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Nin: Nosotros no firmamos lo que nos den; decir eso es un gran atrevimiento y me indigna

Nin se reunió con el Secretariado del FA para informar y recibir opiniones sobre el TLC Uruguay-Chile Nin se reunió con el Secretariado del FA para informar y recibir opiniones sobre el TLC Uruguay-Chile F. Flores

EN EL TLC CON CHILE “TRABAJARON 10 MINISTERIOS”


La ratificación parlamentaria del Tratado de Libre Comercio con Chile fue el tema de la entrevista del canciller Rodolfo Nin Novoa con En Perspectiva. En la conversación con Emiliano Cotelo el titular de Relaciones Exteriores aclaró aspectos medulares de la iniciativa y rebatió algunas críticas, fundamentalmente expresadas desde dentro del propio Frente Amplio.
Antes de reproducir en su totalidad la entrevista, a cuyo video también se puede acceder desde nuestro sitio, se transcriben algunos pasajes:

- La política exterior tiene que ser una política de Estado, es lo que hemos tratado de hacer en estos dos años y medio de gestión, ver cómo conciliamos las posiciones

- Lo primero que se hace es poner los términos de referencia, y nosotros propusimos los términos de referencia y ellos propusieron otros. Eso es una fantasía inventada no sé con qué intención. Este tratado es el único del mundo que tiene un capítulo de comercio y género. Se estimula la participación de las mujeres a través del capítulo 14.

- No adoptamos un modelo único de TLC, este modelo no existe en el mundo.

- Decir que firmamos lo que venga, que somos incapaces es parte de un gran desconocimiento y de un cliché que hay en la cabeza de mucha gente con el tema TLC. En vez de llamarse TLC se puede llamar ACE, en rigor esto no se llama tratado de libre comercio, se llama acuerdo comercial de última generación entre Uruguay y Chile.

- Los productores de software, por ejemplo, van a beneficiarse con cerca de un 25 % de incremento en sus operaciones.

- El vino ya está desgravado, e Inavi tiene tantas regulaciones y reglamentaciones que es bastante difícil entrar a Uruguay con vino.

- Hay también un capítulo sobre normas laborales que dice claramente que no se puede usar la política laboral como dumping social, no se puede competir en base a bajos salarios.

- No se puede hacer ni trabajo infantil, ni trabajo esclavo, ni trabajo con bajos salarios para producir servicios o bienes en base a bajos salarios. Tiene un capítulo de preservación ambiental, intenta no destruir el medioambiente para producir bienes o servicios. Tiene un capítulo anticorrupción y de transparencia; creo que nadie puede estar en desacuerdo con esto. Tiene un capítulo de coherencia regulatoria, tiene un capítulo que levanta los obstáculos técnicos al comercio.

- Los nuevos servicios del futuro siempre quedan amparados en la normativa nacional, el Estado tiene facultades para regular los nuevos servicios. Eso es bien claro, no es como en el TISA, que tenía una llamada “cláusula trinquete”.

- Trato de nación más favorecida para todos los sectores: “Uruguay se reserva el derecho de adoptar o mantener cualquier medida que otorgue tratamiento diferencial a países de acuerdo con cualquier acuerdo internacional bilateral o multilateral vigente o firmado con posterioridad a la fecha de entrada en vigencia del presente acuerdo, en materia de aviación, pesca, asuntos marítimos, incluyendo el salvamento”. ¿Sigo?

- Este es un tratado para proteger a nuestros investigadores, para ayudar a la investigación nacional, no se hace con otro objetivo más que ese.

- Uruguay tiene que entrar en ese tratado, porque las investigaciones en Uruguay se patentan en Israel, y queremos que se patenten en Uruguay.

- No hubo ningún debate sobre el TISA, sobre el TISA nadie debatió nada. ¡Pero si este tratado ni siquiera se está debatiendo en el Parlamento!

- El Poder Ejecutivo por mandato constitucional es quien hace los tratados, firma los tratados de comercio con otros países, y el Poder Legislativo es el que los ratifica. Son competencias exclusivas, indelegables del Poder Ejecutivo.

- Todo el mundo que fue invitado participó y opinó. Se concluyó el tratado y ahora lo tiene el Parlamento.

- Me extraña que una fuerza política que está en el gobierno, con mayoría parlamentaria, niegue la posibilidad de llevar adelante acciones que emprendió el Poder Ejecutivo y que son beneficiosas para el Uruguay.

- Fue el presidente de la República quien acordó con la presidenta Bachelet el 15 de diciembre de 2015 profundizar el acuerdo vigente y ponernos a trabajar en este tema. Y lo que tiene que hacer el Parlamento es ratificarlo o rechazarlo. Pero seguiremos con otros.

- Es un tratado lleno de beneficios para Uruguay, porque ordena, no desregula, regula las normas de comercio. Me parece que no votar este tratado es una pésima señal para Uruguay, con un pronóstico muy malo para toda su inserción internacional.

