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Mahía: El FA deberá trabajar mucho buscando acuerdos

José Carlos Mahía, presidente de Diputados y vicepresidente del FA José Carlos Mahía, presidente de Diputados y vicepresidente del FA Crónicas

Aunque falten meses para votar la Rendición de Cuentas, mucho se ha hablado desde filas frenteamplistas sobre la posibilidad de aumentar impuestos. El propio Tabaré Vázquez dijo la semana pasada a la prensa que en caso de tener que tomar esa medida, hará “todo lo posible para que ni un solo trabajador o la clase media se vean afectados”. El vicepresidente del FA y flamante presidente de Diputados, José Carlos Mahía, opinó que no debería incrementarse la carga tributaria, sobre todo “sin haber evaluado el impacto del proyecto de consolidación fiscal”. En otro orden, afirmó que “el FA corre el riesgo de convertirse en el partido del Estado”.

EL MENU. El diputado de Asamblea Uruguay degustó pulpo español en pesto de rúcula, acompañado de papas confitadas y bouquet de hojas verdes, y para beber optó por Coca-Cola light. Como segundo plato eligió sorrentinos de calabaza y parmesano en manteca de salvia. De postre, prefirió tiramisú.

Por Magdalena Raffo | @MaleRaffo

¿Qué significa para usted ser presidente de Diputados? ¿Representa un desafío?

-Sí, yo me siento muy orgulloso con la designación, con el respaldo del Frente Amplio (FA), si bien es un acuerdo político. A su vez es un desafío por la circunstancia política del FA este año.

-Justamente, es el primer presidente frenteamplista de la Cámara de Diputados que no cuenta con mayoría. ¿Qué implica esa situación? ¿Es necesario aumentar los esfuerzos de conciliación entre las partes?

-Hay que trabajar mucho el diálogo, yo tengo ese perfil, o sea que a mí no me va a generar un esfuerzo adicional. Pero es un desafío en el sentido de que es la primera vez que pasa y va a implicar trabajar buscando acuerdos.

A la larga te pone a los partidos políticos en la mira, porque para acordar necesitás voluntad de acuerdo de las dos partes, y el asunto está en cuánto el perfilismo juega en los actores políticos, esto es, cuánta necesidad sienten de marcar hacia afuera una posición política por encima de lograr un acuerdo concreto.

-El FA deberá en más de una ocasión negociar con la oposición, que es algo a lo que no está acostumbrado. ¿El panorama se puede complicar en ese sentido?

-Espero que no, depende de cada proyecto. El FA en sí mismo es complejo por sus características, pero ningún partido político que es mayoría está acostumbrado a acordar. Cuando yo estaba en la oposición, los blancos y los colorados actuaban como un partido político y no te dejaban pasar nada. Todas las principales leyes las votaban juntos, hacían su acuerdo y luego se pasaba a Cámara. Lo que vamos a vivir este año es distinto a todos los anteriores, por lo tanto es medio complicado pronosticar.

-¿No lo cree negativo?

-Depende del resultado, lo importante es que la gente tenga claro cuando vos votás, qué votás y qué es lo que vas a sacar de eso.

“En la elección pasada estaba la certeza de que Vázquez iba a ser candidato, y que si era el candidato ganaba las elecciones, pero hoy esa certeza no está tan clara porque no hay un candidato cantado”

-¿Ve a algún legislador opositor abierto a negociar?

-No, no veo a nadie en particular.

-¿Dependerá del tema?

-Sí, me parece que va a ser tema a tema y que se van a ir construyendo acuerdos parciales así. Por una cuestión ideológica el primero tendría que ser Gonzalo Mujica y después el Partido Independiente, pero la teoría muchas veces se da de cabeza contra la realidad.

-¿Cuáles serán sus lineamientos de gestión como presidente de Diputados?

-Lo primero es administrar el debate en la forma más ecuánime posible y tratar de ayudar a que los debates no sean una especie de empate técnico y un ejercicio inevitable de discursos, y que se saque una buena producción de leyes –con producción me refiero a calidad-. En cuanto a los ejes, yo planteé dos, partiendo de la base de que hay que mejorar la relación del Parlamento con la sociedad, que hoy está en una situación compleja, como lo está la actividad política a nivel global. Una es la cultura y la otra es la academia. La primera para tratar de generar una especie de ventana para el trabajo de la cultura, trabajar en la resignificación de los espacios públicos del Parlamento, que es importante porque la cultura genera mucha cercanía con la gente.

En lo académico hay muchos temas, pero elegí dos. Uno es la Constitución de 1917 y el otro es la Revolución Rusa, como para poner dos ejes bien distintos para abordarlos en forma plural y constructiva. Después van a venir más cosas, pero todavía no las tengo prontas.

-¿La idea es abordar eso en el ámbito parlamentario o dar un debate más abierto?

