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Chapeau, Danilo

Los indicadores de NN.UU., BM y FMI muestran consistentemente a Uruguay al tope de América Latina en ingreso per cápita. Los indicadores de NN.UU., BM y FMI muestran consistentemente a Uruguay al tope de América Latina en ingreso per cápita. BCU

POR NICASIO DEL CASTILLO*

El Observador, 31/01/2018

A una oposición cada vez más fragmentada y sin un rumbo claro, le será difícil derrotar al FA en el 2019

Es difícil encontrar ejemplos similares en otros países del mundo. En Uruguay lo tenemos: un equipo económico que ha mantenido continuidad durante tres períodos consecutivos de gobierno y que ha manejado consistentemente las finanzas públicas con probidad, profesionalismo, prudencia y efectividad. El mayor mérito es atribuible a Danilo Astori que ha dirigido este equipo desde que el Frente Amplio ascendió al poder en el 2005.
Dado el título y el tenor de esta nota creo que es importante aclarar que con Astori apenas nos conocemos de intercambiarnos saludos.
Aclarado este punto, volvamos al tema y comencemos señalando que durante todos estos años algunos errores se cometieron, siendo ANCAP y Pluna los más notorios. El caso de ANCAP fue el más serio y costoso para el país. Como consecuencia de una desastrosa administración incurrió en pérdidas cuantiosas. Una lección a sacar de esta triste experiencia es que quizá no se deba poner al frente de una empresa de esta magnitud y complejidad a un político con aspiraciones presidenciales pero sin la necesaria experiencia gerencial, por más licenciaturas que haya obtenido a lo largo de su carrera.
El caso de Pluna es más discutible. Es posible que los beneficios resultantes de aspectos estratégicos como ser conectividad e imagen de país justificaran mantener una aerolínea nacional no viable comercialmente. La realidad, sin embargo, es que nunca existió la voluntad política para que el estado cubriera sus perennes déficits. En vista de esa realidad, su cierre parece haber sido la decisión correcta. El proceso de su liquidación, sin embargo, fue mal manejado por el gobierno. Como consecuencia tanto Fernando Lorenzo, ministro de Economía, como Fernando Calloia, presidente del Banco República, debieron renunciar. Esto le significó al equipo económico la pérdida de dos profesionales de primer nivel que estaban cumpliendo gestiones ejemplares en sus respectivos cargos.
El mayor logro del FA es haber alcanzado logros importantes en términos de asistencia e inclusión social manteniendo, al mismo tiempo, las condiciones para que la economía creciera en forma significativa durante todos los años de su gobierno –4,6% anual en promedio en el período 2005-2016, de acuerdo al Fondo Monetario Internacional–.
Se cubrieron, principalmente a través del Plan de Asistencia Nacional a la Emergencia Social (Panes), las necesidades básicas de los desempleados. Este plan operó entre el 2005 y el 2007, un período durante el que, debido a la crisis del 2002, el desempleo llegó casi a 14%. A través de la ley que en el 2007 instituyó el Sistema Nacional Integrado de Salud, se le extendió cobertura médica a importantes sectores de la población que hasta ese momento carecían de la misma.
El número de personas que viven por debajo del nivel de pobreza se redujo en 10 años del 32,5% en el 2006 al 9,4% en el 2016, de acuerdo al Banco Mundial.
El buen manejo se mantuvo a través de muy diferentes etapas en el ciclo económico. Durante el período de pos crisis, se adoptaron políticas de estímulo, como ser el mencionado Panes que, no solo protegieron a los trabajadores que habían quedado desocupados, sino que aceleraron la recuperación económica del país.
Durante los años del llamado "viento de cola", al mismo tiempo que se aumentó el gasto público para financiar programas de ayuda social, se redujo la deuda pública bruta de 65% del PIB en el 2006 a 43% en el 2011. El déficit fiscal se mantuvo durante esos años consistentemente por debajo del 2% y en el 2010 y el 2011 fue menor al 1%.
Cuando a partir del 2011 se empezó a desinflar el llamado "boom de commodities" y, cuando muchos países de la región dejaron de crecer, se adoptaron nuevamente políticas de estímulo y la economía uruguaya, si bien a un ritmo más lento, continuó creciendo a una tasa anual promedio del 2,7% en el período 2012-2016.
La buena performance del Uruguay se refleja en los indicadores macroeconómicos computados por las Naciones Unidas, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional que consistentemente muestran al Uruguay en el tope de toda América Latina en términos de ingreso per cápita.
Esta situación es obviamente tenida en cuenta por las agencias calificadoras de deuda que le otorgan al país una calificación por encima del grado de inversión. La inversión extranjera continúa llegando y la excelente imagen internacional del país está claramente consolidada.
Se han hecho inversiones importantes en infraestructura. Un buen ejemplo es la transformación energética de los últimos años. Inversiones adicionales por US$ 12,3 mil millones han sido aprobadas para el período 2015-2019.
La gestión de Astori ha sido uno de los pilares del FA. Independientemente de las discrepancias que pudieran tener con él, tanto Vázquez como Mujica se aseguraron de contar con su apoyo. Además de los aspectos referentes a la conducción de la economía, a ese apoyo se deben, en gran parte, sus respectivos éxitos electorales.
A una oposición cada vez más fragmentada y sin un rumbo claro, le será difícil derrotar al FA en el 2019 en la medida en que Astori y su equipo continúen jugando un papel preponderante dentro del partido.

*Contador uruguayo que completó el International Tax Program en la Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard y ejerció su profesión desde Nueva York.

 

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