ENTREVISTA COMPLETA

La ratificación parlamentaria del Tratado de Libre Comercio con Chile viene generando un nuevo desencuentro entre el canciller Rodolfo Nin Novoa y varios sectores del Frente Amplio. El lunes abordamos el tema con el economista Gustavo Buquet, asesor de Casa Grande, una de las agrupaciones que cuestiona el tratado. En la entrevista central conocimos los argumentos del Gobierno, junto al canciller Rodolfo Nin Novoa.
EMILIANO COTELO (EC) —El canciller Rodolfo Nin Novoa protagoniza en estos días un nuevo desencuentro con varios sectores del Frente Amplio (FA).
El tratado de libre comercio (TLC) que los gobiernos de Chile y Uruguay firmaron en octubre del año pasado está generando dudas y críticas en varias agrupaciones oficialistas que tienen pendiente la ratificación del acuerdo en el Parlamento.
La semana pasada, Nin Novoa se reunió con el Secretariado Ejecutivo del FA, allí defendió el TLC y respondió consultas sobre su alcance. En esa oportunidad sostuvo que sería “una muy mala señal” que el Poder Legislativo no refrendara el texto.
El lunes abordamos el tema con el economista Gustavo Buquet, asesor de Casa Grande, uno de los grupos que cuestionan el acuerdo.
Para conocer ahora los argumentos del Poder Ejecutivo, estamos con el canciller Rodolfo Nin Novoa.
La discusión sobre este tema venía bastante quieta hasta que el senador Luis Lacalle Pou anunció que el Partido Nacional (PN) estaba dispuesto a darle los votos al gobierno para ratificar el TLC. De algún modo, Lacalle Pou se volvió un aliado suyo…
RODOLFO NIN NOVOA (RNN) —El que resuelve esto es el Parlamento en su conjunto, y los votos pueden venir de varios sectores y de varios partidos políticos. Y fijar posición, como lo hizo el senador Lacalle Pou, obviamente para nosotros es un apoyo. Porque por algo hicimos esto, para que saliera, no para que no saliera.
EC —¿Se siente de algún modo más cerca del PN que del FA en política exterior?
RNN —No, no. Me parece que la política exterior tiene que ser una política de Estado, es lo que hemos tratado de hacer en estos dos años y medio de gestión, ver cómo conciliamos las posiciones, vamos informando qué es lo que estamos haciendo. Muchas de las posturas de Uruguay han sido consensuadas y consultadas con representantes de todos los partidos políticos. En fin, a veces me siento cerca y a veces me siento lejos, pero la política exterior tendría que ser producto de un gran acuerdo que identificara los términos de referencia que Uruguay debería tener para insertarse en el mundo. Porque exterior es fuera de fronteras, y ahí está el mundo.
EC —Le propongo escuchar lo que dijo el senador Lacalle Pou en el congreso de su sector, Todos, en Trinidad, Flores.
(Audio Luis Lacalle Pou.)
El otro día se dice por parte del gobierno que se pasa vergüenza cuando se junta con la Bachelet. El presidente dice “cada vez que la veo poco menos que tengo que pasar por el costado porque firmé un TLC con Chile, modifico mi relación internacional y el Parlamento no me lo vota”. Domingo 11.50 le podemos dar un mensaje al gobierno de enorme tranquilidad, decirle que el martes en el Senado tiene los votos para votar el TLC con Chile.
(Fin audio.)
EC —¿Es así? ¿Ustedes pasan vergüenza cuando se cruzan con la presidenta Bachelet?
RNN —No, no, no es tan así. Nosotros estuvimos con la presidenta Bachelet en ocasión del congreso sobre las enfermedades no trasmisibles, tuvimos una larga reunión con ella y con el presidente Cartes, el presidente Cartes salió antes, nos quedamos con ella y hablamos del tratado. Ella comprende cuáles son las dificultades parlamentarias; en Chile tampoco lo han ratificado parlamentariamente.
EC —Ese es un punto que vale la pena incorporar. ¿Cuál es el problema en Chile?
RNN —Ninguno. Son los tiempos parlamentarios, van surgiendo otros temas en la agenda parlamentaria que van posponiendo y postergando otros. Aquí es verdad que se ha hecho un centro de discusión fuerte sobre este tema, pero también han aparecido otros proyectos de ley que han desplazado del eje de la discusión el tratamiento del acuerdo comercial con Chile. Están el tema de los cincuentones, el tema de la reforma de la caja militar; hay otros temas a los que se les ha dado urgencia y se ha dejado de lado la posibilidad de analizar y votar este.
EC —Fue el propio presidente Vázquez quien mencionó las conversaciones con la presidenta Bachelet, que esta le preguntaba por el asunto.
RNN —Sí, es una manera de decir, pero nunca hubo un reproche ni una demanda.
EC —Vamos al tratado. Vale la pena refrescar algunas características básicas. Es un acuerdo que involucra solo los servicios, porque el intercambio de bienes con Chile está desgravado de antes por otros acuerdos…
RNN —Sí, por el ACE 35.
