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Astori: “Carga tributaria sobre la producción y los ingresos personales está en un límite que no conviene aumentar”

SEGUIMOS DEFINIENDO COMO OBJETIVO PARA EL FINAL DEL PERÍODO UN DÉFICIT DE 2,5 % DEL PRODUCTO SEGUIMOS DEFINIENDO COMO OBJETIVO PARA EL FINAL DEL PERÍODO UN DÉFICIT DE 2,5 % DEL PRODUCTO En Perspectiva

*ESTA ES UNA META ABSOLUTAMENTE ALCANZABLE CUMPLIENDO CON EL PROGRAMA QUE SE TRAZÓ EL FA

*NO VA A HABER AUMENTO DE CARGA TRIBUTARIA SOBRE LOS TRABAJADORES NI LA PRODUCCIÓN

*LOS TIEMPOS EN QUE SE COMPETÍA MEJOR CON TIPO DE CAMBIO ALTO Y SALARIOS BAJOS SE TERMINARON, AHORA EL CONOCIMIENTO ES FUNDAMENTAL

*EL CONTENIDO DEL PROCESO EDUCATIVO ES UN TEMA PENDIENTE MUY IMPORTANTE

TRATEMOS DE DIALOGAR Y BUSCAR ACUERDOS ENTRE TODOS

El ministro de Economía Danilo Astori, dijo en entrevista con En Perspectiva que es posible cumplir con el programa de gobierno y mantener la meta de déficit fiscal de 2,5% del PBI al final del período, porque los ingresos ya han comenzado a subir a raíz del incremento de impuestos que entró a regir el 1º enero. Al mismo tiempo, Astori descartó que el gobierno vaya a incrementar o establecer nuevos impuestos que aumenten la carga tributaria sobre, al menos, la producción y los ingresos. (Nuestro portal ha intercalado subtítulos a esta versión de En Perspectiva)

EMILIANO COTELO (EC) —La oposición le reclama menos impuestos y recorte del gasto público. El Frente Amplio (FA), más inversión en educación y en el Sistema Nacional Integrado de Cuidados (SNIC). Los sindicatos le exigen aumentos salariales y medidas que impulsen la creación de puestos de trabajo. Y las cámaras empresariales, que disminuya la carga fiscal y bajen las tarifas públicas para mejorar la competitividad.
Evidentemente, los próximos meses serán muy agitados para el ministro de Economía, Danilo Astori.
El 2017 es un año clave para el tercer gobierno del FA. Y deberá enfrentarlo sin contar con mayoría propia en la Cámara de Representantes, por el alejamiento del diputado Gonzalo Mujica del FA, lo que obligará a negociar más de lo previsto.
¿Cómo viene ese escenario? ¿Cómo se lo ve desde su cartera?
Vamos a conversarlo con el ministro de Economía y Finanzas, contador Danilo Astori.
Comencemos por el escenario político que el oficialismo tiene este año en el Parlamento. Ya no hay una mayoría propia asegurada en la Cámara de Representantes. ¿Cómo cuenta ese dato para usted?

DANILO ASTORI (DA) —Cuenta fundamentando lo dicho en el comentario previo, que comparto totalmente. Esto obliga a reflexionar colectivamente con mayor profundidad, incluso trascendiendo las fronteras partidarias, sin duda ninguna, procurando encontrar el respaldo necesario para una propuesta que tendrá que ser muy equilibrada en cuanto a los objetivos que tenemos que lograr.
En la introducción se mencionaron los reclamos que desde distintos orígenes recibe el gobierno en materia de ingresos públicos, de gastos públicos, de empleo, de tarifas públicas. Es absolutamente compartible el contenido de todos esos reclamos. La tarea que nosotros tenemos que llevar adelante es buscar el equilibrio entre todo eso.
Y el equilibrio entre todo eso va a requerir, obviamente, en una norma presupuestal como la que estamos preparando o tendremos que preparar, el respaldo parlamentario correspondiente. En la medida en que no hay asegurada una mayoría, la única salida es buscar los apoyos necesarios para que el país tenga una rendición de cuentas equilibrada, atendiendo todos los objetivos mencionados, que son todos compartibles.

EC —Podría pensarse que ese escenario “complicado” para el oficialismo es favorable a los intereses del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). Lleva a una rendición de cuentas más moderada.

DA —No, podría llevar incluso a que no haya la posibilidad de tener una norma presupuestal aprobada. Y hay que tener en cuenta todas las posibilidades al respecto.

EC —Esa es una alternativa, que no haya votos para una rendición de cuentas.

DA —Desde ese punto de vista comparto totalmente la afirmación que hizo oportunamente el presidente de la República, que señaló que no es una situación deseable. La situación deseable es que el país pueda tener una norma presupuestal, una rendición de cuentas sobre el año pasado y una proyección para el próximo año, teniendo en cuenta equilibradamente los objetivos programáticos que el gobierno comprometió y el necesario, imprescindible orden macroeconómico particularmente desde el punto de vista fiscal.