-Un debate abierto, que puede tener expresión legal después.

-Gracias al avance en la digitalización durante la administración del nacionalista Gerardo Amarilla, Diputados redujo más de un 50% el gasto de papel. ¿Seguirá por este camino?

-Sí, hay un acuerdo en la materia con Agesic que no está instrumentado todavía pero que lo voy a poner en marcha en esta administración. Yo creo que el presidente de la Cámara cuando comienza tiene que tener continuidad y saber que muchas de estas cosas hay que mantenerlas y mejorarlas.

Yo sé que voy a tener restricciones presupuestales extra porque en este período se aplica lo que votamos en el anterior, que es la reducción del presupuesto para el Parlamento por la Rendición de Cuentas pasada.

-Se ha hablado mucho de la Rendición de Cuentas que se discutirá este año.

-Hablamos más de la cuenta, anticipadamente.

-Se refiere a…

-A nosotros, al FA, es decir, el sistema en general y nosotros en particular. A veces cuando hablás demasiado te enredás al santo botón, y este fue el caso. Yo tengo la expectativa de que vamos a cumplir las líneas generales del gobierno con equilibrio.

[Tabaré] Vázquez largó una línea de consultar primero a la fuerza política y ésta tuvo una respuesta buena, le dio al Poder Ejecutivo las bases de su orientación y no lo embretó, entonces yo creo que se actuó con madurez en ese sentido.

-Pero hoy se está discutiendo sin ninguna base.

-Hasta que no tengamos texto, estamos discutiendo sobre la nada.

-¿Cuáles serían las bases de una Rendición que apoyaría?

-Yo no lo veo por el lado de aumentar impuestos, me parece que aumentar el peso tributario en la población, luego de haber votado hace poco tiempo el proyecto de consolidación fiscal y sin haber evaluado aún su verdadero impacto, es hacer una demostración ideológica más que cualquier otra cosa. De todas formas, no creo que haya sorpresas.

-¿A qué se debe esta discusión tan temprana de la Rendición de Cuentas? En diálogo con CRÓNICAS, Pablo Mieres lo atribuyó a la falta de agenda del gobierno, y Lacalle Pou estuvo de acuerdo.

-Yo creo que el FA tuvo una negociación compleja en la Rendición de Cuentas pasada, eso dejó algunos puntos colgados y algunos sectores del FA quedaron enganchados en eso, pero me parece que hablar del FA en su conjunto es un error.

-¿Por qué?

-Porque hay gente que confunde algún debate que hay en la vuelta con la agenda de gobierno, pero la agenda es otra cosa, son las acciones que toma el gobierno. Yo veo a la oposición en campaña electoral, y me parece que están tan encandilados con eso que no pueden ver que el gobierno sigue andando y que hay acciones a lo largo y ancho del país, ellos utilizan sus energías en la campaña y yo creo que se equivocan.

-¿A qué lo adjudica?

-Puede haber muchos factores. Hay una ansiedad que no le hace bien al gobierno ni al país, porque el mensaje que le transmiten a la gente es que solo están pensando en poder y en elecciones. Estar en permanente campaña electoral desmerece a la política y genera un mal mensaje para la sociedad, y ellos se tienen que hacer cargo de eso. Me parece que hay una sensación de viento en la camiseta injustificada.

-Ellos perciben que el FA va a perder.

-Yo me imagino que ellos tienen esa expectativa, eso es normal, el tema es cuándo te ponés como un caballo desbocado a recorrer el país en campaña electoral y cuándo no es tiempo de campaña, y es claro que hoy no lo es.

-¿El clima de campaña se percibe también en el Parlamento?

-Sí, menos, pero sí. Eso se ve en algunas interpelaciones que no tienen sustancia. Es una mala canalización de las energías que no le hace bien ni siquiera a la oposición, que usa y abusa un derecho que es constitucional, pero que a la larga no trae ninguna consecuencia.

-¿El FA no corre riesgo de perder el gobierno?

-No, yo estoy seguro de que el FA gana la elección y que además tiene mejor gestión que los partidos anteriores y mejores posibilidades, no tengo ninguna duda de eso. Que hay una circunstancia distinta, sí. En la elección pasada estaba la certeza de que Vázquez iba a ser candidato, y que si era el candidato ganaba las elecciones.

-Hoy esa certeza no está tan clara.

-No está clara porque no hay un candidato cantado como lo era Vázquez, más allá del desafío que puso Constanza [Moreira]. Y en esa circunstancia se derrotaron cosas importantes. Todavía me cuesta creer cómo las empresas encuestadoras afirmaron que el FA no iba a tener mayoría parlamentaria, eso fue de una falta de rigor grave.

-Que no haya un candidato cantado como dice, ¿es señal de que al FA le falta capacidad de renovación?