EC —¿Por qué firmar entonces? ¿Cuáles son, a su entender, en general, las ventajas de un entendimiento de este tipo?
RNN —En primer lugar, porque los servicios son cada vez más importantes en el Uruguay, hay un millón de personas que trabajan en los servicios en Uruguay. Porque el Uruguay se ha ido especializando en materia de servicios, y porque los servicios al fin y al cabo son los que terminan de arreglar las cuentas públicas a fin de año, entre otras cosas con el turismo. En consecuencia, nadie puede discutir la importancia de los servicios en la economía, y más allá de que el 75 % de las exportaciones de bienes vienen del sector agroindustrial, los servicios andan entre los US$ 3.000 y US$ 4.000 millones de dólares de exportaciones, cifra difícil de determinar porque los métodos para determinar estas cosas no son muy confiables. Pero no solamente en servicios abordamos este acuerdo comercial, que tampoco es un tratado de libre comercio. Me preguntan si el formato de los TLC es el más adecuado para llevar adelante acuerdos comerciales, y la verdad es que no existe un formato de TLC, no hay un solo formato, hay tantos como países quieran acordar y poner los temas dentro de un acuerdo.
EC —Lo cierto es que el término TLC ya genera alarma en algunos sectores de la población y en algunos grupos políticos.
RNN —Pero lo más significativo de esto es que no se va a denominar TLC, porque esto el día que se sancione hay que inscribirlo en la Aladi y entonces va a ser un ACE, un acuerdo de complementación económica, que tendrá un número. Así como con Chile tenemos un número, el ACE 35, el ACE 58 con Perú, el ACE 60 con México, este será el ACE 70, no sé. Y guiarse por el término TLC como un cliché indudablemente es una visión equivocada del abordaje del análisis.
MENTIRA. ES UN GRAN ATREVIMIENTO
EC —Vamos a detenernos en las críticas, y de paso vamos a ir recorriendo cómo es el texto del acuerdo. El lunes cuando entrevistamos al economista Gustavo Buquet, de Casa Grande, una de las objeciones era “Uruguay firma lo que le dan…
RNN —Mentira.
EC —… no tiene equipos sólidos para entablar negociaciones de estas características”.
RNN —Eso es un atrevimiento, decir una cosa de esas es un gran atrevimiento.
EC —Según Buquet, Uruguay no está preparado de la misma forma que Chile, que tiene larga experiencia, más de 25 TLC ya firmados, etcétera.
RNN —Es un gran atrevimiento. Disminuir así a los funcionarios de la Cancillería, a los negociadores, no solo de la Cancillería, porque aquí trabajaron 10 ministerios, trabajó el Ministerio de Industria, trabajó el Ministerio de Salud, trabajó el Ministerio de Economía, trabajó el Ministerio de Ganadería… Entonces decir eso es un capitis diminutio sobre los funcionarios de la administración, entre los cuales están, obviamente, funcionarios frenteamplistas, a los que se trata de incapaces. Eso me indigna mucho.
EC —Sin embargo es un hecho…
RNN —No, no es un hecho.
EC —… que Chile tiene una experiencia gigantesca en negociaciones.
RNN —Sí, pero nosotros no somos bobos, no somos dormidos. Hay gente muy inteligente, muy preparada, que ha trabajado esto con ahínco, con esmero, con dedicación, con profesionalismo y conociendo las realidades. Nosotros no firmamos lo que nos den. Eso es bastante sublevante.
EC —Otra cosa que dijo el economista Buquet: “Nunca Uruguay propuso un tratado desarrollado por Uruguay; se toman los formatos que hicieron los países desarrollados y sobre eso se trabaja”.
RNN —No, no es verdad. Lo primero que se hace es poner los términos de referencia, y nosotros propusimos los términos de referencia y ellos propusieron otros. Eso es una fantasía inventada no sé con qué intención. Este tratado es el único del mundo que tiene un capítulo de comercio y género.
EC —¿Qué quiere decir eso?
RNN —Se estimula la participación de las mujeres a través del capítulo 14, que establece en sus disposiciones generales que “las partes confirman su intención de seguir esforzándose en implementar desde una perspectiva de derechos sus respectivos compromisos internacionales en materia de género, en particular aquellos convenios prioritarios relacionados con igualdad de remuneración entre hombres y mujeres, protección de la maternidad, conciliación de la vida laboral y familiar, trabajo decente para trabajadoras y trabajadores domésticos, responsabilidad familiar, entre otros”. Y allí en materia de cooperación se incluyen programas orientados a “fomentar el desarrollo de las habilidades y competencias de las mujeres en el ámbito laboral, empresarial y social, la mejora en el acceso de las mujeres a la tecnología, ciencia e innovación, la promoción de la inclusión y educación financiera, el desarrollo de las redes de liderazgo de mujeres, mejores prácticas laborales para la incorporación y permanencia de las mujeres en el mercado laboral, fomento y participación de mujeres en cargos de decisión en el sector público y privado, fomento del emprendimiento femenino, salud y seguridad en el trabajo”. Y se establece un Comité de Género que estará integrado por “representantes de sus instituciones gubernamentales responsables en materia de género y comercio y que facilitará el intercambio de información sobre las experiencias y lecciones aprendidas, discutir cualquier propuesta para futuras actividades”, en fin.
