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La ética de las convicciones

Alfredo Asti es diputado y dirigente de Asamblea Uruguay (Frente Liber Seregni/Frente Amplio) Alfredo Asti es diputado y dirigente de Asamblea Uruguay (Frente Liber Seregni/Frente Amplio)

Por ALFREDO ASTI


El Ministro de Economía Danilo Astori, nos anunció, a sus compañeros del Frente Liber Seregni, que no será precandidato a la presidencia en las elecciones internas del Frente Amplio de 2019. Sus motivaciones están centradas en la evaluación de su mayor aporte al país y al Frente Amplio en estas circunstancias.
Esta noticia en lo personal me provoca sensaciones encontradas, que expreso sobre la marcha sin mucho tiempo de procesarlas.
Por un lado, dolor por haberse frustrado nuevamente la posibilidad de llevar adelante una candidatura de quien consideramos un importante estadista y potencialmente mejor Presidente de la República, que desde hace décadas le ha dado al país y a nuestra fuerza política, el Frente Amplio, los más importantes aportes, no sólo en la rama económica sino también en los principales valores superiores de la Política: la libertad, la solidaridad, la justicia, la fortaleza democrática y la agenda de derechos de la sociedad, etc.
Otra vez las circunstancias históricas no hacen posible concretar esta aspiración que desde 1994 llevamos en lo más profundo de nuestras convicciones, tanto desde el punto de vista racional como emotivo.
Por otro lado, la satisfacción y orgullo de pertenecer a un sector político que tiene un líder como Danilo Astori, que declina cualquier lógico apetito personal o sectorial de asumir la más importante magistratura nacional en favor de las actuales necesidades del país y de su fuerza política, el Frente Amplio.
Danilo entiende que, ante los recientes avatares e incertidumbres económicas en el mundo, la región y el país, el Uruguay necesita su continuidad por algún tiempo más al frente del Ministerio de Economía y que eso es incompatible con la condición de precandidato. Hay temas de carácter nacional, regional y mundial como la crisis de nuestros vecinos, la inserción internacional, la reforma de la caja militar y los desafíos que tenemos por delante en materia de empleo, competitividad y productividad, que reafirman hoy más que nunca la imperiosa necesidad de continuar teniendo al frente de la economía del país a alguien como Danilo, un estadista gracias al cual nuestro país lleva más de 13 años de crecimiento ininterrumpido.
Gracias a Danilo, como ha sido reconocido por propios y ajenos, mientras la región se cae a pedazos, en Uruguay la situación es muy distinta, y esto se lo debemos a la conducción económica llevada a cabo a lo largo de todos estos años, bajo la premisa fundamental de que el crecimiento con equidad es el camino que conduce a niveles cada vez más altos de desarrollo económico y social.
Con políticas consistentes de largo aliento, orientadas a generar confianza y reducir al mínimo las vulnerabilidades del país, su conducción de la macroeconomía minimizó el riesgo de “importar” una crisis económico-financiera como la que padeciéramos hace ya 16 años. Gracias a las importantes fortalezas construidas con reformas estructurales y a haber logrado desacoplar nuestra economía de los países vecinos de los que siempre dependimos, hoy Uruguay cuenta con estabilidad económica y fiscal y con una enorme solidez financiera que se traduce en confianza hacia nuestro país, factor fundamental y que tanto escasea y necesitan nuestros países vecinos.
Lo que está pasando en la región no debe alarmarnos porque no nos toma desprevenidos. Sin embargo, nadie está inmune y por ello es preciso seguir manteniendo el orden en casa. Por ello es necesario que Danilo siga aportando al país desde dónde lo ha hecho todos estos años, desde el Ministerio de Economía.
Hoy empieza, seguramente, un nuevo ciclo político para uno de los dirigentes más comprometidos con la realidad nacional, protagonista durante décadas del debate de ideas, académico, frenteamplista y seregnista convencido, pero por sobre todas las cosas, un exponente de la ética en la actividad política y la responsabilidad en la gestión.
Sus compañeros de todas las horas lo respaldamos en este camino, convencidos de que estará llamado a ocupar un rol prioritario en los asuntos públicos del país, allí donde el Frente Amplio lo convoque.
Porque a esta, la actividad política, ha volcado su vida entera, como resumiera en uno de sus discursos de hace algunos años: “El mundo se cambia haciendo política. Y el peor resultado que puedan dejar aquellos que creen que hacer política es sólo luchar por el poder, es desgastar esta actividad superior que los seres humanos realizan para cambiar un país. (…) y recuerden: es una tarea que nunca termina. Es como la utopía, que se va alejando apenas damos un paso hacia ella. Es con ese criterio que seguiremos trabajando por un Uruguay cada vez mejor y, por supuesto, por un Uruguay posible.” (Danilo Astori, 24 de mayo de 2016).

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