EL GRADO INVERSOR ES UN CAPITAL INTANGIBLE
EC —Justamente, el 1º de marzo, en el mensaje por cadena de radio y televisión, cuando se cumplían dos años de su presidencia, el doctor Vázquez aseguró que el Poder Ejecutivo continúa trabajando para que Uruguay mantenga la nota de investment grade (grado inversor). No fue una afirmación a descuidar, a desatender. ¿Qué evaluación hace usted de la situación fiscal que atraviesa el país hoy?

DA —Antes que nada, comparto totalmente la importancia que en esa declaración presidencial, que se reiteró en oportunidad de la cadena de radio y televisión, le da al grado inversor que tiene Uruguay, a diferencia de los vecinos. Digo esto y lo recalco, porque la diferenciación que Uruguay ha logrado, el desacople que Uruguay ha logrado respecto al vecindario desde este punto de vista es muy importante.

EC —Pero no está segura, por lo visto. Y al gobierno le preocupa mantenerla.

DA —Al gobierno le tiene que preocupar mantenerla porque es un capital intangible muy importante. Un capital intangible que al mismo tiempo es una base fundamental para proponernos los objetivos que tenemos que lograr en la práctica y lograr que el país siga creciendo, por un lado, y al mismo tiempo podamos seguir avanzando en prioridades como las mencionadas: educación, cuidados, seguridad pública, etcétera.

EC —¿Cómo analiza los números del déficit fiscal? Los más recientes, a enero de 2017, déficit de 3,7 % del PBI.

DA —Exacto, terminamos el año con 3,9 % –esa fue la cifra definida con precisión para el cierre del año 2016– y en este momento estamos en 3,7 %. Es una cifra que hay que atender con preocupación, una cifra manejable, controlable, que todavía no ha llegado a un nivel de que podamos señalar que se nos fue de las manos el déficit fiscal. Lo que no puede pasar es que se nos vaya de las manos. Por eso hay que poner el acento en el cuidado de esto que es una verdadera ancla de la política económica.

ESTE RESULTADO FISCAL ES CONTROLABLE EN LA MEDIDA EN QUE EL PAÍS PUEDA GOBERNAR EL GASTO DE MANERA COMPATIBLE CON LA REDUCCIÓN DE ESTE DÉFICIT
EC —El líder del sector Todos, Luis Lacalle Pou, difundió, al día siguiente del mensaje del presidente Vázquez, un documento en el que incluso realiza una serie de propuestas al gobierno. Pero también hay análisis, y a propósito del capítulo fiscal dice: “Es importante observar que este déficit no se produce porque los ingresos del gobierno hayan caído. En realidad, los ingresos del gobierno central aumentaron más de medio punto, hasta alcanzar una cifra superior a la que se había previsto en la Rendición de Cuentas: se esperaban ingresos equivalentes al 19,9 % del PBI y llegaron al 20,2 %. El gran problema es que los gastos del sector público volvieron a crecer más que los ingresos”.

DA —De que los gastos crecieron más que los ingresos no hay duda; si no no tendríamos un desequilibrio negativo en el resultado fiscal, que tenemos que combatir. Hemos propuesto en la anterior definición presupuestal un aumento de ingresos atendiendo a esta situación y tenemos la firme voluntad de encarar el tema del gasto con el cuidado que requiere este resultado fiscal, que, repito, está bajo control, es controlable en la medida en que el país pueda gobernar el gasto de una manera compatible con la reducción de este déficit.

SEGUIMOS DEFINIENDO COMO OBJETIVO PARA EL FINAL DEL PERÍODO UN DÉFICIT DE 2,5 % DEL PRODUCTO
EC —Ese 3,7 % del PIB como déficit es similar al del año 2014, el último año de la administración Mujica. Podría decirse que fueron insuficientes las medidas de ajuste que se fueron adoptando en esta administración, principalmente recortes en inversión pública y mejora de márgenes en las empresas públicas más importantes. Ahora incluso entraron en vigor nuevas medidas: el aumento de impuestos en IRPF-IASS y varios cambios en la liquidación del IRAE. Entonces, ¿qué proyección de resultado fiscal maneja el MEF para este año?

DA —Seguimos definiendo como objetivo para el final del período un déficit de 2,5 % del producto. Esto es 1,2 % menos que el déficit que tenemos en este momento en el país.

EC —¿Y para este año?

DA —Para este año todavía no lo hemos definido, porque no hemos formulado el proyecto de rendición de cuentas.

EC —Pero la rendición de cuentas es para el año que viene, los nuevos gastos y los nuevos ingresos son para el año que viene.

DA —Tiene proyección para el año que viene, sin duda.