NO ADOPTAMOS UN MODELO ÚNICO DE TLC, ESTE NO EXISTE EN EL MUNDO
EC —¿Por qué resalta ese capítulo?
RNN —Porque es la prueba de que no adoptamos un modelo único de TLC, este modelo no existe en el mundo.
EC —De todos modos, hay párrafos, hay capítulos que se parecen mucho a otros tratados, incluso firmados por Chile mismo.
RNN —Sí, pero ¿qué problema hay con eso? El objetivo de los dos gobiernos es fortalecer los lazos especiales de amistad y cooperación entre los pueblos. Es contribuir al desarrollo armónico, a la expansión del comercio mundial y potenciar una mayor cooperación internacional. Es crear un mercado más amplio y seguro para los bienes y los servicios en sus respectivos territorios. Y después vamos a hablar de las regulaciones, porque dicen que este tratado liberaliza y desregula, y es todo lo contrario. El término regulación está metido en el tratado no menos de 200 veces, se regula. Un tratado de estas características lo que hace es regular para ordenar el comercio, para saber cuáles son las reglas de juego, para saber a qué hay que atenerse, para saber cuáles son las condiciones que hay que cumplir para poder ingresar con servicios en este caso al otro país. Entonces decir que firmamos lo que venga, que somos incapaces es parte de un gran desconocimiento y de un cliché que hay en la cabeza de mucha gente con el tema TLC. En vez de llamarse TLC se puede llamar ACE, en rigor esto no se llama tratado de libre comercio, se llama acuerdo comercial de última generación entre Uruguay y Chile.
EC —El ministro Nin está leyendo párrafos y la tapa del texto completo del tratado. Otra de las observaciones: varios sectores frenteamplistas sostienen que no recibieron un estudio de impacto en la economía de nuestro país a raíz de este tratado.
RNN —No es necesario hacer un estudio de impacto.
EC —¿Cómo es eso?
RNN —Porque en lo que respecta a lo más tangible en el comercio entre los dos países, que es el intercambio de bienes, ya está hecho, ya está consagrado en el TLC Mercosur-Chile. El impacto en otros sectores, como el comercio transfronterizo de servicios, es complejo de medir porque las estadísticas son muy fragmentadas y poco confiables. Lo que tenemos determinado es que el impacto en esta materia puede significar un ahorro de los costos de exportación de servicios del 3 %. Y 3 % en un negocio internacional puede ser la diferencia entre la rentabilidad y la no rentabilidad. Como hay normas de facilitación de comercio, de coherencia regulatoria, lo que se hace es acordar que los trámites aduaneros y de intercambio tienen que ser facilitados, tienen que ser fáciles, tienen que ser fluidos, tienen que ser ágiles. Y eso indudablemente significa un ahorro en los costos de exportación. Calculamos que el beneficio directo, en una estadística de mínima, son unos US$ 4 millones por abaratamiento de los costos del comercio entre Chile y Uruguay.
EC —¿Y no hay perjuicios?
RNN —Perjuicios… Hay que entender que el derecho de los tratados tiene una norma fundamental que es hacerlo de buena fe. No creo que haya perjuicio. Los productores de software, por ejemplo, van a beneficiarse con cerca de un 25 % de incremento en sus operaciones. Sobre los bienes, ya está todo desgravado. También se habló de que había que proteger el vino…
EC —Lo dijo el senador José Mujica.
RNN —El vino ya está desgravado, e Inavi tiene tantas regulaciones y reglamentaciones que es bastante difícil entrar a Uruguay con vino. Por ejemplo, se puede entrar solamente con botellas de 750 mililitros, no se puede entrar con damajuanas de 2 litros ni de 5 litros ni de 10 litros.
EC —De todos modos, eso no tiene nada que ver con este tratado.
