Por Santiago Armas - Por qué reducir el déficit fiscal es importante para los uruguayos

Santiago Armas es economista, delegado de la Coordinadora L del FA e integrante de Asamblea Uruguay Santiago Armas es economista, delegado de la Coordinadora L del FA e integrante de Asamblea Uruguay

Próximamente el país -y por consiguiente el Frente Amplio- se juega una instancia relevante para los uruguayos: en la Rendición de Cuentas se decidirá hacia dónde se destinará el dinero para los restantes años de este período de gobierno. Cuando el parlamento haya terminado la votación, se podrá saber cuáles son las prioridades para los distintos actores del sistema político, los que se identifican con el gobierno y los que integran la oposición.

El Poder Ejecutivo enviará al parlamento un proyecto de rendición de cuentas que tenga como principal objetivo cumplir con el programa del FA. Si éste se cumple, entonces para 2020 la educación tendrá un presupuesto mayor al de cualquier período anterior y un sistema de cuidados que proporcionará beneficios en función de mejorar la calidad de vida a una parte de la población necesitada de los mismos. Por mencionar solamente algunos de los cambios que la fuerza política se propone alcanzar.

Se prevé que la economía crezca 3,5% al final del periodo, en 2020, y que el déficit fiscal se ubique en torno al 2,5% del Producto Interno Bruto (PIB). Y recalcamos una previsión que a esta altura no es razonable discutir: en 2020 habrán aumentado las jubilaciones y pensiones así como el salario real. Este escenario se destaca en una región lamentablemente muy golpeada económicamente producto de problemas político-institucionales, en especial en nuestros vecinos más cercanos.

Un déficit fiscal alto prolongado en el tiempo significa que año a año el Estado gasta más de lo que recauda. Y esto, en el largo plazo, seguramente se tornará un problema ya que nadie presta dinero sin asegurarse que se lo devuelvan: un Estado en constante déficit no da certezas de pago.

A su vez, el déficit fiscal alto hace que las calificadoras internacionales terminen quitando el grado inversor. Aunque algunas personas no le den importancia a dichos organismos, sí se la dan quienes invierten y comercian con los países. Perder el grado inversor significa menor cantidad de trabajo. Por eso un gobierno responsable, que piensa en el bienestar de la gente, tiene que atender esa y otras circunstancias, como todas aquellas que permitan mantener equilibradas las arcas del Estado.

Por lo tanto se trata de cuestiones que inciden directamente en los ingresos y en el trabajo de la gente; aunque disminuir el déficit fiscal pueda parecer una cifra alejada del día a día de los uruguayos, no lo es.

Tener un déficit fiscal bajo y una deuda controlada nos proyecta en el escenario regional y mundial como un país serio y solvente, un Estado que se hace cargo de sus compromisos. En eso han insistido Tabaré y sus ministros en las misiones oficiales como las que acaban de realizar por algunos importantes países europeos, en los que se ha reconocido esa imagen de Uruguay.

Los frenteamplistas debemos cumplir y explicar lo que se acordó en el programa de gobierno. En nuestro programa. De lo contrario estaríamos permitiendo que se hipoteque la propia credibilidad del Frente Amplio y su proyecto de cambios.

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