EC —Por eso, ¿cómo piensan cerrar este año?

DA —Vamos a reformular el número de este año a la luz de los nuevos elementos que tenemos en marcha. No les puedo decir el número que vamos a proyectar para 2018, pero necesariamente va a tener que estar en la trayectoria que tenemos que recorrer desde el 3,7 % actual al 2,5 %, que es una meta moderada, alcanzable en el final del período, en el año 2019.
Esta es una meta absolutamente alcanzable cumpliendo con el programa que se trazó el FA y que tiene un gran contenido de gasto endógeno, de gasto que ya está predeterminado. El ejemplo más notorio al respecto es el que refiere a la incorporación de colectivos al Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS). Ese gasto ya venía predeterminado desde anteriores normas que el país había puesto en vigencia y es una de las causas que están explicando el aumento del gasto que está asociado al déficit fiscal actual.
Otro ejemplo más lejano es el reajuste de pasividades, que opera en función de la evolución del índice medio de salarios, que ha tenido un comportamiento muy bueno en el país desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores. Pero eso necesariamente también repercute en el gasto y en el déficit del gobierno central y del Banco de Previsión Social (BPS), que es lo que está en el corazón de la definición fiscal y sobre todo del resultado negativo que tenemos hoy.
Trabajar a la luz de esos factores con ingresos y con gastos públicos es lo que nos va a llevar a cumplir la meta de 2,5 %, que es moderada, alcanzable, que está al alcance de las medidas de política económica que puede poner en práctica el país en estos años que corren.

EC —Usted hablaba de gastos o de aumento de gastos pasados, recientemente producidos, pero vayamos a lo que viene. Desde el FA se plantea que a partir de 2018 es necesario avanzar con varias iniciativas que implican aumento del gasto público. En el documento sobre la Rendición de Cuentas que se le presentó al presidente Vázquez el 6 de marzo, se propone, entre otras cosas: realizar “los esfuerzos presupuestales” para alcanzar una inversión del 6 % del PIB en educación; además, “deberían preverse especialmente las partidas necesarias para la mejora del nivel salarial docente”. Y por otra parte, se afirma que “resulta impostergable llegar a un incremento de la asignación del gasto público social que permita seguir avanzando en la cobertura” del SNIC. ¿Cómo ve estos planteos, en el contexto de déficit fiscal que veníamos comentando?

DA —Son objetivos programáticos que deben ser atendidos, y una parte fundamental de nuestro trabajo es hacerlos compatibles con la situación fiscal, a la que hay que prestar mucha atención. Eso nos tiene que llevar a ser extremadamente cuidadosos en la asignación de recursos que vamos a presentar.
Si no doy números sobre esta asignación es porque sinceramente no los hemos elaborado todavía. En las próximas semanas vamos a empezar, una vez recibidas las propuestas del FA, a elaborar esos números y podremos comentar públicamente su significado.

VAMOS A AUMENTAR EL PORCENTAJE A LA EDUCACIÓN Y A TENDER AL 6 % DEL PIB
EC —Pero ¿cómo se hace para incorporar más gastos, porque eso es lo que se está pidiendo, y al mismo tiempo cumplir con eso que usted decía de una gráfica descendente del déficit fiscal?

DA —Los ingresos ya están aumentando, comenzaron a aumentar a partir de las normas cuya vigencia se inició el 1º de enero pasado. Y precisamente fueron definidos atendiendo a este equilibrio que estoy planteando entre los compromisos programáticos y el cuidado fiscal.
Algunos comentarios. En primer lugar, para cumplir el programa del FA tenemos que ir acercándonos al 6 % del PBI con destino a la educación pública. El programa no dice que debamos lograrlo inmediatamente o en un plazo definido, no hay plazo definido, pero tenemos que cumplir el irnos acercando a ese porcentaje.

EC —¿Para usted se puede llegar al 6 % en este período de gobierno, teniendo en cuenta todas estas limitaciones?

DA —Vamos a hacer todo lo posible. No puedo adelantarlo ahora, porque estaría faltando a la verdad en el sentido de que no tengo datos que comprueben que vamos a llegar definitivamente a esa cifra dentro del período de gobierno.

EC —Usted dice que se va a ir aumentado el porcentaje del PBI destinado a la educación, se va a acercar al 6 %.

DA —No, digo dos cosas: que vamos a aumentar el porcentaje del producto destinado a la educación, y que la meta a la cual vamos a tender es el 6 % del producto, que es lo que dice el programa del FA. No puedo adelantar la fecha en que eso se va a producir, no tengo elementos de juicio en este momento para hacerlo.

EC —Podría ocurrir en el próximo período de gobierno.