RNN —No tiene nada que ver. Como la pesca no tiene nada que ver. Se llegó a hablar de que los jubilados podían perder poder adquisitivo si se aprobara este tratado. La normativa laboral uruguaya es superior a la chilena, lo que puede hacer en todo caso es beneficiar a los trabajadores chilenos. Porque hay también un capítulo sobre normas laborales que dice claramente que no se puede usar la política laboral como dumping social, no se puede competir en base a bajos salarios. Hay todo un capítulo de derechos. Eso lo negoció el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, el subsecretario Loustaunau. Así que me parece que hay mucho cliché, mucho preconcepto, y si Uruguay no ratifica este tratado, primero, es una pésima señal para un país amigo como Chile. Y en segundo lugar, augura un futuro negro para las relaciones internacionales de Uruguay, porque si no votamos esto, imagínese cuando venga la discusión con China, con la Unión Europea, que estamos llevando adelante, con Corea del Sur, con Japón, con Canadá. Nos vamos a aislar acá y no vamos a negociar absolutamente nada.
VEHEMENTE…
EC —Algunos oyentes, a partir de lo que escucharon en la primera parte, dicen que lo notan enojado, ofendido con algunas de las críticas que ha recibido.
RNN —Vehemente…
EC —¿Vehemencia es el término que usted prefiere?
RNN —Sí, porque creo en lo que estoy diciendo, entonces lo digo con énfasis. Yo soy un tipo muy componedor, no me enojo fácilmente, pero digo las cosas con convicción y con firmeza. Este es un buen tratado, que tiene temas muy importantes, tiene capítulos para evitar el dumping social, que era lo que recién decíamos sobre las normas laborales. No se puede hacer ni trabajo infantil, ni trabajo esclavo, ni trabajo con bajos salarios para producir servicios o bienes en base a bajos salarios. Tiene un capítulo de preservación ambiental, intenta no destruir el medioambiente para producir bienes o servicios. Tiene un capítulo anticorrupción y de transparencia; creo que nadie puede estar en desacuerdo con esto. Tiene un capítulo de coherencia regulatoria, tiene un capítulo que levanta los obstáculos técnicos al comercio. No hay ningún organismo entre Uruguay y Chile en el que se pueda presentar una queja sobre comercio, y este tratado lo crea. Y hay plazos, hay normas y regulaciones, hay reservas a futuro. Me parece que es un tratado lleno de beneficios para Uruguay, porque ordena, no desregula, regula las normas de comercio. Me parece que no votar este tratado es una pésima señal para Uruguay, con un pronóstico muy malo para toda su inserción internacional.
EC —Este tratado está elaborado en base a listas negativas. Es un acuerdo que liberaliza todos los servicios excepto los que aparecen excluidos a texto expreso en el tratado. Todo lo que no se establezca en esas listas está incluido. El tratado se aplica a todos los servicios salvo servicios financieros, contratación pública, servicios suministrados en ejercicio de facultades gubernamentales, subsidios o donaciones otorgados por una parte o una empresa del Estado, incluidos préstamos, garantías y seguros apoyados por el Gobierno y los servicios de telecomunicaciones.
RNN —Propiedad intelectual también.
(IN)COMPRENSIÓN LECTORA
EC —Justamente este aspecto es centro de objeciones. Los críticos señalan que este formato tiene dos problemas. Uno, que así, de hecho, se liberalizan sectores que todavía no existen y que podrían necesitar cierto “resguardo” por parte de Uruguay. Por ejemplo, sectores con alta innovación tecnológica. De ahí que sostienen que este formato de listas negativas es una suerte de cheque en blanco. Y por otro lado, dicen que al liberalizar todos los servicios, salvo aquellos que están expresamente excluidos, no se puede evaluar sector por sector dónde Uruguay sería más competitivo o Chile sería más competitivo, y por lo tanto si a Uruguay le conviene o no liberalizar. ¿Qué dice usted?
RNN —Si se lee bien el tratado, el articulado, hay dos opciones para los nuevos servicios. Una, pueden ser comprendidos por las fichas que aplican reserva para todos los sectores, del anexo 2, que son reservas a futuro, y la segunda es que si el nuevo servicio es tan innovador, tan nuevo que no cae dentro de estas fichas, se aplica la normativa nacional.
EC —El economista Buquet mencionaba un ejemplo: ¿quién podía pensar hace cinco o seis años que iba a existir la impresión 3D? Con un tratado como este, quedaría liberalizada por no haber sido mencionada a texto expreso en la lista negativa.
RNN —No es así. Los nuevos servicios del futuro siempre quedan amparados en la normativa nacional, el Estado tiene facultades para regular los nuevos servicios. Eso es bien claro, no es como en el TISA, que tenía una llamada “cláusula trinquete”, según la cual una vez que usted liberalizaba algo, no podía echar para atrás. Aquí se puede no solo volver a regular…
EC —Ah, ¿eso se puede?
RNN —Se puede.
EC —Se lo repregunto porque de este punto se ha hablado también.
RNN —Se ha hablado equivocadamente.
EC —De todos modos, ¿por qué en vez de listas negativas no se puede ir por listas positivas en las que Uruguay diga “estos son los sectores que yo libero”? ¿Por qué no se puede ir por ese camino?