-Cuando tenés figuras de la talla y la dimensión de Tabaré Vázquez, Danilo Astori y José Mujica, es muy difícil la renovación. El FA lo va a ir procesando gradualmente y creo que tanto Mujica como Astori van a tener roles de absoluto protagonismo; son fundamentales para gobernar bien hasta el final y para ganar la cuarta elección.

-¿Como candidatos o no necesariamente?

-Pueden ser o no, eso no lo sé, pero yo creo que van a ser estratégicos porque son los mayores capitales políticos del sistema, al igual que Vázquez. Entonces, si el FA prescindiera de ellos, estaría cometiendo un error grave.

-¿Cree que estarían dispuestos a ceder su lugar a nuevas figuras?

-No lo sé, espero que haya una armonía en la que la prioridad sea el FA, y seguro va a ser así; son procesos que se dan y que son difíciles de predecir.

-¿Son posibles candidatos?

-Yo no descarto a ninguno de los dos, más allá de la edad que tengan. En política no se descarta nada, y tengo la certeza de que van a asegurar con su trabajo un gobierno más del FA.

-¿Ve otros potenciales candidatos?

-Veo una generación que está emergiendo pero no voy a dar nombres porque me parece que no debo.

-En sus 22 años de legislador, ha visto todo el proceso de la aparición y posterior aumento de mujeres en el Parlamento, y hoy hace una apuesta fuerte al rol de la mujer. ¿Por qué lo cree necesario?

-Cuando estás en una mesa hoy es extraño que no haya una mujer, y mirás fotos de hace 10 años y son todos hombres, entonces yo creo que hay un proceso sostenido, que la Ley de Cuotas ha dado buenos resultados porque ha permitido la presencia de mujeres que sin esa Ley no hubiese sido posible. Sin caer en ningún fundamentalismo, creo que la participación de la mujer mejora la calidad de la política, creo que es una buena señal y que se debe mantener como una política de discriminación positiva.

-Sin embargo, parte del sistema político no está de acuerdo con esa norma.

-Porque somos mayoritariamente hombres, y cuando uno cede poder, normalmente no lo hace graciosamente, sino a partir de luchas, es un proceso.

“El FA no puede caer en la tentación de utilizar el Estado para fortalecerse”

-Legisladores de la oposición dijeron a CRÓNICAS que es preferible no tener Rendición de Cuentas a tener una mala. ¿Qué comentario le merece?

-Yo parto de la base de que no vamos a hacer una mala Rendición de Cuentas, entonces me es difícil coincidir con ese diagnóstico porque ellos parten de que las cosas van a estar mal. Si algo estuvo ausente desde el 1º de marzo de 2015 a la fecha fue una actitud positiva.

-¿Solo por parte de la oposición?

-Yo creo que nosotros podemos tener nuestra propia responsabilidad, pero por ejemplo, cuando Mieres dice: “echen al Codicen y después veo si voto”, en realidad te demuestra que tiene cero ganas de acordar. Si ponés eso como una condición es porque no querés acordar, son estrategias políticas que yo respeto pero que no van en la línea de buscar acuerdos.

-¿Y la responsabilidad del FA dónde estaría?

-El FA tiene que mirar para adentro también, porque cada uno con su voto se hace el guapo. Desde el punto de vista democrático la población dijo que quería que al Uruguay lo gobernara un partido con mayoría parlamentaria en ambas Cámaras. Ahora, por una decisión del diputado Gonzalo Mujica, se subvierte la decisión del soberano y nos obliga a todos a administrar una situación política contrapuesta a la decisión del pueblo, eso es lo que tenemos por delante.

-¿Era esperable que después de 12 años de gobierno el FA perdiera la mayoría?

-A mí me sorprendió. Podés esperar que haya disonancia y que alguno no vote un tema, como ha pasado, pero tomar una decisión política de alejarse de la orgánica es distinto.

-¿Los problemas internos y la pérdida de mayorías del FA pueden afectar la tarea parlamentaria?

-Sí, van a generar una dinámica distinta: la dinámica de buscar acuerdos.

-¿En qué temas hay un debe del FA con la gente?

-Tenemos que mejorar en la gestión de algunas políticas sociales en las que paradójicamente antes de llegar al gobierno pensábamos que teníamos mayores fortalezas. Estoy hablando de la educación y la salud, y otra en la que no teníamos fortalezas previas pero que es muy importante, que es la seguridad pública.

En esas tres materias, en comparación con los blancos y colorados se ha hecho más y mejor, pero todavía tenemos un debe de gestión con respecto a nuestra propia meta.

-¿Y en cuanto a la relación del FA con las bases, los militantes?

-El FA hoy sufre un desgaste, algunos de sus militantes se sienten desencantados y, en algún caso, decepcionados, pero el desafío como frenteamplista es revertir esa situación, creo que ese es nuestro deber y ojalá podamos hacerlo.