DA —Puede ocurrir en el próximo período de gobierno, también puede ocurrir en este. En este momento no lo puedo definir.
Mencionaba en su pregunta algo que no quiero ocultar, que es el tema de los salarios docentes. Los salarios docentes están definidos programáticamente desde el punto de vista presupuestal en acuerdos que ya se han celebrado, y se van a cumplir tal como están celebrados y definidos y aceptados tanto por el gobierno como por las organizaciones representativas de los trabajadores de la enseñanza.

EC —Eso se va a cumplir, pero da la impresión de que acá el pedido es otro, que haya más aumento.

DA —No, creo que ese acuerdo cubre el período al cual se va a referir esta propuesta presupuestal. Y para ese período se va a cumplir con lo acordado.

EC —¿Y no va a haber recorte de gastos? ¿No debería haber recorte de gastos en esta redición de cuentas?

DA —Debería haber un cuidado muy especial con el gasto. Y no solo desde el punto de vista cuantitativo, también desde el punto de vista cualitativo. Porque Uruguay tiene serias deficiencias en materia de calidad del gasto.

ANTEL Y UTE LOGRARON OBJETIVOS MUY IMPORTANTES
EC —El caso de Ancap es bastante claro en ese sentido.

DA —Por ejemplo. También hay otros casos en el ámbito de las empresas públicas en que la calidad ha sido superior en el pasado. Ancap ahora está mejorando mucho, en el pasado tuvo los problemas notorios que todos conocemos, pero hubo otras empresas que tuvieron una calidad del gasto superior. Por ejemplo, Antel, UTE, que lograron objetivos muy importantes en la práctica. Antel colocó al país al tope de las comunicaciones y de la tecnología digital en toda América Latina, UTE llevó adelante con un protagonismo fundamental un cambio profundo de la matriz energética nacional. Quizás nos faltó una mayor coordinación del esfuerzo de inversión en las empresas públicas, cosa que ahora creo que se está logrando. Pero ahí tenemos un camino de mejora de la calidad del gasto que es fundamental tener en cuenta. Programando y coordinando las inversiones de las empresas públicas no solo se logra ajustar su monto, sino que también se logra mejorar la calidad del gasto.

EC —¿Otros ejemplos de dónde están pensando en recortar gasto? Ese es uno de los reclamos que viene de la oposición y de sectores de cámaras empresariales. El gasto se ha ido demasiado alto en el Estado uruguayo.

DA —Sí. Creo que la trayectoria más eficaz para lograr esto, que ya empezamos a proponer en la última presentación presupuestal, es ir reduciendo el número de funcionarios. Si pensamos en el monto del gasto, el gran efecto lo tenemos que lograr desde ese punto de vista.

EC —Eso no ha ocurrido.

DA —Estamos practicando casi todo…

EMPEZAR A IR REDUCIENDO EL NÚMERO TOTAL DE FUNCIONARIOS
EC —Los números no dicen que haya habido reducción de la cantidad de funcionarios.

DA —Me voy a referir a eso desde dos puntos de vista. En primer lugar, recordar que la propuesta es que por cada tres funcionarios que egresen, por diferentes motivos, ingresen dos, y por esa vía empezar a ir reduciendo el número total de funcionarios.
En segundo lugar, tenemos que tener en cuenta que tampoco se puede hacer una aproximación uniforme a este tema, porque los funcionarios que más aumentaron son los funcionarios de áreas claves del país: educación, seguridad pública y salud. Esos son los tres ámbitos del sector público en los que se registró el mayor incremento de funcionarios. Y muchas veces es la población, la propia sociedad la que reclama. Pensemos, por ejemplo, en la seguridad pública, es la sociedad que reclama que haya una mayor capacidad humana al servicio de los objetivos de la seguridad. Entonces tengamos en cuenta también la composición cualitativa de los funcionarios.

EC —Pero al mismo tiempo vivimos en una época en la que el avance de la tecnología permite automatizar una serie de procesos burocráticos, etcétera, que repercuten o deberían repercutir en la caída de la plantilla en determinados organismos.

DA —En eso estamos, porque el gobierno electrónico está avanzando a una velocidad muy destacada, y uno de los efectos que va a tener ese gobierno electrónico, vinculándolo con la regla de dos ingresos por cada tres egresos, es contribuir a la reducción del número total de funcionarios. Pero repito, en algunos ámbitos de la sociedad no solo no es posible reducir, sino que es inconveniente, porque la sociedad en esos ámbitos reclama una mayor presencia de trabajadores.

EC —¿Y los impuestos? Con este panorama, y sobre todo teniendo en cuenta varios de los reclamos, ¿terminará habiendo nuevos aumentos de impuestos?

DA —Nosotros creemos –lo señaló claramente el presidente en recientes intervenciones públicas, en la cadena de radio y televisión, en una entrevista con la prensa a propósito de los consejos de ministros en el interior– que la carga tributaria sobre la producción y los ingresos personales está en un límite que no conviene aumentar y que no debería ser necesario aumentar, sobre todo a la luz de los resultados que esperamos que tengan las medidas que se tomaron el año pasado en materia tributaria.