RNN —Se puede ir por cualquier camino, pero elegimos este porque nos pareció que era el más adecuado, porque la lista positiva es establecer el statu quo, queda liberado lo que ya está, se le da un formato de reafirmación. Y después están las reservas a futuro que abarcan muchísimos sectores, y las nuevas creaciones, los nuevos servicios quedan amparados en la norma nacional. El Estado no pierde la facultad regulatoria en ningún momento, porque eso es lo que acordamos de buena fe con los chilenos.
“ES AL REVÉS”
EC —Por otro lado, los críticos señalan que hay cláusulas abusivas, por ejemplo la de “nación más favorecida”, la de “trato nacional o la de “statu quo”. Veamos cada una de ellas.
RNN —La de nación más favorecida es que yo les puedo dar mejores condiciones a otros países sin tener que dárselas obligatoriamente a Chile. Eso no es abusivo, al revés, es la reafirmación de la autonomía de Uruguay. El trato nacional significa, en términos sencillos, que las cosas mías son más importantes que las de los demás, que no son iguales a las de los demás.
EC —La interpretación que hacía el economista Buquet era totalmente distinta…
RNN —Pero está equivocado.
EC —… que la cláusula de nación más favorecida implica la extensión automática de cualquier mejor tratamiento, que se conceda o se haya concedido a una parte, del mismo modo a todas las demás partes en un acuerdo de comercio internacional. Significa Chile que adquiriría las mismas concesiones que Uruguay les diera a Argentina, Brasil o Paraguay, a cualquiera de los miembros del Mercosur en este caso.
RNN —Para todos los sectores las obligaciones afectadas, trato de nación más favorecidas, artículo 7.4, dice: “Uruguay se reserva el derecho a adoptar o mantener cualquier medida relacionada con el tratamiento a países limítrofes, con el fin de facilitar intercambios limitados a las zonas fronterizas continuas de servicio que se produzcan y consuman localmente”. Esto es para el Mercosur, o sea que tiene una lectura equivocada.
Trato de nación más favorecida para todos los sectores: “Uruguay se reserva el derecho de adoptar o mantener cualquier medida que otorgue tratamiento diferencial a países de acuerdo con cualquier acuerdo internacional bilateral o multilateral vigente o firmado con posterioridad a la fecha de entrada en vigencia del presente acuerdo, en materia de aviación, pesca, asuntos marítimos, incluyendo el salvamento”. ¿Sigo?
EC —O sea que es al revés.
RNN —Es al revés.
EC —En esa materia, en la de nación más favorecida, se prevén salvaguardas.
RNN —Claro, no hay obligación de pagarle a Chile con la misma medida.
EC —Y decía el economista Buquet: “La cláusula de trato nacional implica que las empresas chilenas, en este caso, o de cualquier país con el que se firmara un acuerdo de estas características, pasan a tener el trato nacional. O sea que Uruguay va a tener que otorgar cualquier política que quiera desarrollar en el futuro a las empresas chilenas”.
RNN —No. Como son materias de servicios, ahí hay algunas exigencias. Por ejemplo, la de radicación de la empresa. Le leo una, a ver si el trato nacional en materia de pesca es igual: “Trato nacional. Uruguay se reserva el derecho de adoptar o mantener cualquier medida relativa al artículo 7.5, excepto para los siguientes sectores y subsectores, sujeto a las limitaciones y condiciones que se listan a continuación. Para los sectores incluidos en las […] medidas concernientes a la entrada y permanencia temporal, para las siguientes categorías de personas naturales, personal transferido en una empresa establecida en territorio de Chile, que son transferidos temporalmente para el suministro de un servicio mediante presencia comercial en territorio uruguayo, gerentes, personas que se encargan de la dirección de la organización o de algunos de sus departamentos, ejecutivos, especialistas, plazo de permanencia de gerentes, personas de negocios, representantes de un proveedor de servicios que ingresan temporalmente en el territorio de Uruguay para concluir acuerdos de venta de esos servicios para ese proveedor de servicios, plazos de permanencia”, en materia de pesca los barcos tienen que ser nacionales, de bandera nacional, con tripulación nacional, con capitán nacional, con jefe de radio nacional… Es un tratado que resguarda mucho los servicios nacionales, los servicios de pesca, los servicios de transporte, los servicios de aviación, infinidad de servicios. El trato nacional es exactamente al revés de lo que dice el economista Buquet.
EC —Otro de los cuestionamientos es que el TLC establece que cada parte deberá hacer los mejores esfuerzos para ratificar o adherir al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT). De hecho, el gobierno ya envió, poco después de mandar al Parlamento el TLC…