-¿Gobernar tantos años genera desgaste?

-No sé si son tantos años, el Partido Colorado (PC) gobernó 90, y sin embargo supo asimilar esa situación.

-Pero hoy el PC está en una situación…

-Está hecho paté porque los liderazgos que tuvo lo alejaron de su esencia. El FA es el Batllismo del siglo XXI: tomó su agenda, la actualizó y generó ese tipo de relación con la sociedad.

-¿Se refiere a los expresidentes Jorge Batlle y Julio María Sanguinetti?

-Sí, que tuvieron un peso muy importante –Sanguinetti todavía lo tiene-. Y además pesó la relación del partido con el Estado. El PC siempre fue el partido del Estado, y tuvo la tentación en muchas épocas de utilizarlo para fortalecerse, que es en lo que el FA no puede caer.

-¿El FA corre ese riesgo?

-El FA ha promovido concursos y llamados abiertos como no lo ha hecho ningún partido político en el gobierno, pero corre el riesgo de convertirse en el partido del Estado, y eso es un problema.

-¿En qué sentido?

-En el sentido de que se desvirtúa como partido político y que las relaciones con la gente, si así fuera, se estarían dando en base al acceso al poder o a un beneficio y no al acuerdo ideológico y de convicciones políticas. Ese es el riesgo que tiene todo partido que administra el Estado. Durante décadas los partidos tradicionales gradualmente fueron asimilando la participación en sus partidos a la posibilidad del acceso a un cargo público, y eso, cuando vino la crisis del 2002, terminó pasándoles factura. El FA tiene que evitar ese riesgo.

“Al FA le cuesta ser autocrítico pero debería mejorar en ese aspecto”

-Ha sido de los integrantes del FA más autocríticos con la gestión frenteamplista en general, pero da la sensación de que al FA le cuesta serlo. ¿Lo ve así? ¿A qué se debe?

-Pasa eso porque es difícil desde el gobierno ser autocrítico, porque a veces sentís que si sos crítico, debilitás al partido y al gobierno. Yo creo que eso es parcialmente cierto, pero no señalar los errores, no trabajar para cambiarlos, puede ser también muy comprometedor y muy negativo, por eso públicamente he sido autocrítico y lo voy a seguir siendo, me parece que es lo único que te permite crecer políticamente y como persona.

-¿El FA debería mejorar en ese aspecto?

-Sí, es un campo a mejorar sin duda alguna, lo que pasa es que es difícil porque ser autocrítico te lleva a criticarte a vos mismo y a cambiar, y eso es bravo. Por otro lado, yo no he visto ninguna autocrítica pública de los partidos tradicionales sobre algunos aspectos importantes como la crisis del 2002. Nunca dijeron: “me equivoqué”, cuando generaron la ida de miles de personas al exterior y la pobreza y la pérdida de bienes de mucha gente. En un mundo en que la política está cuestionada como actividad, si bien Uruguay tiene un sistema democrático muy consolidado, muy partidocrático, tiendo a pensar que no advertir eso como un problema y no ser autocríticos, puede generar consecuencias negativas hacia los partidos y hacia la democracia.

-¿Uruguay no es ajeno a ese sistema político cuestionado?

-No. Cuando vos ves la popularidad de Mujica en otros países, te das cuenta de que representa a mucha gente que ve en él una persona antisistémica y que es lo contrario al político promedio. Uruguay no está exento de la situación que se da a nivel global, creo que puede ser más mediatizado porque es un país chico y tiene partidos fuertes.

-¿Considera que Edgardo Novick también representa el antisistema?

-Novick es un producto del PC, es un colorado fuera del partido que le va a sacar votos a los partidos tradicionales, y lo más trascendente que puede llegar a hacer es redistribuir esos votos, pero no creo que vaya más allá de eso.

-¿No cree que tenga llegada a los frenteamplistas disconformes?

-Puede haber alguno, no digo que todos los que lo voten sean blancos y colorados, pero nada muy significativo porque él tiene un discurso muy de derecha.

-Fernando Amado es otro que está abocado a convencer a los frenteamplistas descontentos. ¿Puede tener algún impacto para el FA?

-No, porque a la larga el candidato puede llegar a ser [Pedro] Bordaberry, y mientras Amado esté en el PC liderado por Bordaberry, hay una inconsistencia muy fuerte en un partido al que no le queda Batllismo.


“No sé si Mujica y Astori estarían dispuestos a ceder su lugar a nuevas figuras”


“El FA tiene que mirar para adentro, porque cada uno con su voto se hace el guapo”


“Los problemas internos y la pérdida de mayorías del FA van a afectar la tarea parlamentaria”


“El FA sufre un desgaste, algunos militantes se sienten desencantados y decepcionados”

 

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