NO VA A HABER AUMENTO DE CARGA TRIBUTARIA SOBRE LOS TRABAJADORES, SOBRE LA PRODUCCIÓN
EC —Con esas puntualizaciones, el propio presidente Vázquez no descartó la posibilidad de que hubiera alguna forma de aumento de impuestos, de otro tipo.

DA —Pero declaró con mucha claridad que, en caso de que ocurriera o que se tomara alguna decisión en los llamados impuestos de otro tipo, no iba a haber un aumento de carga tributaria sobre los trabajadores, sobre la producción, sobre el nivel de actividad. Esa es nuestra intención.

EC —Entonces no se descarta la posibilidad de aumento de algún tipo de impuesto.

DA —Pero no de estos impuestos que pueden llegar a ser de impacto a esta altura negativo en el país.

EC —¿Cuáles podrían ser? ¿Qué tipo de impuestos? ¿Cuáles sí podrían tener aumento?

DA —No hemos tomado ninguna definición al respecto, no hay definición en materia de aumentos impositivos. No puedo improvisar acá algo que no ha sido decidido, pero puedo decir que nuestra sincera intención es no incrementar la carga tributaria sobre la producción, sobre el nivel de actividad, sobre el empleo, sobre los ingresos personales, que son variables fundamentales del funcionamiento económico del país.

EC —En la discusión previa al documento que se le entregó al presidente Vázquez algunos sectores del FA hablaban de algunas medidas tributarias. Por ejemplo, revisar exoneraciones a las inversiones, aumentar impuestos al capital, al patrimonio, rentas de capital, herencias, eliminar o reducir devoluciones del Fonasa. ¿Cómo observa ese tipo de iniciativas?

DA —No se ha tomado ninguna decisión al respecto. No está en nuestros planes –repito– incrementar la carga tributaria, sobre todo sobre las variables fundamentales de la economía y la sociedad uruguaya, y no hay ninguna decisión, ni habrá en el correr del año, acerca de la no devolución de aportes al Fonasa. No tenemos elaborada ninguna propuesta, pero nuestra intención es que el límite al cual llegó el país en materia de carga tributaria no se incremente.

EC —Y si, como consecuencia de una transacción dentro del FA, termina resolviéndose que sí, que haya algún aumento de impuestos de estos que acabo de mencionar, ¿cuál sería su actitud como ministro?

DA —No puedo hacer futurología. Sí puedo citar al general Seregni: cruzaremos el puente cuando lleguemos al río. No estaría bien que me pusiera ahora a hacer hipótesis sobre lo que puede ocurrir en el futuro, adelantando opiniones absolutamente inoportunas. Tratemos de dialogar entre todos, de buscar acuerdos entre todos. Como decíamos al principio, no solo acuerdos entre nosotros los frenteamplistas, los que estamos en el gobierno, sino también, en la medida de lo posible, trascendiendo fronteras para asegurar la vigencia de medidas que puedan ser importantes para el país.

LAS TARIFAS PÚBLICAS NO SON IMPUESTOS ESCONDIDOS
EC —¿Hasta cuándo se van a mantener impuestos indirectos o escondidos como los que implican las tarifas públicas?

DA —No son impuestos escondidos. Cuando se fija un precio público –esto es una tarifa–, es necesario tener en cuenta varios factores y equilibrarlos según las circunstancias y las estructuras en las cuales se produce ese razonamiento. Un primer elemento absolutamente imprescindible cuando se fija el precio de un bien o un servicio público es tener en cuenta la situación de la empresa que lo produce.

EC —A eso voy, ahora acaban de darse los datos del resultado del año pasado de UTE: más de US$ 400 millones de utilidades, porque no se recogieron las ventas en materia de costos de generación de energía que han implicado los aerogeneradores, las energías renovables, etcétera. La tarifa de la energía pudo ser más barata.

DA —Para reflexionar sobre esa afirmación, que es correcta, tengo que agregar los otros factores que hay que tener en cuenta cuando se fija un precio público, una tarifa pública. Mencioné uno, situación de la empresa.

EC —Esa empresa está bien, esa no es una empresa con problemas desde ese punto de vista. Ancap es otra historia.

DA —Sin duda alguna. Pero el que tiene problemas fiscales es el país.

EC —Y el país o el Estado le pide a UTE…

DA —Los otros factores que hay que tener en cuenta cuando se fija un precio público, además de la situación de la empresa, son los efectos sobre la sociedad en su conjunto. Por ejemplo, los efectos sobre la situación fiscal del país. Por ejemplo, los efectos sobre otro elemento del orden macroeconómico fundamental que es la inflación. Es en la consideración equilibrada de todos esos factores que se define una tarifa.

