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Crecimiento con equidad

Alfredo Asti, diputado de Asamblea Uruguay/Frente Amplio Alfredo Asti, diputado de Asamblea Uruguay/Frente Amplio El Observador

POR ALFREDO ASTI*


No tenemos ninguna duda al decirlo: Uruguay transita el crecimiento económico más grande de su historia.

A pesar de todos los que en este tiempo han hablado de un país en crisis, Uruguay jamás ha dejado de crecer, y hoy, con los recientes datos de mejora en el crecimiento de la economía, se confirma la reactivación productiva del país.

Por décadas y décadas vimos como nuestro país iba de la mano de sus vecinos Argentina y Brasil, y hoy podemos decir que logramos liberar nuestra economía de los vaivenes de esos gigantes de la región. Si Uruguay creció más que sus vecinos con vientos a favor y en contra comunes para todos ellos, la única explicación posible son las políticas públicas nacionales llevadas a cabo por los gobiernos frenteamplistas.

El país lleva 14 años ininterrumpidos de crecimiento, producto de la aplicación de políticas macroeconómicas responsables, posicionándose como el país con el Producto Bruto Interno (PBI) per cápita más alto de América Latina; creciendo y alcanzando la categoría de país de renta alta, muy por encima de sus vecinos. Al mismo tiempo mejora su posición en el índice internacional de Gini, que mide la desigualdad social de los países. Es el período más largo de crecimiento desde que se llevan registros y es durante ese lapso que el país también ha construido igualdad.

Uruguay se destaca en América Latina por ser una sociedad igualitaria, por su bajo nivel de desigualdad y pobreza y por la ausencia casi total de indigencia. Los uruguayos hemos sido capaces de revertir una larga tendencia negativa a nivel mundial, donde el crecimiento intenso de una sociedad se ha asociado al aumento de la desigualdad. Ya hemos sido testigos no solo a nivel internacional sino también a nivel local que el crecimiento económico por sí mismo no asegura la disminución de la desigualdad, sino que, esa expansión, generalmente generó concentración de la riqueza y de los ingresos.

No obstante, desde que el Frente Amplio asumió el gobierno, sucedió exactamente lo contrario, en tanto, mientras nuestro país vive el crecimiento económico más intenso de toda su historia, atraviesa la caída más intensa de la desigualdad. No cambió el viento. Cambió el proyecto de país.

No nos quedemos solamente con frases, hablemos de cifras, de datos que respalden con total firmeza nuestras afirmaciones.

La economía uruguaya creció 2,8 % en el acumulado abril-mayo-junio 2017, en relación a igual período del año pasado, impulsada por el consumo doméstico y las exportaciones, según el informe de Cuentas Nacionales divulgado el pasado jueves 14 de setiembre por el Banco Central del Uruguay (BCU).

Este dato se explica por el dinamismo de los sectores transporte, almacenamiento y comunicaciones (9,4%), comercio, reparaciones, restaurantes y hoteles (7,2%); actividades agropecuarias (4,9%), suministro de electricidad, gas y agua 4,8%; y la industria manufacturera sin refinería 1%, es decir que se produce un crecimiento de casi todos los sectores económicos.

El principal componente de la demanda que explicó la expansión del segundo trimestre del año fue el consumo privado, que tuvo una tasa de 4,4% de incremento respecto a igual período del año pasado. Se trata de una aceleración respecto al 4,1% del comienzo del año. Este aumento en el consumo interno fue impulsado por salarios y pasividades y la mejora del índice de expectativas del consumidor. Las encuestas de expectativa muestran una creciente confianza por parte de los uruguayos, es decir que hay más uruguayos que creen que el país va a seguir mejorando. En agosto, y por segunda vez en los primeros ocho meses del año, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) salió de la zona de moderado pesimismo y se ubicó en zona neutral.

A su vez, las exportaciones presentaron un buen desempeño interanual, en volumen físico crecieron 9,3% por mayores ventas de bienes y servicios al exterior, mientras que las importaciones decrecieron a una tasa interanual de 0,8%. Esto determinó que, en el segundo trimestre de 2017, se registrara un menor saldo neto negativo en el volumen físico de las transacciones de bienes y servicios con el exterior, respecto a igual período del año pasado.