RNN —No, antes, lo mandamos antes.
EC —Ah, se mandó antes. Mandó un proyecto de ley a esos efectos, que todavía no ha sido aprobado. Y este tratado, que agilita el trámite de patentes en todos los países que lo han firmado, ha provocado alertas, temores acá en Uruguay, concretamente en la industria farmacéutica.
RNN —Sobre esto quiero decir varias cosas. En primer lugar, este es un tratado para proteger a nuestros investigadores, para ayudar a la investigación nacional, no se hace con otro objetivo más que ese. Hay 158 países metidos en el tratado, en el PCT, y entre esos están los dos productores más grandes de genéricos del mundo, India y Brasil. “Hacer los mejores esfuerzos” por entrar en ese tratado, como se incluyó, significa eso. Estamos convencidos de que Uruguay tiene que entrar en ese tratado, porque las investigaciones en Uruguay se patentan en Israel, y queremos que se patenten en Uruguay. Para inscribir una patente hoy, al no estar en el Tratado de Cooperación de Patentes, el PCT, tiene que hacerse por el Tratado de París. Y el Tratado de París significa que usted tiene que registrar el invento en cada país, en el idioma de cada nación donde usted quiere que se proteja ese invento. A la quinta o a la sexta iniciativa presentada en un país se lo roban. En cambio el PCT lo resguarda para todo el mundo durante un tiempo prudencial.
EC —Eso es una ventaja desde el punto de vista de los investigadores uruguayos.
RNN —Claro, y ese es el objetivo con el cual lo propusimos.
EC —Pero si lo vemos del lado de la industria farmacéutica, que es una industria que trabaja básicamente con fármacos de dominio público, los denominados genéricos, ellos entienden que si Uruguay adhiere al tratado va a haber un patentamiento masivo que va a sacar a varios medicamentos del dominio público. Y que entonces para poder seguir produciéndolos estas industrias uruguayas van a tener que pagar el patentamiento, lo que va encarecer su precio y va a favorecer los monopolios de la única empresa que tiene la patente y por ende fija el precio que quiere.
RNN —No. Yo esto lo hablé específicamente con el Ministerio de Salud Pública y me dijo que no era así. Cuando fue a visitarme la industria farmacéutica me dio un solo argumento para no ingresar al PCT: que era tener el PCT como moneda de cambio en el tratado con la Unión Europea, nada más.
EC —¿Puede explicarlo un poco mejor?
RNN —Ellos deberían explicarlo un poco mejor, porque eso fue lo que me quedó en la memoria. No me hicieron un alegato a favor de que los remedios se iban a encarecer. Y lo mismo me dijo el ministro de Salud Pública. El objeto del ingreso al PCT es el fomento de la investigación nacional y la defensa del patentamiento uruguayo de invenciones de aquí para adelante.
10 MINISTERIOS TRABAJARON EN ESTO
EC —Otro punto. Se señala que muchas de las cláusulas y formatos, como el de las listas negativas, también están presentes en el Acuerdo sobre Comercio de Servicios, el TISA, que ya fue rechazado por el FA. Entonces hay sectores que manifiestan su sorpresa por el hecho de que la Cancillería reincida con este tipo de acuerdos cuando conceptualmente ya tuvieron una postura contraria dentro del FA.
RNN —No es la Cancillería, es el gobierno, 10 ministerios trabajaron en esto. El TISA no entró en esta administración, fue la administración anterior la que ingresó el TISA. Después el FA dijo que saliéramos, y salimos. Pero hay que seguir mejorando, regulando los acuerdos sobre servicios, ¿nos vamos a quedar parados y dejar que se compita de una manera desregulada, liberalizada, donde todo el mundo pueda…? Al revés, lo que queremos es precisamente regular las actividades de servicios y promover los servicios nacionales.
EC —De todos modos, teniendo en cuenta los comentarios que acabo de reseñar, algunos de los cuales tienen historia, como el debate que se dio a propósito del TISA…
RNN —No hubo ningún debate sobre el TISA, sobre el TISA nadie debatió nada. ¡Pero si este tratado ni siquiera se está debatiendo en el Parlamento!
EC —Tanto se debatió que quedó por el camino lo que estaba en marcha.
RNN —Sí, pero no se debatió, no había nada concreto todavía.
EC —Pero mi pregunta es: ¿por qué no hubo un entendimiento dentro del FA antes de negociar con Chile?
RNN —Porque es potestad del Poder Ejecutivo. El Poder Ejecutivo por mandato constitucional es quien hace los tratados, firma los tratados de comercio con otros países, y el Poder Legislativo es el que los ratifica. Son competencias exclusivas, indelegables del Poder Ejecutivo.
EC —Pero en el primer gobierno Vázquez, cuando estuvo la posibilidad de un TLC con Estados Unidos, primero existió el debate…
RNN —No, el debate fue dentro del gobierno.