EC —De ahí mi pregunta: ¿hasta cuándo van a mantenerse estos niveles de tarifas, por ejemplo de los combustibles, que son más altos de los que deberíamos tener, o de la energía eléctrica, que es más cara de la que podríamos tener, debido a razones fiscales?

DA —De más está decir que nuestro objetivo es lograr tarifas, precios públicos, que sean representativos no solo de un bien o un servicio público de calidad, sino además coherentes con las necesidades de la población en su conjunto. Es más, pasamos muchos años con un deterioro real de todas las tarifas públicas en el Uruguay. Por ejemplo, el año 2014, comienzo de 2015, fueron años en los que las tarifas cayeron en términos reales, estuvieron por debajo de la inflación. Y hemos tenido también, por supuesto, que manejar la situación complicada de alguna empresa, como Ancap, cuando se definió la tarifa correspondiente.
Es en la consideración de todos esos factores que tenemos que ir definiendo las tarifas o precios públicos. No son tributos encubiertos, son precios que tienen que tener en cuenta el equilibrio necesario que entre los factores explicativos de la tarifa o el precio público. El objetivo es tener lo antes posible empresas públicas sólidas, solventes, bien administradas, bien gestionadas, y al mismo tiempo precios de servicios públicos compatibles con las necesidades de la población en un ambiente fiscal sano. El ambiente fiscal se compone de ingresos y gastos públicos, y entre los ingresos están las tarifas, y al mismo tiempo un entorno ordenado desde el punto de vista inflacionario, cosa que afortunadamente venimos logrando porque la inflación viene descendiendo notablemente en el país. Esto es una noticia muy importante desde el punto de vista de la fijación de tarifas y del papel que van a jugar en el futuro.

LA PROPUESTA FISCAL DE LACALLE POU ES DEMASIADO RÍGIDA
EC —Volviendo al documento del senador Luis Lacalle Pou entregado al presidente de la República, el propio presidente dijo que lo había trasladado a los distintos ministerios. Y hay más de una propuesta que tienen que ver con el MEF. Una dice: “Antes de que termine el primer trimestre, crear un grupo de trabajo de alto nivel al que se le encomiende elaborar, antes de fin de año, una propuesta de regla fiscal que obligue a tener una conducta contracíclica”. Es un debate que periódicamente, cada tanto, aparece. ¿El gobierno está dispuesto a dar ese paso?

DA —Estamos totalmente de acuerdo en que tiene que existir una regla fiscal. Nuestra diferencia con la propuesta señalada –que además se reitera, porque el año pasado también se había formulado, y obviamente es digna de nuestro respeto– es que tal como está es demasiado rígida, a nuestro juicio, para manejar equilibradamente las diferentes herramientas del gobierno. Hemos preferido un camino más flexible que limita el resultado fiscal por la vía del endeudamiento del país. Como se sabe, el déficit fiscal se financia con deuda y nosotros tenemos una regla que limita el incremento de la deuda neta, que es la deuda pública que tiene el Uruguay menos las reservas internacionales.

EC —Lacalle Pou responde “los hechos demostraron que esa ley no funciona como regla fiscal porque el propio gobierno se encarga de perforarla. Durante el período 2006-2016, en cinco oportunidades se votaron leyes que habilitaron nuevos endeudamientos”.

DA —Discrepo con el uso de la palabra perforación, porque lo que hicieron el MEF y el gobierno fue aplicar la norma que está en vigencia, no se perforó ninguna norma, se aplicó la norma. Ese es un ejemplo de la flexibilidad de la que hablo. El país en una situación fiscal que tiene que corregir necesitó usar la modificación del tope de deuda neta para manejar con flexibilidad el resultado fiscal.

EC —Lo que Lacalle Pou destaca es que se votaron nuevas leyes que habilitaron nuevos topes.

DA —No, no; se aplicó la ley del tope que implica que el propio sector público debe comunicar al Parlamento, por la vía de una referencia a la norma básica fundamental de origen de la regla fiscal, que va a modificar el tope de endeudamiento neto.

EC —“En algunos casos los nuevos topes permitidos casi duplicaron o triplicaron los valores originales.”

DA —Está previsto en la ley original de la regla fiscal. No tengo ahora en la cabeza los números exactos de la modificación del tope de deuda, pero no se puede hablar de perforación porque lo que hicimos fue aplicar la ley en vigencia.

LA DIFERENCIACIÓN DE URUGUAY DEL VECINDARIO
EC —Hoy se dará a conocer el último dato de PBI, el cierre del año 2016. ¿Tiene ya algún adelanto?

DA —No, no lo puedo tener porque va a ser comunicado seguramente en la tarde. Esperamos que el número supere nuestras previsiones.

EC —Búsqueda dice hoy que el crecimiento de 2016 superará holgadamente el 1 %.