A pesar de todos estos datos positivos, la economía del país tenía un debe, en tanto las cifras de desempleo habían aumentado. No obstante, días atrás conocimos un informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) en el que consta la cuarta baja consecutiva de la tasa del desempleo, que pasó de 8,6% a 7,6% en último año cerrado en julio. En Montevideo, el desempleo se estimó en 8% y en el interior del país en 7,3%.

En julio, la tasa de empleo en todo el país fue de 58,3%, un punto porcentual de diferencia con respecto al mes anterior y de cinco décimas porcentuales en comparación al mismo período de 2016. En Montevideo, la estimación de la tasa de empleo fue de 60,3%, mientras que en el interior del país fue de 56,9%.

Respecto de la tasa de actividad, el INE registró 63% en julio, un incremento de ocho puntos porcentuales respecto de junio, mientras que disminuyó dos décimas de punto porcentual en relación al mismo mes de 2016. En la capital uruguaya, la estimación puntual de la tasa de actividad fue del 65,6%, en tanto en el resto del territorio se ubicó en 61,3%.

Si bien se debe seguir procurando bajar las cifras, el análisis de tendencia muestra una incipiente recuperación del empleo, nos genera mucho optimismo para el futuro del país y nos muestra que vamos por buen camino.

Gracias al descenso notable de la inflación y a las políticas de apoyo a la negociación colectiva, el país ha logrado mantener un salario real en crecimiento durante los tres períodos de gobierno, en tanto éste creció en promedio un 55% y el salario mínimo nacional un 137% durante los 13 años de gobiernos frenteamplistas. Esto se tradujo también en un mayor aumento de las pasividades que tuvieron un crecimiento real de más de 110% desde 2008. En la medida que los salarios y pasividades aumentaron por encima que otros ingresos, aumentó la capacidad de compra de los hogares.
Todas estas señales económicas positivas repercuten en otras áreas de nuestra vida como país. A modo de ejemplo, podemos destacar que sólo cinco países de la región de las Américas invierten en salud un 6% de su Producto Interno Bruto (PIB), el mínimo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), siendo Uruguay uno de ellos. Hablamos de una década ganada también para más de 1,8 millones de personas en cobertura de salud, en tanto, gracias a la implementación del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), creado hace 10 años, la cobertura pasó de 700.000 a 2.535.000 uruguayos. Asimismo, nuestro país registra los mejores índices de América Latina en mortalidad infantil y materna y en esperanza de vida.

Si hablamos de cuidados para niños menores de 3 años, podemos decir que, 8.800 niños de cero a tres años han ingresado a distintos servicios de cuidado infantil; de ellos, 3.800 de uno y dos años concurren a Centros de Atención a la Infancia y la Familia (CAIF), 4.600 de tres años, a centros de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), y 400 obtuvieron becas para guarderías privadas. En el marco del Sistema Nacional de Cuidados, en este período se construirán 140 CAIF y 44 jardines por parte de ANEP. Si seguimos a este ritmo, seremos en el año 2020, el primer país de América Latina que universalizará la oferta de servicios de cuidados para niños de tres años.

La mejora en los datos del mercado laboral y las perspectivas de mayor optimismo de los consumidores uruguayos a futuro, junto con la inflación que está bajo control, hacen prever que la economía uruguaya crecerá en 2017 por encima de la proyección que presentó el Ministerio de Economía en la última Rendición de Cuentas.

Concluyendo, las políticas económicas desarrolladas han sido realmente exitosas en la medida que permitieron transitar una época difícil, en la que varios auguraban crisis y recesión, pero nuestro país sigue diferenciándose de sus vecinos y demostrando que es capaz de sortear las dificultades. Debemos seguir trabajando para que la economía uruguaya siga ganando sostenibilidad en el futuro, asegurando la continuidad del crecimiento económico con mayor igualdad, que confirmen la recuperación de los niveles de crecimiento más altos en la historia del Uruguay.

* Diputado de Asamblea Uruguay/Frente Amplio

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