EC —… al punto de que finalmente no se recorrió ese camino.
RNN —Fue dentro del gobierno.
PASARLO A LA CARIFA FUE UN ERROR
EC —Y acá, ¿no pudo haberse negociado con el FA para evitar que después aparecieran estas objeciones, estos frenos?
RNN —Nos llevaba mucho tiempo. Nosotros hicimos esto, hicimos todas las consultas con las cámaras, con los trabajadores, con todo el mundo. Todo el mundo que fue invitado participó y opinó. Se concluyó el tratado y ahora lo tiene el Parlamento. Además, en un hecho bastante insólito, la bancada de senadores del FA resignó competencias en materia constitucional y se lo pasó a la Carifa (Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio), no lo estudió la Cámara de Senadores, lo estuvo estudiando la Carifa. Para decir, digamos toda la verdad.
EC —Eso a usted le parece un error.
RNN —Total, yo senador estudio yo los proyectos y me asesoro con quien yo quiero, no paso el proyecto a un órgano partidario.
EC —Usted hace unos minutos, sin que yo llegara a preguntárselo, ya se pronunció a propósito de lo que implicaría un rechazo de este TLC. Para usted sería algo grave, al gobierno lo complicaría mucho.
RNN —Al país lo complicaría mucho. Porque nosotros no vinimos a hacer la plancha acá. Lo complica al país porque este es un precedente que queda en la historia de los tratados de comercio. Después los países van a decir: “¿Un tratado con Uruguay? ¿Para qué? Si te gastás, hacés las reuniones, viajás, discutís, acordás, y después en el último momento te dicen que no”.
EC —Los países que negocian con Uruguay saben esto que usted mismo acaba de decir, que en definitiva es el Parlamento el que tiene que dar la última palabra.
RNN —Por eso, en el Parlamento. Me extraña que una fuerza política que está en el gobierno, con mayoría parlamentaria, niegue la posibilidad de llevar adelante acciones que emprendió el Poder Ejecutivo y que son beneficiosas para el Uruguay.
EC —En ese caso, si ocurriera eso, ¿usted seguiría en el cargo? ¿No quedaría de algún modo desautorizado?
RNN —Queda desautorizado el presidente de la República también. El presidente de la República va a seguir y yo estoy a lo que diga el presidente de la República. Además hay mucha gente que quiere que yo me vaya.
EC —¿Cómo es eso?
RNN —Es así de sencillo.
EC —Hay mucha gente en el FA que quiere que usted se vaya.
RNN —Claro, claro, claro.
EC —¿Lo siguen identificando como un bicho raro dentro del FA, como un blanco, como un recién llegado? Porque de hecho usted viene del PN…
RNN —Recién llegado… recién llegado… recién llegado…
EC —Le pregunto.
RNN —Desde el año 94… recién llegado. ¡Por favor! He dado muestras de lealtad partidaria como no todos han dado.
EC —¿Entiende que ese antecedente sigue pesando?
RNN —No lo sé.
EC —Pero usted decía: no soy yo el que queda cuestionado, es el gobierno en todo caso.
RNN —Es el gobierno, porque trabajamos 10 ministerios.
NO HAY MARGEN PARA RENEGOCIAR CON CHILE
EC —Pero si eso se da, ¿hay margen para renegociar con Chile, para, en función de los comentarios, las críticas, los puntos de vista que surgen dentro del FA, cambiar después el texto?
RNN —No, no, no, no hay margen.
EC —Es sí o no.
RNN —Sí.
EC —¿No hay otra alternativa?
RNN —No hay otra alternativa.
EC —¿Y la otra posibilidad, la de que el TLC salga adelante con los votos de una parte del FA y todos los de la oposición, que están ofrecidos?
RNN —El que tiene que resolver es el Parlamento, me parece que no puede haber una disciplina partidaria sobre este tema.
EC —Pero el gobierno ya ha marcado en otras ocasiones que el criterio es que tiene que votar todo el FA, sí o no.
RNN —Los criterios van variando. Me parece que este es de interés especialísimo del Poder Ejecutivo, del presidente de la República. Fue el presidente de la República quien acordó con la presidenta Bachelet el 15 de diciembre de 2015 profundizar el acuerdo vigente y ponernos a trabajar en este tema. Y lo que tiene que hacer el Parlamento es ratificarlo o rechazarlo. Pero seguiremos con otros.
EC —Acaba de decir que es un acuerdo de interés especialísimo del presidente Tabaré Vázquez. ¿Eso quiere decir que en este caso podría cambiarse el criterio? ¿Podría, eventualmente, en aras de que saliera, buscarse el apoyo de la oposición para compensar los votos del FA que no se tengan?
RNN —Así como este tratado lo hicimos entre 10 y entre todo el gobierno, lo resolveremos entre todo el gobierno.

Los subtítulos son de nuestro sitio

Video de la entrevista

http://www.enperspectiva.net/en-perspectiva-programa/entrevistas/tlc-con-chile-nosotros-no-firmamos-lo-que-nos-den-eso-es-un-gran-atrevimiento-y-me-indigna-porque-aqui-trabajaron-10-ministerios-dice-canciller-nin-novoa/

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