DA —Sinceramente no puedo dar la cifra, no la tengo; la voy a conocer, como todos los uruguayos, en la tarde de hoy. La va a dar a conocer el Banco Central del Uruguay (BCU) a partir del cierre de su sistema de cuentas nacionales referido al ejercicio 2016. Pero a partir de los indicios que hemos tenido y en particular del crecimiento también superior a lo previsto del tercer trimestre del año pasado, todos creemos que el número va a estar superando nuestra previsión para 2016, que era muy modesta, era una previsión de un crecimiento de 0,5 % respecto a 2015. Vamos a estar por encima de eso seguramente. Y cuando conozcamos el número concreto vamos a poder medir, por ejemplo, los efectos de arrastre de este número de 2016 hacia el ejercicio 2017 y beneficiarnos de esos datos a los efectos de la elaboración del proyecto de Ley de Rendición de Cuentas.

EC —Falta conocer ese dato. De todos modos, ¿cuál es su opinión sobre la evolución de la actividad económica últimamente?

DA —Creo que es una parte fundamental de lo que hoy llamábamos el proceso de diferenciación de Uruguay del vecindario. Uruguay nunca dejó de crecer, los vecinos cayeron en una proporción muy importante, particularmente Brasil llegó a acumular una caída de 8 puntos del producto en los años 2015 y 2016.

EC —También es cierto que pasó por un terremoto interno.

DA —Y también es cierto que la economía brasileña tiene una enorme influencia sobre la uruguaya. Brasil ha sido tradicionalmente, en los últimos tiempos, el principal socio comercial de Uruguay. Ya no lo es, precisamente por esta situación, sin embargo Uruguay se sobrepuso a ese impacto y al impacto también negativo que vino de la Argentina. Mantuvo el crecimiento, pequeño pero lo mantuvo, nunca estuvo estancado –ese es un factor fundamental de diferenciación–, y ahora esperamos empezar lentamente a recuperar niveles de crecimiento mayores que los que hemos tenido en los últimos dos años.

TENEMOS PROBLEMAS DE CALIDAD DEL EMPLEO QUE ES NECESARIO CORREGIR
EC —En los últimos meses hemos visto algunos cierres de empresas que eran muy importantes para sus entornos, para sus localidades. Pienso en los últimos, el de Fanapel en Juan Lacaze, el de Molino Dolores, en Soriano. Más allá de que en algunos casos puede haber explicaciones muy específicas de eso que ocurrió, por otro lado en el mercado de trabajo seguimos viendo un desempleo en torno al 8 %, sensiblemente mayor que los valores de 6 %-7 % que vimos hace unos años, y los indicadores marcan una tendencia declinante, leve pero declinante, de la tasa de empleo. Eso se destacaba en un análisis de Deloitte hace pocos días acá en el programa. ¿Cómo evalúa el MEF el desempeño del mercado de trabajo?

DA —Como un tema de la realidad nacional al que hay que prestar mucha atención. Y no solo desde el punto de vista cuantitativo, sino también desde el punto de vista cualitativo, porque también tenemos problemas de calidad del empleo que es necesario reconocer y trabajar para corregir.
Voy al primer aspecto. Estamos haciendo un enorme esfuerzo para mantener, con nuevas medidas incluso, la promoción de la inversión, único camino genuino para aumentar el nivel de actividad y lograr mayor cantidad de empleo. El tema de la construcción es absolutamente típico al respecto. Estoy pensando por ahora en la cantidad de empleo. Y estamos poniendo el foco en lograr incrementos de inversión con nuevas medidas que se pusieron en práctica en estos dos años de este tercer gobierno del FA, con buena respuesta. Por ejemplo, la inversión inmobiliaria, que es muy movilizadora de la industria de la construcción y de la cantidad de trabajo.

LOS TIEMPOS EN QUE SE COMPETÍA MEJOR CON TIPO DE CAMBIO ALTO Y SALARIOS BAJOS SE TERMINARON, AHORA EL CONOCIMIENTO ES FUNDAMENTAL
EC —Pero paralelamente, por ejemplo desde la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), se advierte a propósito de un problema serio de pérdida de competitividad y se reclaman medidas, tanto tributarias como de rebaja de tarifas que permitan mejorar los costos para, por ejemplo, estar en mejores condiciones de exportar, o incluso para no llegar al límite de tener que cerrar. El presidente de la CIU, Washington Corallo, ha dicho que hay varias industrias que, sin llegar al extremo de Fanapel u otras que hemos visto, están ahí, están peleando, están muy embretadas.

