe, el doctor Leonel Briozzo establece que, si bien durante los años noventa en Uruguay la mortalidad materna era moderada, la principal causa de ello eran los abortos inseguros, que representaban un 27,9% de todas las muertes. En el centro hospitalario Pereira Rossell, el aborto inseguro representaba el 47% de las muertes maternas, lo que demuestra que las mujeres más vulnerables, que no podían pagar los altos costos de una clínica clandestina de abortos, recurrían a prácticas más riesgosas y sufrían peores consecuencias.

UN EXITOSO MODELO DE REDUCCIÓN DE RIESGOS
En un contexto donde la regulación del aborto aún se veía lejana, los profesionales de la salud empezaron a desarrollar un modelo de reducción de riesgos y daños desde 2001. Este modelo, llamado "Iniciativas sanitarias contra el aborto provocado en condiciones de riesgo", fue reconocido y elogiado por importantes organizaciones e imitado por otros países. Su implementación tuvo un gran impacto en la reducción de la mortalidad y la morbilidad materna por abortos inseguros y allanó el camino para la legalización del aborto.

Este modelo de atención proponía un espacio de encuentro entre profesionales de la salud y mujeres que cursaban un embarazo no deseado, en el que ellas podían informarse en un marco de respeto y confidencialidad para tomar una decisión más consciente y evitar riesgos innecesarios. En caso de que decidieran interrumpir su embarazo, el médico les explicaba los distintos métodos existentes y los riesgos de cada uno, aunque no practicaba directamente ninguno. Si una mujer había interrumpido su embarazo, era asesorada luego sobre métodos anticonceptivos y planificación familiar con el objetivo de evitar en el futuro otros embarazos no deseados.

El éxito del modelo fue muy notorio y ya en 2004 se vio la necesidad de darle un marco normativo, por lo que el Ministerio de Salud Pública emitió la Ordenanza Nº 369/04, denominada "Asesoramiento para una maternidad segura. Medidas de protección materna frente al aborto provocado en condiciones de riesgo", a partir del trabajo conjunto con la Sociedad Ginecotológica del Uruguay, el Sindicato Médico del Uruguay y la Facultad de Medicina. Estas normas establecen los objetivos y las medidas a tomar por los profesionales de la salud en la consulta preaborto y en la consulta posaborto.

A partir de 2006, el modelo se extendió al resto del país, donde muchos profesionales de la salud fueron capacitados y comenzaron a aplicarlo. El resultado de esta expansión fue un descenso claro de la mortalidad materna relacionada con el aborto en los centros donde se implementó, así como una respuesta muy positiva en cuanto a la atención y el respeto de los derechos de las mujeres que hicieron uso de las consultas.

REIVINDICACIÓN HISTÓRICA DE LOS MOVIMIENTOS FEMINISTAS
Estos pasos dados por la comunidad sanitaria fueron importantes para consolidar la idea de la interrupción voluntaria del embarazo como parte de la política pública de salud y comprobar el impacto del aborto seguro en la salud sexual y reproductiva de las mujeres. Representó un avance fundamental en el camino que culminó en 2012, con la aprobación de la Ley Nº 18.987, que legalizó y reguló la práctica del aborto.

Los derechos sexuales y reproductivos han formado parte de la reivindicación histórica de los movimientos sociales feministas. Su inclusión en la agenda pública, política y parlamentaria mucho tiene que ver con el trabajo constante de estas organizaciones. Desde la vuelta a la democracia, en 1985, diversos colectivos de mujeres han luchado por estos derechos, con énfasis en la educación sexual, el acceso a métodos anticonceptivos y un aborto seguro y legal. Estas organizaciones lucharon por dar visibilidad pública a los derechos de las mujeres en general, y a la práctica del aborto clandestino en particular, a través de movilizaciones, organización de debates públicos, campañas de información y sensibilización, investigaciones y documentos técnicos. Desde esos años, en todas las legislaturas, se han presentado proyectos de ley tendientes a despenalizar y legalizar el aborto, sin éxito.

Paralelamente, la opinión favorable de la población uruguaya a su legalización crecía de manera sostenida, y eso se debió en gran medida al impulso de los movimientos feministas. Luego, se sumaron otros colectivos que incorporaron esta bandera, conformando un espacio social más amplio. Este caso demuestra claramente la importancia de la voz de las mujeres en el debate público, tanto a nivel de la sociedad civil como político.

* Diputada (s) de Asamblea Uruguay-Frente Amplio

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