DA —Primero, el núcleo duro de la industria, el núcleo central, que es la industria manufacturera excluyendo la refinería de Ancap, la planta de Pepsi-Cola, Montes del Plata, UPM en su primera planta de celulosa, atravesó por un período de declinación importante. Pero en los últimos meses empezó a recuperar terreno y eso es una buenísima noticia para el país.
Segundo, por supuesto que compartimos los temas de preocupación señalados por el presidente de la CIU y trabajamos para que el país tenga niveles de competitividad cada vez mayores. En los comentarios previos no fue mencionado un tema que es muy importante, que es la incorporación de conocimiento, la innovación, el progreso tecnológico como camino auténtico y seguro de mejora de la competitividad. Los tiempos en que se competía mejor con tipo de cambio alto y salarios bajos se terminaron, ahora el conocimiento es fundamental. Y esto nos lleva de la mano hacia el tema de la calidad del empleo. La calidad del empleo está asociada al tema de la educación.

EL CONTENIDO DEL PROCESO EDUCATIVO ES UN TEMA PENDIENTE MUY IMPORTANTE
EC —Y en la educación vamos lento en reformas.

DA —Y en la educación tenemos temas pendientes muy importantes, como por ejemplo el contenido del proceso educativo, para qué estamos educando, los marcos curriculares que debemos definir al respecto, observando al sistema educativo en su conjunto, la formación profesional de los docentes.

EC —Yo dije “vamos lento”; hay visiones mucho más críticas que eso, hay preocupación a propósito del tiempo que se está perdiendo en esa materia.

DA —Sí, acá hay una cantidad importante de desafíos pendientes que el país va a tener que encarar con convicción, con persistencia, y que están –uniéndolo con el tema anterior– absolutamente condicionando los niveles de calidad del empleo. Hay sectores que tienen graves problemas por esto. Por ejemplo, no hemos hablado hasta ahora de los servicios, que juegan un papel cada vez más importante en el Uruguay. Me refiero no a los tradicionales, el turismo, la logística, me refiero a los servicios globales, a los servicios más modernos, aquellos que incluyen la tecnología de la información, los procesos de investigación, los procesos de creación de conocimiento, las asesorías profesionales. Hay un déficit importante de trabajadores capacitados para encarar estos servicios globales que son tan importantes y tan dinámicos en todo el mundo y en Uruguay en particular.

COMPETITIVIDAD: ES FUNDAMENTAL LA INCORPORACIÓN DE INNOVACIÓN Y EL AVANCE TECNOLÓGICO
EC —En el capítulo competitividad, el capítulo costos de las industrias, ¿cuál es su respuesta?

DA —Que hay que seguir trabajando sobre los costos.

EC —¿Con qué tipo de medidas?

DA —Ya dije una. Para mí las fundamentales son la incorporación de innovación y el avance tecnológico.

EC —Pero ¿qué puede aportar el gobierno, qué puede aportar el Estado?

DA —El gobierno puede aportar y está aportando generando instituciones que promueven la innovación y el cambio tecnológico. Ejemplo, Agencia Nacional de Innovación e Investigación. Ejemplo para los más chicos, de modo de ir creando, a partir de una semilla provechosa, los frutos del futuro, el Plan Ceibal. Esos son esfuerzos que el gobierno ha hecho y seguirá haciendo para tener un empleo de cada vez mayor calidad y costos cada vez más competitivos.

EC —No está pensando en medidas tributarias o tarifarias, por ejemplo tarifas especiales para determinados sectores de actividad.

DA —Ya hay tarifas especiales para determinados sectores de actividad.

EC —Nuevas.

DA —No tenemos definición de nuevas medidas, pero ya hay tarifas especiales para sectores de actividad.

LA POLÍTICA CAMBIARIA ES FLEXIBLE; NO HAY ATRASO
EC —Hay quienes dicen que estamos viviendo atraso cambiario. ¿Qué les contesta?

DA —No, no estoy de acuerdo en absoluto. La política cambiaria del país es una política cambiaria flexible, que ha acompañado las tendencias internacionales, que ha permitido absorber todo posible shock externo eliminando lo peor que le puede pasar al país, que es la volatilidad del tipo de cambio, ajustes bruscos hacia arriba o hacia abajo. Precisamente, si nos comparamos con la región, particularmente con Argentina y Brasil, cuyos casos mencionamos recién para analizar la competitividad, Uruguay es un país competitivo. Son países caros los tres, Brasil, Argentina y Uruguay, es verdad, pero nuestro banco central no fija el tipo de cambio, simplemente acompaña una tendencia internacional que viene muy suave, muy lenta, y que por lo tanto tiene el efecto que todos estamos apreciando sobre la economía: ha ayudado a mantener la inflación a raya y al mismo tiempo ha evitado desequilibrios profundos o significativos sobre la evolución de la producción.

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http://www.enperspectiva.net/en-perspectiva-programa/entrevistas/danilo-astori-mef-carga-tributaria-sobre-la-produccion-y-los-ingresos-personales-esta-en-un-limite-que-no-conviene-aumentar/

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